Después de más de un año de ser despedida y gracias a la lucha, la justicia ordena a la empresa mi reinstalación.

Carina A. Brzozowski Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación
Jueves 12 de noviembre de 2015 10:40
Esta vez un oficial de justicia debe constatar que se lleve a cabo mi regreso. Mi despido fue injusto, con muchos años de mi vida dedicados a producir chocolates. Fueron muchos meses de sacrificios, de desgaste emocional, de ajustarse el cinturón para subsistir.
Este jueves vuelvo a la puerta de entrada a reclamar mi puesto de trabajo como ese martes 19 de agosto del año pasado, cuando me presenté a la mañana temprano y me encontré con que mi tarjeta marcaba en rojo. Ahora voy por el verde con el apoyo de los excelentes abogados del Centro de Profesionales por los derechos Humanos -CEPRODH-, que lograron que la justicia falle a favor de un trabajador. Fueron ocho cortes en un año, y como dice una canción “… Yo no me canso de luchar…”. La lucha te da ganas de vivir, de sonreír, porque es lo que nos queda a los trabajadores, organizarnos y salir a pelear.
Sé que estoy enfrentando a una patronal dura, que se da el lujo de rehuir de la justicia, de oponerse a cumplir con la ley mediante artima- ñas inventadas para perjudicarme, para que perdamos tiempo, pero eso es lo que me sobra: tiempo para no rendirme. Llevo puesta la remera de la Agrupación Bordó Leo Norniella. El jueves, mochila al hombro, en la vereda de Gascón, comienzo a volver. “… ya vas a ver… los pibes que vos echaste van a volver”.