A más de 40 días sin noticias del submarino y su tripulación, hay acusaciones cruzadas entre altos oficiales. Podrían terminar acusados como mínimo de negligencia en un juicio oral. La responsabilidad del gobierno. Fin de la ayuda internacional.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Viernes 29 de diciembre de 2017

Ya a un mes de la desaparición del Ara San Juan, el 15 de este mes, el Ministro de Defensa Oscar Aguad, pasó a retiro al jefe de la Armada Marcelo Srur. Fue la primera movida de peso del gobierno frente a la crisis que se le abrió cuando ya habían pasado 30 días sin que los familiares tuvieran una sola noticia certera de qué había pasado con el sumergible que navegaba en el límite de nuestra plataforma continental.
Por esos días, a pesar de la enorme cantidad de naves, aviones, helicópteros y buques de las principales potencias imperialistas, sumados a la colaboración que prestaron países vecinos, comenzaba a quedar en evidencia la imposibilidad de encontrar al sumergible.
Pero esa imposibilidad quedaba teñida de sospechas, y ahí comenzaron a ver la luz las fuertes internas, debido a las contradicciones en los informes, los datos de llamadas, quejas previas de la tripulación debido al estado del submarino, todas cuestiones que se venían ocultando y que tomaron estado público por diversas filtraciones.
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Tomala vos, dámela a mí
Desde la caída en desgracia de Srur, comenzaron los fuegos cruzados. Son dos los oficiales que ahora están en la mira, se trata del comandante de Adiestramiento y Alistamiento –con asiento en la base de Gral. Belgrano-, el contraalmirante Luis López Mazzeo y el jefe de la base naval de Mar del Plata, responsable en tierra del Ara San Juan, capitán de navío Claudio Villamide.
Estos dos oficiales se encuentran suspendidos por una resolución que Srur se anticipó a firmar, acusándolos de negligencia en el servicio y de poner en riesgo la tropa. La resolución afirma que estos oficiales tendrían que haber ordenado el cese de la navegación, cuando estuvieron en conocimiento de los desperfectos detectados.
En el medio están las llamadas del comandante a bordo de la nave, Pedro Fernández, avisando de un desperfecto y principio de incendio en la zona de las baterías (lo que luego se presume que ocasionó la explosión del Ara). Pero esa información fue deliberadamente ocultada hasta a los familiares de los 44 tripulantes y recién fueron admitidas cuando una filtración las hizo públicas. Y así, a medida que se sucedían los días, también se acumulaban las falsas informaciones.
Todos el país podía ver, casi en cadena nacional, como el vocero encargado de los partes diarios cada día que pasaba su nerviosismo iba en aumento, como sus contradicciones.
Los dos oficiales suspendidos no se quedaron atrás y recusaron por prevaricato a Srur. Antes de eso, cuatro altos oficiales de la fuerza, para presionar al entonces Almirante en Jefe a que dé marcha atrás con la suspensión, piden su retiro. Después de una breve retroceso en la decisión, la resolución continuó en vigencia. Pero Srur fue pasado a retiro.
Mientras esta interna por salvar cada uno sus ropas, en este caso sus uniformes, iba in crescendo, el gobierno en la persona del “milico” Aguad miraba para otro lado. Lo cierto es que por más amigo de las FFAA que sea, esto puso en evidencia que el gobierno no ejerce control total de los miembros de esas fuerzas.
En estos días la jueza Marta Yañez, de Caleta Olivia, que entiende en la causa abierta por la desaparición del submarino (que tiene la carátula de averiguación de ilícito), dio curso a un pedido de los familiares para habilitar la feria judicial y así poder empezar a llamar, durante enero, a testigos. Estos van desde los operarios que trabajaron en su reparación, las familias de la tripulación y también miembros de la Armada.
También esta semana EEUU comunicó que el buque oceanográfico Atlantis, que había dispuesto, entre otros, para la búsqueda del submarino, se retira. En menos de 15 días hará lo mismo el buque enviado por Rusia.
Comisión investigadora
Un viejo apotegma que muchos atribuyen al General Perón afirmaba que “si quieres que algo no funcione, crea una comisión” Por estos días el senado aprobó por unanimidad la conformación de una comisión investigadora. Ya todos pudimos ver cómo el senado es un apéndice del gobierno, gracias a sus aliados del PJ. Veremos qué y cómo "investiga" esta escribanía.
Por el momento lo cierto es que a una de las tres Fuerzas Armadas, que también es parte de la historia negra de nuestro país, por su accionar en la dictadura cívico militar, tiene uno de sus submarinos -con el conjunto de su tripulación- perdido. Y hay una cadena de mandos, que comienza con el ministro de Defensa, que tiene mucho que explicar.