Según el estudio de la OIT “Un enfoque integral para mejorar la alimentación y nutrición en el trabajo: Estudio en empresas chilenas y recomendaciones adaptadas”, alrededor del 40% de los trabajadores no recibe ningún beneficio para alimentarse; una situación que hace recordar la lucha de los portuarios por media hora de colación, o la falta de un lugar para alimentarse en el caso de trabajadores de la construcción, subcontratados, jóvenes ‘empaques’, entre otros sectores.
Martes 24 de marzo de 2015
El documento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulado “Un enfoque integral para mejorar la alimentación y nutrición en el trabajo: Estudio en empresas chilenas y recomendaciones adaptadas”, da cuenta de la pésima alimentación que reciben los trabajadores del país, donde un 40% no recibe ningún tipo de beneficio para comer, lo cual se agrava en las mujeres debido a que un 46% de estas no recibe alimentación.
Dentro de las principales causas que impiden que los trabajadores puedan alimentarse de una manera saludable y acorde al esfuerzo físico que significan las extenuantes jornadas de trabajo, se encuentran la falta de tiempo (50%) para poder comer, la ausencia de recursos entregados por las empresas y la falta de dinero de los trabajadores (17%) y la carencia de lugares establecidos para poder alimentarse (15%).
Continuando con el análisis del estudio mencionado, un “20% de la muestra no desayuna regularmente, un tercio no almuerza en forma regular, fundamentalmente por falta de tiempo o falta de recursos y una fracción importante almuerza en forma rápida, probablemente por restricciones de tiempo en la jornada laboral” .
¿Por qué las empresas no se hacen cargo de la alimentación diaria de los trabajadores como un requisito para las jornadas laborales? Una de las razones legales de la cual se apoya la clase empresarial es que en el actual Código del Trabajo no se les exige a los empresarios la entrega de alimentación para los trabajadores, sólo se determina que el establecimiento debe contar con un “lugar cómodo y limpio” para alimentarse y disponer de un tiempo mínimo para poder hacerlo (30 minutos).
Lo anterior deja el camino libre para que los empleadores se desliguen de la alimentación saludable que debiesen recibir todos los trabajadores, e incluso en varios casos lo mínimo exigido ni siquiera se cumple. Esto fue revelado durante la movilización de los portuarios en el año 2013, donde la mayoría de los puertos del país paralizaron, exigiendo media hora de colación, una demanda básica que deberían tener garantizada todos los obreros del país. Sin embargo, la falta de tiempo para poder alimentarse, la ausencia de beneficios para comer y la carencia de lugares dignos para hacerlo, es una situación que sigue aquejando a trabajadores. Sumado a esto, muchas empresas optan por entregar bonos de alimentación, vales o “cheques de restorán”, los cuales poseen un monto muy por debajo del valor que tiene alimentarse adecuadamente, lo que se convierte en una medida parche e insuficiente.
Esto aumenta cuando los trabajadores son subcontratados, contratistas, cuando trabajan en la construcción , o en el caso de los jóvenes universitarios, cuando estos trabajan de ‘empaque’ en supermercados, donde derechamente no tienen lugar para comer. Es decir, se agrava a medida que el trabajo es más precarizado, inestable y con menor posibilidad de negociar colectivamente, y así, luchar por derechos fundamentales como es alimentarse saludablemente.
“En Chile, en los últimos años ha habido un importante cambio en las conductas alimentarias de la población, con bajo consumo de alimentos saludables (frutas, verduras, lácteos, pescado, leguminosas) y un alto consumo de comida rápida y alimentos industrializados. Ello se ha traducido en una ingesta excesiva de grasas, sal, azúcar y calorías y en altas prevalencias de obesidad, hipertensión arterial, diabetes y colesterol elevado, que se manifiestan aún en adultos jóvenes” . En relación a esto, estadísticas que engloban a la población adulta del país, establecen que un 30% de las mujeres de esta categoría son obesas, mientras que un 19% de los hombres padecen esta enfermedad.
Un 25% de las mujeres y un 28% de los hombres sufren de hipertensión arterial; un 38% y un 39% padecen de hipercolesterolemia, respectivamente; en este mismo orden, un 37% y un 56% tiene riesgo cardiovascular moderado/alto; y un 10% y un 8% están diagnosticados con diabetes, lo que demuestra la estrecha relación que tiene la mala alimentación de las personas con la existencia de enfermedades que cada año perjudican a más trabajadores.
La mala alimentación que afecta a la mayoría de la población del país, y en especial a los trabajadores, da cuenta de una nueva precarización en aspectos cotidianos y fundamentales de la vida diaria, y también revela la falta de responsabilidad del Estado, de la legislación laboral vigente desde Dictadura, y de la clase empresarial.
Tanto al Estado, gobiernos de turno y empresarios no les basta con mantener salarios de hambre, normativas anti sindicales, ser responsables de accidentes laborales, de inseguridad en el trabajo, establecer extenuantes jornadas laborales, mantener la subcontratación y el trabajo precario, ahora también se desligan de un derecho fundamental como es la alimentación saludable a la que debiesen tener acceso las personas. Cambiar esta precaria realidad es tarea de las organizaciones sindicales, de los trabajadores y sus representantes, como también tendrá que ser parte de la creación de una nueva normativa laboral que otorgue respuesta a las demandas de los obreros y sus necesidades.
1 Documento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “Un enfoque integral para mejorar la alimentación y nutrición en el trabajo: Estudio en empresas chilenas y recomendaciones adaptadas”, Santiago de Chile, 2012. En línea: http://ilo.org/santiago/publicaciones/WCMS_201138/lang--es/index.htm
2 Idem.
3 El 40,2% de estos trabajadores tiene prevalencia a la obesidad, frente a un nivel de 20,5% a nivel nacional. Datos extraídos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile.
4 Documento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “Un enfoque integral para mejorar la alimentación y nutrición en el trabajo: Estudio en empresas chilenas y recomendaciones adaptadas”, Santiago de Chile, 2012. En línea. http://ilo.org/santiago/publicaciones/WCMS_201138/lang--es/index.htm