La reciente votación en General Motors Silao en rechazo al Contrato Colectivo de Trabajo impuesto por la traidora burocracia sindical de la CTM, dejó claro que las y los trabajadores pueden también tomar el derecho a decidir por su vida sindical.
Domingo 29 de agosto de 2021
La reciente votación en General Motors Silao en rechazo al Contrato Colectivo de Trabajo impuesto por la traidora burocracia sindical de la CTM, dejó claro que las y los trabajadores pueden también tomar el derecho a decidir por su vida sindical. Durante décadas esta central pro-patronal ha actuado como el pilar del régimen capitalista (encabezado principalmente por el PRI) que ha mantenido control sobre las y los trabajadores del país.
Hoy, el desgate de esta burocracia (el charrismo) ha evidenciado el descontento de las bases trabajadoras, abriendo la posibilidad para que la clase trabajadora se anime a rechazar sus prácticas antiobreras.
En la General Motors Silao, la CTM perdió la legitimación del Contrato Colectivo el pasado 17 y 18 del reciente mes, confirmando el descontento de sectores del movimiento obrero.
Los resultados han alentado a miles a pensar que la CTM no es intocable. Es por esto que en la planta del Bajío del Grupo Yazaky (empresa fabricante de autopartes con presencia en 46 países, ubicada entre León y San Pancho), no se llevaron a cabo las elecciones para legitimar el Contrato Colectivo al sindicato Miguel Trujillo López (mismo que opera en la General Motors Silao).
De acuerdo a los medios, la CTM no declaró el porqué de la cancelación de los comicios dejando, como siempre, en incertidumbre, a las y los trabajadores de dicha empresa que esperaban se llevara a cabo el proceso el día jueves.
En la empresa, los abusos y la falta de representación sindical - al igual que en la General Motors- son vividos día a día por quienes ahí laboran. El sindicato únicamente está ahí para garantizar la explotación de los trabajadores y la ganancia del patrón junto con las cuotas sindicales que se llevan los charros.
Así que es altamente probable que los tramposos charros, hayan decidido cancelarla ya que saben que probablemente puedan ser rechazados como pasó en General Motors. Y es que, por citar un ejemplo de la política antiobrera de la dirección charra del sindicato Miguel Trujillo, un seguro dental y optométrico-que cuesta a los obreros 50 pesos semanales, así como un descuento proporcional a su salario se va a los bolsillos de los dirigentes del sindicato, a lo que se suma la negativa para cualquier asesoría a los sindicalizados que pagan sus cuotas puntualmente.
Si algo mostró la votación en Silao, es que las y los trabajadores necesitan enfrentar con firmeza a estos dirigentes ajenos a los problemas de la clase trabajadora, pero sobre todo, la necesidad de organizarse para acabar de raíz con este control reaccionario de quienes supuestamente están en el comité ejecutivo para defender los intereses de sus agremiados.
Y aunque aún falta un largo camino por recorrer, se puede ver la posibilidad de nuevos escenarios de lucha en los sindicatos para recuperarlos y echar a los traidores y entreguistas dirigentes, y de esa manera decidir bajo métodos democráticos y una política independiente del gobierno el libre rumbo de su organización.
El NO en la GM de Silao mostró que la Secretaría del Trabajo, que se adjudicó oportunistamente el logro de la legitimación junto al gobierno federal, únicamente están en donde se encuentran los reflectores, y que a estas pequeñas empresas no les prestarán el “servicio” de observadores. Exactamente pasó lo mismo bajo las presiones del imperialismo en voz de Kamala Harris y los servidores del T-MEC, que hicieron mucho ruido en Silao pero que guardan silencio en el resto de los centros de trabajo.
Con esto, sabemos que solo la auto organización de las y los trabajadores en su planta mediante comités, grupos o equipos organizados, que comiencen a exigir sus derechos y a levantar la voz por recuperar sus sindicatos de la administración de esa gente inservible y sin escrúpulos, es la salida para lograr triunfar de la mano de sus compañeros.
Desde La Izquierda Diario opinamos que, como es el caso de las y los trabajadores del Miguel Trujillo, es necesario crear fuertes lazos con la experiencia de General Motors y Yazaki, y el resto de las plantas en donde estén, para luchar juntos por representantes sindicales verdaderamente democráticos, elegidos por la base que respondan a los intereses de la clase trabajadora.