×
×
Red Internacional
lid bot

SISTEMA POLÍTICO MEXICANO. ¿Cómo funciona el sistema de diputación plurinominal?

Seguramente has escuchado de los famosos "pluris". ¿Qué son y cómo funciona ese sistema de diputación plurinominal?

Óscar Fernández

Óscar Fernández @OscarFdz94

Viernes 2 de abril de 2021

En México, el poder legislativo está conformado por las legislaturas estatales y a nivel federal por el Congreso de la Unión, el cual se divide en las cámaras alta, el Senado, y baja, la de Diputados. Luego de la reforma política de 1977 impulsada por José López Portillo, luego de haber sido escandalosamente el único candidato a la presidencia en las elecciones en las que contendió, el régimen mexicano se vio obligado a conceder espacios a la disidencia política.

Además de garantizar la amnistía a las organizaciones de izquierda que se mantenían clandestinas, la reforma de 1977 permitió la legalización de varias de estas organizaciones. Entre ellas lograron el registro el estalinista Partido Comunista Mexicano por medio de su fusión al conformar el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (de tendencia mandelista) y varios más.

Asimismo, el número de diputados de la Cámara se amplió. Originalmente se mantuvieron como 300 que eran elegidos por mayoría nominal, lo cual quiere decir que el candidato que obtuviera más votos era el designado en su escaño correspondiente. Sin embargo, la reforma incrementó el número de 300 a 400 (hoy con 500), de los cuales los 100 (hoy 200) añadidos se eligen por representación proporcional.

Es así que el país se divide en cinco circunscripciones electorales:

  1. La Primera Circunscripción: tiene su cabecera en Guadalajara (Jalisco) y se conforma de los estados de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.
  2. La Segunda Circunscripción: tiene su cabecera en Monterrey (Nuevo León) y se conforma de los estados de Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.
  3. La Tercera Circunscripción: tiene su cabecera en Xalapa (Veracruz) y se conforma de los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.
  4. La Cuarta Circunscripción: tiene su cabecera en la Ciudad de México y además de ésta la conforman las entidades de Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.
  5. La Quinta Circunscripción: tiene su cabecera en Toluca (Estado de México) y la conforman los estados de México, Colima, Hidalgo y Michoacán.

Esto quiere decir que si en las próximas elecciones, en la boleta de diputados la gente vota por un candidato, se le asignarán por lo menos uno por distrito electoral federal a quien tenga la mayoría de votos y después los plurinominales se reparten con respecto a cuánta gente votó porcentualmente. Veamos un ejemplo.

Supongamos que en la Ciudad de México, que se divide en 24 distritos electorales a nivel federal, votan los ciudadanos de la lista nominal en el distrito 15 que corresponde a la alcaldía Benito Juárez. Si un 45% vota por el PAN (como as usual en esa demarcación), el diputado asignado a los 300 de mayoría representativa será del PAN; pero del 55% restante se reparten proporcionalmente entre los demás partidos, por lo que si 30% votó por Morena, 30% de los escaños de la Cuarta circunscripción se irían a los plurinominales de ese partido, y así se reparten los demás partidos dependiendo del porcentaje de votos que obtuvieron.

¿Para qué sirven los plurinominales?

La decisión de crear la figura de los diputados plurinominales, si bien se hizo formalmente para permitir que los partidos chicos puedan tener voz dentro del congreso y que no sea monopolizado por los partidos tradicionales (en particular el PRI), fue un mecanismo por el cual pretendió mantener una fachada democrática en un sistema que permitió 70 años de gobierno ininterrumpido del partido tricolor.

Sin embargo, el problema no es la existencia o no de los "pluris", sino que su actuar es síntoma de la antidemocracia mexicana. En los últimos años, en diversos medios de comunicación se ha hablado de que en México se vive una "partidocracia", pero lo que realmente expresa ello es el monopolio de los empresarios y sus políticos en los espacios de toma de decisiones.

Es decir, ¿de qué sirve que una persona vaya a votar por un partido —el que sea— si al final de cuentas van a defender el mismo programa político que los demás? El PAN por muchos años se dijo que pretendía realizar una oposición democrática al PRI, pero hoy van en coalición con ellos en "Va por México"; el PRD, que se ufanaba de ser hace una década la centro-izquierda en este país, mostró su bancarrota luego de participar directamente en la desaparición de los 43 y posteriormente ir en una coalición anti-PRI con el PAN en 2018, hazaña que pretende repetir este partido neoliberal yendo a la cola de quienes habían sido antes (supuestamente) sus acérrimos enemigos.

A esta situación limitada se suma la proscripción sistemática del régimen a los partidos de izquierda y de los trabajadores. Sin ir muy lejos, a inicios de este año el INE impuso la recolección de avales a los aspirantes a candidatos independientes en pleno semáforo rojo, como fue el caso de Flora Aco, trabajadora estatal y feminista socialista aspirante a candidata independiente por el FIA en el distrito electoral federal 23 de Coyoacán, exponiéndolos a ellos y a sus simpatizantes y equipos al riesgo de contagiarse de COVID-19.

Muy diferente sería el panorama político en México si existiera una organización de izquierda obrera, independiente, con un programa que responda a los intereses de los trabajadores, jóvenes, mujeres e indígenas. Un programa totalmente distinto de las variantes pro-empresariales, ya sea del Morena o de la triada neoliberal del PRI-PAN-PRD y de sus respectivos socios menores, y que ofrezca una alternativa real y de izquierda, ligada a los movimientos sociales y que pretenda que con la fuerza de la movilización de miles en las calles conquistemos un gobierno de trabajadores y no uno a favor de los empresarios y sus jefes del otro lado del río Bravo.


Óscar Fernández

Politólogo - Universidad Iberoamericana

X