Mientras la animación japonesa ha acaparado la atención de millones de jóvenes en todo el mundo, miles de trabajadores nipones viven precarias condiciones de trabajo para poder llevar las historias a nuestras pantallas.
Martes 27 de abril de 2021
En los últimos años el crecimiento en los servicios de streaming, la difusión en redes sociales y cada vez más plataformas que distribuyen anime y manga ha generado que aumente el consumo de estas expresiones artísticas en decenas de países, Sin embargo, a pesar de que la animación japonesa ha acaparado la atención de millones de jóvenes en todo el mundo, no se ha logrado evidenciar las precarias condiciones en las que laboran miles de trabajadores.
Aunque la industria del anime no para de acaparar miradas con series como Shingeki No Kyojin o Kimetsu no Yaiba, siendo que tan solo en el 2019 superó los 24 billones de dólares en ganancias (según The Association of Japanese Animations), es una industria que expone a los animadores y mangakas a precarias condiciones de trabajo, como lo son horas extras no remuneradas, fechas límites imposibles de cumplir y enfermizos ritmos de sueño y de alimentación.
La gran mayoría de dibujantes reciben aproximadamente 200 yens (36.90 pesos mexicanos) por cada fotograma que realizan y en promedio generan 20 ilustraciones al día, un ejemplo de esto es el anime Shirobako donde laboran algunos de los trabajadores peor pagados que ganan aproximadamente 1.1 millones de yenes, lo que es equivalente a poco más de doscientos cuarenta mil pesos al año. Mientras que los productores ejecutivos ganan más de 7.54 millones de yenes lo aproximado a más de un millón seiscientos mil de pesos al año, siendo que su trabajo únicamente consiste en la “supervisión” y contratación del personal.
Otro ejemplo de la precariedad es el caso de Toei Animation, el estudio más grande de anime en Japón, donde se originó la frase “síndrome de anime” que no es sino la consecuencia de decenas de animadores hospitalizados por jornadas extenuantes o dietas alimenticias enfermizas. Un ejemplo más es lo que ocurrió en 2019 al asistente productor de Madhouse (el estudio productor de Death Note y HunterXHunter) que denunció abuso laboral como no recibir los pagos de su jornada ni de horas extras y haber trabajado 393 horas en un mes (equivalente 13 horas diarias ¡sin un sólo día de descanso!)
Aunque muchos creen que la solución para los malos pagos a los animadores es pagar por servicios de streaming legales, la realidad es que esto no resolvería el problema de la precarización que viven lxs animadores, ya que el dinero de las licencias lo reciben quienes gestionan la producción de estas series y no los animadores.
No se puede lograr un mayor desarrollo de la industria de la animación, sin que se garantice la estabilidad laboral de los trabajadores de la animación y se termine con la precariedad y el abuso patronal. Para esto es necesario que sean los trabajadores de la animación quienes se organicen para lograr echar atrás la subcontratación e imponerles a las productoras el pago de tiempo extra, jornadas dignas de trabajo y sueldo acuerdo a la canasta básica.
Es necesario que los trabajadores del anime se organicen para pelear por sus demandas de condiciones dignas de trabajo, de lo contrario no será raro ver cada vez más casos de animaciones de mala calidad o pausas enormes en nuestras series favoritas como es el caso de la mala animación en los primeros capítulos de Dragon Ball Super o como los enormes hiatus(interrupciones) que ha tenido y tiene ahora Hunter x Hunter.