La Comisión de DDHH de la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que tipifica la tortura como un delito. Esta es una demanda histórica de las organizaciones de derechos humanos, que exigen se reconozca no solo la tortura como un delito de lesa humanidad, que fue usado en dictadura y también en la actualidad para reprimir.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Sábado 28 de noviembre de 2015
Según informa la propia Cámara de Diputados, se votó la aprobación para que se pueda tipificar el delito de tortura. Según el presidente de la comisión, el socialista Raúl Saldívar, “se avanza en una materia donde Chile estaba al debe” y en el que ni siquiera se está al nivel de lo que la legislación internacional exige.
Saldívar indicó que se establece una concepción amplia del delito del tortura “pudiendo esta ser cometida por cualquier persona y no sólo por funcionarios públicos o por personas que, sin ser funcionarios públicos, ejerzan funciones públicas”. Así, el proyecto contempla penas que van de la reclusión menor (541 días a cinco años) a la de presidio mayor en su grado mínimo (cinco años y un día a diez años) y no existiría la prescripción; además se considera como autor al que ejecuta y al que da la orden de cometer el delito.
Hoy se tortura en Chile
El informe de la Universidad Diego Portales “La tortura en Chile: Estado actual desde la Reforma Procesal Penal”, da cuenta de cómo ha aumentado la tortura en el país, especialmente desde las movilizaciones sociales del año 2011 en adelante. Es decir, la tortura como forma de represión específica usada contra los que luchan de parte de agentes del Estado, es decir contra los mapuche, estudiantes, trabajadores.
Por otro lado, casi no se condenan estas prácticas y muchas de ellas recaen en la justicia militar, donde quedan impunes.
El informe de la UDP indica que “según los entrevistados, comenzaron a vivirse episodios de tortura y violencia policial con mayor frecuencia y, en algunos casos, con mayor gravedad. La percepción de los entrevistados es que, por una parte, comenzaron a presentarse mayores reclamos de imputados que acusan ser víctimas de golpes y malos tratos, pero también de casos donde derechamente se ejecutaron actos graves de violencia física para conseguir información o simplemente como una forma de “castigo””. De hecho entre 2004 y 2011 se han presentado 11214 causas por “violencia innecesaria”.
También se señala que “Los casos de violencia excesiva y tortura tienden a concentrarse en grupos vulnerables como los menores de edad o en contextos de vulnerabilidad, como en las protestas sociales, en las cárceles, en zonas relacionadas con el “conflicto mapuche” y también en pasos fronterizos sobre los inmigrantes”.
Por otra parte, las organizaciones de derechos humanos exigen desde hace años la tipificación de la tortura como un delito de lesa humanidad, ya que muchos de los torturadores de la dictadura siguen libres y no han sido juzgados. Tambiés las organizaciones de mujeres de derechos humanos y ex prisioneras, como “Mujeres Resistentes siempre sobrevivientes” plantean que también se debe tipificar la violencia política sexual como forma de tortura, ya que tanto en dictadura como en la actualidad, se ejerce violencia sexual contra las mujeres detenidas (tocaciones, abusos, violaciones, etc.).