Este lunes, a 38 días de las elecciones generales de 2015, arrancó oficialmente la campaña electoral, en una contienda que tiene a los partidos Conservador y Laborista en virtual empate. David Cameron se ha entrevistado con la Reina de Inglaterra para anunciar la disolución del parlamento y marcar así el fin de la gobierno de la coalición. Los partidos minoritarios pueden definir la agenda electoral.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Martes 31 de marzo de 2015
Foto: EFE / Facundo Arrizabalaga
No hay signos claros de quién será el próximo primer ministro, o David Cameron o Ed Miliband, potenciándose así la pelea por los votos de los indecisos en las circunscripciones marginales. Esto se debe a que en el sistema electoral británico, de ‘mayoría simple’, el ganador de cada una de las 650 circunscripciones en las que está divido el país ocupa una banca en el parlamento, por lo que cada circunscripción cuenta. Además, en el sistema británico, el líder del partido que obtuvo la mayor cantidad de diputados es nombrado primer ministro.
Sin un claro ganador queda abierta la posibilidad de un hung parliament [parlamento en suspenso], es decir, ningún partido político por sí solo o en alianza, tiene mayoría absoluta de bancas. De allí la reñida campaña por ganar a los indecisos en los distritos marginales. Los candidatos deben convencer al electorado local de que no representarán solo los intereses de su propio partido sino también los de su electorado independientemente de su lealtad partidaria. Una difícil tarea de persuasión si se tienen en cuenta que los partidos políticos se rigen por una férrea disciplina interna que les exige acatar la línea partidaria en temas cruciales.
Un sondeo realizado por YouGov arroja un 36% de apoyo al laborismo – cómodamente a la cabeza en comparación con el 32% de los tories. Sin embargo, varias fuentes estiman que es poco probable que el Partido Laborista obtenga más de 300 votos. Aun en el caso de que Miliband consiga el apoyo del líder del Partido Liberal Demócrata y de algunos diputados de Irlanda del Norte, no llegaría a los 326 escaños necesarios para obtener la mayoría, quedando supeditado al Partido Nacional Escocés. Además, para ganar 300 bancadas el Laborismo necesita arrancarle 60 escaños a los tories – cifra similar a las circunscripciones que los tories le sacaron a los laboristas hace cinco años.
La necesidad del laborismo de recuperar a los votantes que se fueron al Partido Nacional Escocés (SNP) parece haberse convertido en un esfuerzo épico y cada vez más destinado al fracaso. Como indican los resultados del British Election Study, los votantes que se han pasado al SNP volverán a votar por la opción nacionalista. En Escocia, el SNP cuenta con un 44% de apoyo, mientras que el Laborismo con un 27%. Un gran giro en comparación con 42% de los votos obtenidos por el laborismo en Escocia en el 2010, lo que le representó 41 bancas en la Casa de los Comunes. Según el sondeo de YouGov, el laborismo podría descender en Escocia de 41 a 10, mientras el SNP podría aumentar de 6 a 47.
Por otra parte, Cameron necesita aumentar su voto general si quiere seguir siendo primer ministro. En el 2010 pudo formar gobierno en alianza con el Partido Liberal Demócrata y cuenta a su favor con que sus políticas económicas son percibidas de manera positiva por una parte del electorado que tilda al laborismo de derrochar en el estado benefactor.
Sin embargo, el impactante dato de que 13 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza, ya sea porque han perdido su trabajo, o por bajos ingresos, pone en tela de juicio la política económica del gobierno de la coalición. Según el The Trussell Trust, una organización caritativa que gestiona la red de bancos de comida más grande en el Reino Unido, entre abril 2013 y marzo 2014, unas 913,138 personas dependieron de cajas de comida gratuitas para poder alimentarse – 330.205 son niños. Esta cifra representa un drástico aumento en comparación con las 128.697 personas en el período abril 2011-marzo 2012. En la actualidad existen 620 bancos de comida en todo el país, es previsible que la tendencia siga en aumento si se considera que en el presupuesto para 2015-16 anunciado el 18 de marzo el gobierno implementará nuevos recortes por 12.000 millones de libras.
Con un resultado incierto como telón de fondo, los partidos minoritarios llevan las de ganar. Los resultados de los Partidos Verde, Nacional Escocés y UKIP pueden hacer oscilar la balanza electoral. El SNP en particular logró cautivar durante el referéndum a los votantes descontentos con los partidos tradicionales y la concentración de poder en Westminster. Esta formación vio duplicar sus filas tras la derrota del Sí en el referéndum y con 92.000 afiliados es el tercer partido en cantidad de militantes luego del laborismo y el partido conservador. El Partido Verde también ha mejorado su performance. Según una nota del The Guardian de enero de 2015, los verdes han crecido a un ritmo de 2.000 afiliados nuevos por día luego de su exclusión en el debate de los líderes políticos. Se convierte así, con 44.713 miembros en el cuatro partido más grande el Reino Unido. Para el antieuropeísta UKIP, que ha aumentado su visibilidad en las elecciones locales, su caballito de batalla es poner coto a la inmigración y propone un sistema de cuotas similar al que existe en Australia.
Desde la izquierda hay dos propuestas electorales: por un lado la coalición TUSC (en inglés, Trade Unionist & Socialist Coalition) conformada por el Socialist Party y el SWP junto a independientes, presenta candidatos con una agenda contra los recortes y privatizaciones. Por otra parte, la alianza Left Unity, compuesta por el Socialist Resistance (Secretariado Unificado) y varios partidos de izquierda e independientes, lanzará su programa electoral mañana martes en una casa ocupada y contará con la presencia del director Ken Loach.