La Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) eligirá en noviembre a quien será su Secretario General durante los próximos tres años. Ricardo del Valle Solares, lÍder actual de ASSA, intentará reelegirse y así seguir garantizando a la empresa Aeroméxico que los golpes contra los trabajadores se sigan dando sin resistencia.
Sábado 15 de octubre de 2016
Solares ha despertado oposición dentro del sindicato por su alianza con los patrones en contra de los trabajadores. Del Valle Solares llegó a la Secretaría General de ASSA en el 2011 como candidato opositor a la entonces dirigencia sindical. En el marco de la aprobación de la Reforma Laboral, la empresa Aeroméxico buscaba imponer un contrato colectivo más precario que el que tenían entonces. En campaña, el todavía candidato a la dirección de ASSA prometió defender el contrato vigente, en contra de las intenciones de la empresa y de la dirección sindical en funciones. "Ni un paso atrás" advertía Del Valle Solares.
Con esa bandera, la amplia mayoría de los trabajadores de aviación respaldó su candidatura, hartos de la complicidad del sindicato con la empresa. Sin embargo, una vez que llegó a la dirección, Del Valle Solares se dedicó a continuar y profundizar los planes de Aeroméxico, los cuales erosionan la calidad de vida de las y los sobrecargos.
De lo que va del 2011 al 2016, una parte de los empleados pasó de tener un contrato A, a un contrato B, lo que implica, entre otras cosas, ganar hasta un 50% menos de los que tienen el contrato A.
Con el cierre de Mexicana de Aviación, Aeroméxico contrató a una parte de los desempleados, 800 de los cuales se integraron durante la gestión de Del Valle Solares. Empero, dicha contratación fue selectiva ya que la burocracia, actuando como una auténtica policía política entre los trabajadores, revisó las redes sociales del nuevo personal antes de firmar el contrato. Además, los obligó a eliminar a contactos contrarios a la política de ASSA.
Ricardo Del Valle utilizó y sigue utilizando a los nuevos empleados como base electoral para sostenerse al frente de ASSA y así maquillar la imagen de traidor que se ganó a pulso. La mecánica es la siguiente: como los estatutos prohíben contratar a personal mayor de 37 años y muchos de los trabajadores que Mexicana arrojó a la calle rebasan esa edad, Ricardo Del Valle se hace pasar como el “garante” de que dicho estatuto no afecte a los nuevos sobrecargos contratados. Demagógicamente les dice que, si él dejara la dirección del sindicato, los trabajadores quedarían indefensos.
Como el nuevo personal tiene miedo de volver a quedarse sin empleo, el chantaje y la amenaza se impone y los trabajadores se convierten en víctimas de un sinnúmero de vejaciones a su dignidad como trabajadores. Esta es la base de su poder actual.
Aunado a la criminal utilización de la necesidad económica de sus agremiados, los charros de ASSA utilizan la persecución, la intimidación y la represalia contra aquellos que no se callan las injusticias, para perpetuarse.
Del Valle Solares ya se ha reelegido en una ocasión (para el periodo 2014-2017) lo que según los estatutos queda impedido de volver a hacerlo. Sin embargo, el pasado 4 de octubre se montó una asamblea amañada (con presencia policial afuera del recinto) para la modificación de los mismos.
El miedo, el terror, la represión y el chantaje que utilizan los charros son las armas que tienen para eternizarse como extensiones de la patronal dentro de los sindicatos. Los trabajadores, en cambio, tenemos una organización que potencialmente es más poderosa si la ponemos en nuestras manos. Por eso tenemos que perder el miedo y organizarnos para enfrentar a estas lacras del sistema capitalista. La Izquierda Diario apunta a eso, a ser una herramienta para la organización de la clase trabajadora, para denunciar nuestra situación en nuestros centros laborales y exhortar a los trabajadores a unirse contra los abusos del capital y sus agentes.