En una reunión extraordinaria, la segunda en una semana, del Comité Político, la presidenta Bachelet convocó a sus ministros para diseñar la acción política del Gobierno en los próximos meses. Junto con responder a la escandalosa crisis de los casos Penta-SQM-Caval que afectan a la derecha, a la Nueva Mayoría y al propio Gobierno, busca re-impulsar su agenda legislativa de reformas.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 26 de febrero de 2015
El Gobierno y los escándalos
Los casos Penta- SQM- Caval, afectaron a la derecha, a la Nueva Mayoría y al propio Gobierno. Ninguna medida como los pedidos de perdón de la UDI, el retiro a un segundo plano como hizo el presidente UDI Ernesto Silva, la renuncia de Sebastián Dávalos, los cambios de fiscales, la declaración de Bachelet al llegar de sus vacaciones, lograban apagar el fuego.
La derecha dividida y a la defensiva, sus medios de comunicación haciendo virar la discusión de Penta a Caval para afectar al oficialismo, la Nueva Mayoría con recriminaciones mutuas, el Gobierno manteniendo sus vacaciones hasta el día previsto como si nada inusual pasara, resultaron en que los escándalos se desarrollaran con vida propia.
Todo el régimen, Gobierno, Parlamento, Fiscalía, oficialismo y oposición, están en el ojo de una tormenta sin control.
En su Comité Político extraordinario, el segundo en una semana, el Gobierno decidió intentar retomar el control, tras los pasos previos dados con la decisión del Fiscal Nacional Sabas Chahuán de asumir la investigación trayendo alivio a los partidos y parlamentarios que lo aprobaron unánimemente.
La presidenta Bachelet decidió impulsar, en palabras de su vocero Alvaro Elizalde, un "marco regulatorio eficaz y estricto como Chile no ha conocido hasta ahora", para regular la relación entre el dinero y política.
Pero los escándalos no sólo se desarrollaban con vida propia. Opacaron la agenda del Gobierno y le arrebataron la agenda política nacional de las manos.
Recuperar la agenda
El intenso y acelerado impulso legislativo del Gobierno apenas asumido, le permitió recuperar la agenda política nacional que Piñera había perdido casi completamente. Con los casos Penta-SQM-Caval, este logro se diluyó rápidamente, mostrando de paso, su precariedad.
Bachelet pretende ahora retomar la agenda.
En los anuncios tras la reunión se destacó el anuncio de volver a poner al centro las reformas estructurales comprometidas. El vocero declaró que “se ha realizado una revisión y análisis estratégico respecto de los proyectos de ley e iniciativas en el ámbito de la gestión que está impulsando el Gobierno en áreas tan relevantes como la reforma educacional, la agenda laboral y en cuatro ejes vinculados a iniciativas en el área de democracia y transparencia, económico-productivo, social y de seguridad pública. Se revisó y analizó no sólo los proyectos de ley que están actualmente en tramitación en el Parlamento, también aquellos que se van a presentar durante este año, y también se ha hecho una revisión de las múltiples iniciativas de carácter administrativo en el ámbito de la gestión”.
Especialmente destacó la reforma educacional.
¿Lo logrará?
Límites
A las tensiones entre los partidos e instituciones del régimen, se suman los cuestionamientos de los movimientos sociales.
Los estudiantes cuestionaron recientemente que en el proyecto de ley de desmunicipalización no fueron consultados. Ni lo están siendo para el próximo de gratuidad en la Educación Superior.
Los trabajadores cuestionaron la letra chica del proyecto de ley de modernización de las relaciones laborales. Y ahora la ANEF cuestiona lo mismo ante los anuncios de la Ministra de Trabajo Javiera Blanco sobre el trabajo del sector público.
Los vecinos de Tocopilla salieron a las calles por las excesivas alzas en las cuentas de la luz.
El Gobierno, deberá actuar ante dos frentes a la vez. La relativa facilidad de acuerdos entre los partidos del régimen, no se avizora en su relación con los movimientos sociales.