La prensa anunció la cancelación de la Mina en Samalayuca, AMLO ‘dixit’. El delegado federal de la 4T en Chihuahua lo desmiente con un artilugio muy usado por el otrora vocero del presidente Vicente Fox: “Lo que el presidente quiso decir”.
Lunes 13 de enero de 2020
Durante la reciente visita del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a esta frontera, la protesta más visible sin duda fue la de sectores de la población de esta región que alzaron su voz, pancartas y mantas contra el proyecto de mina a cielo abierto en Samalayuca, conocido como “La Gloria”.
Ya desde agosto del año pasado denunciábamos desde La Izquierda Diario la intención de instalar esta mina a cielo abierto, rebatíamos las supuestas bondades del proyecto anunciadas por el presidente seccional de Samalayuca y reconocimos la necesidad de oponernos activamente junto a quienes compartieran este mismo sentir.
Así surgieron varios esfuerzos de movilización y concientización que han explorado diversos caminos para intentar detener la instalación de esta mina.
Lo anterior explica que durante la visita del Presidente, éste haya sido el clamor más fuerte y que el presidente se haya visto compelido a responder con las siguientes palabras “Sobre la mina, no se va a hacer nada… nada contra la voluntad del pueblo”. Ante estas palabras en apariencia favorables a su petición, la reacción fue de alegría y emociones exaltadas que llegaron incluso al llanto en algunos de los manifestantes.
Partiendo de las declaraciones del Presidente, algunos portales de la prensa local anunciaron la cancelación de la mina. Sin embargo, más duró la emoción que el balde de agua fría en caer. El delegado de la 4T en Chihuahua, Juan Carlos Loera de la Rosa, ha salido a, digamos, ‘aclarar las cosas’: “No es un hecho, lo que sí es un hecho es que el presidente tiene ese feeling y si la gente no quiere, no se hace la mina. Hay que ver qué tanta gente no quiere la mina y qué tanta gente sí la quiere”.
Ahora bien, aplicando la misma medicina podemos decir que “lo que el Delegado federal quiso decir” es que vuelve a poner sobre la mesa precisamente la estrategia que en su momento tratara de impulsar en Diputado federal por Encuentro Social y militante de Morena Ulises García. Fue en septiembre que denunciamos: “Morena apuesta a encuesta amañada para dar viabilidad a mina en Samalayuca”.
Así, la instalación de la mina ya no se trata de un análisis científico sobre las repercusiones ambientales, del impacto en la salud, de la viabilidad hídrica de la región. Todo se resuelve con una de las famosas encuestas de la 4T, que terminan siendo un burdo mecanismo de legitimación de los megaproyectos que han tenido continuidad por gobiernos priistas, panistas, perredistas y ahora por el Morena.
Como militantes del Movimiento de Trabajadores Socialistas nos hemos hecho presentes en las protestas contra lo que a todas luces es un proyecto inaceptable y que atenta contra la vida y salud de cientos de miles de trabajadores de esta frontera. Hemos protestado ante el negocio de unos cuantos, en su mayoría empresarios extranjeros, que se verán beneficiados a costa de la salud de los habitantes de la región, incluidos los de El Paso, Texas.
Ahora bien, es necesario reflexionar el camino recorrido. Durante esta lucha se ha implementado una serie de tácticas bajo un horizonte estratégico que requiere ponerse sobre la mesa a la luz de los resultados. Hablamos en específico de cierta apuesta a que sea la decisión de “alguien allá arriba” la que puede ayudar, coadyuvar o de plano resolver si la mina se instala o no.
Consideramos que la lucha contra la minería a cielo abierto en Samalayuca forma parte de una lucha mucho más amplia contra los llamados megaproyectos, de los que ninguno de los partidos, ni gobiernos burgueses, se ha deslindado. Ni lo hará. Partimos de que el actual gobierno de la 4T, más allá de la retórica, es un impulsor activo de esta agenda.
Así pues es fundamental que los distintos frentes y actores contra la mina en Samalayuca, nos hagamos conscientes de que detener su avance e instalación pasa por seguir manteniendo las movilizaciones en la calles, llamando a la sociedad a sumarse y apuntar a que este proyecto, en lo sustancial, tiene el aval de los tres niveles de gobierno.
Como socialistas revolucionarios estamos convencidos de que no es buscando lobby con los partidos burgueses del actual régimen, ni confiando en los interlocutores de este gobierno, como se detendrá este anunciado ecocidio. La lucha contra los grandes proyectos de la burguesía nacional e internacional reclaman que esta batalla se dé con independencia de clase, confiando única y exclusivamente en la fuerza de las clases subalternas. Esta es nuestra apuesta y llamamos a la organización en una clara perspectiva anticapitalista.
¡No a la mina en Samalayuca!