La fuerza que ha expresado el movimiento de mujeres y las miles de jóvenes que nos hemos movilizado, puede ser un factor para reanimar al movimiento estudiantil. El gobierno de Piñera tiene importantes debilidades, y tenemos que preguntarnos con qué estrategia vamos a proponernos enfrentarles

Ιωαχειν Santiago de Chile
Martes 23 de abril de 2019
El 8 de marzo fue decidor: 400 mil en las calles, donde expresamos el hastío con este sistema patriarcal que nos ataca a las mujeres y nos niega todos nuestros derechos. Pero eso no fue aislado, sino que es parte de una serie de cuestionamientos más profundos, hacia la precariedad laboral, la explotación capitalista al medio ambiente, los ataques de odio a la diversidad sexual, la represión sistemática del Estado al Pueblo Mapuche o el lucrativo mercado educativo que deja a miles sin posibilidad de estudiar.
Sin embargo, todas esas expectativas de una sociedad distinta, donde nuestros derechos importen más que las ganancias millonarias de unos pocos, tienen enormes enemigos. La derecha y los grandes empresarios, aliados a la Iglesia y su moral conservadora, así como el régimen que de conjunto nos impuso la dictadura militar, hacen a la gran muralla contra la cual chocan cada uno de nuestros anhelos.
Pero es innegable que lo más activo en la realidad nacional e internacional, hemos sido el movimiento de mujeres. Si nos proponemos tomar en nuestras manos la demanda por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, podemos abrir una vía por la cual aportar a reactivar al movimiento estudiantil, discutiendo en nuestras asambleas de base una gran campaña de aborto legal, coordinándonos con las organizaciones feministas y de mujeres, y así, revitalizando por ejemplo nuestra Federación (FECH), que hoy se encuentra en una profunda crisis.
De fondo, lo que proponemos es jugarnos a que como movimiento estudiantil volvamos a ser un actor político de oposición a los ataques de la derecha. Ellos, desde Piñera hasta Kast, ya se han fijado a un enemigo claro, y somos las y los jóvenes.
En nuestros liceos criminalizándonos con Aula Segura, y con Fuerzas Especiales reprimiendo a las y los secundarios. También a la juventud, bajo el proyecto de Control de Identidad Preventivo, que quiere dar más atribuciones a la misma policía corrupta que hace unos meses asesinó a nuestro compañero Mapuche Camilo Catrillanca. Así como Kast, a la cabeza del proyecto de “toque de queda” que pretende establecer un límite horario para la circulación de menores en las calles.
Y a pesar de que el gobierno tampoco se encuentra con grandes fortalezas –por algo recién luego de meses lograron aprobar solo la idea de legislar la reforma tributaria, sin contar los 50 puntos de desaprobación que marcan en las encuestas- ellos ya tienen un enemigo claro y somos nosotras y nosotros. Pero en el movimiento estudiantil, ¿qué enemigo directo nos propondremos enfrentar?
Las y los estudiantes podemos y debemos proponernos salir a escena nuevamente, como un actor político de oposición a los ataques de Piñera y la derecha; porque si nos revitalizamos, contamos con una enorme fuerza que podemos activar.
Pero para ello, en un escenario de crisis de la Federación, y de innegable dificultad para organizarnos y movilizarnos, no podemos desviarnos del necesario debate de qué estrategia desarrollaremos para llevar adelante y avanzar así hacia estos objetivos.
Durante 7 años a la cabeza de la FECh y también de la aplastante mayoría de la CONFECh, el Frente Amplio ya ha mostrado cuál es la estrategia que buscan desarrollar. Han puesto su confianza y todas sus fuerzas en la conformación de una oposición parlamentaria, con los mismos partidos ex Concertación que durante décadas nos han negado nuestros derechos.
Cuando las y los estudiantes nos levantamos en contra del mercado educativo y dijimos educación gratuita para todos y todas, ellos se contentaron con una mísera beca de gratuidad. Cuando las mujeres, junto a nuestras compañeras en Argentina, gritamos por el aborto legal, ellos propusieron solo una modificación al Código Penal para la despenalización. Y cuando salimos cientos a exigir la desmilitarización del Wallmapu, ellos se dedicaron a negociar una acusación constitucional a Chadwick, que ni siquiera llevaron adelante.
Cuando firman los mínimos comunes con la ex Concertación, los mismos que dieron los votos necesarios para aprobar el TPP11, o cuando le votaron a la DC la presidencia de la Cámara de Diputados, a un declarado anti aborto y anti matrimonio igualitario, lo que hacen de fondo, es rebajar todas nuestras demandas y expectativas.
No podemos seguir acudiendo a sus llamados a movilizarnos de vez en mes, para que luego sean los mismos parlamentarios del Frente Amplio los que hipotequen nuestras demandas en un Congreso que nunca nos ha entregado ninguno de nuestros derechos.
Necesitamos un movimiento estudiantil que actuando con una política propia, revitalice sus fuerzas y, para eso, proponemos levantar desde nuestras asambleas y espacios de base una gran campaña por el aborto legal, dándole continuidad al plebiscito por el aborto, donde el 77% de las y los estudiantes dijimos estar a favor de esta demanda, y planteando en común con las organizaciones de mujeres, un proyecto propio de aborto legal.
Aquello puede ser un aliciente para hacer emerger nuevamente al movimiento estudiantil a la escena política. Nuestro horizonte no puede ser otro que reactivar a un movimiento estudiantil anti derecha, que enfrente cada uno de sus ataques y reformas.
Ellos nos atacan porque saben nuestra potencialidad. La demostramos el 2011, cuando en el segundo año del primer gobierno de Piñera, fuimos el principal problema que no los dejó dormir. Hoy debemos despertar nuevamente nuestras fuerzas, para enfrentar decididamente a la derecha, organizándonos desde la base para poner nuestra Federación al servicio de aquella batalla y con ninguna confianza en los Partidos de la ex Concertación.
Porque tenemos grandes enemigos, pero también grandes fuerzas que utilizar para enfrentarles. No dejemos pasar sus ataques y organicémonos para preparar realmente la ofensiva.
Aquella es la perspectiva que queremos impulsar desde la Lista B, Para Vencer: encendamos la fuerza de mujeres, estudiantes y trabajadores, para enfrentar a la derecha y echar abajo cada una de sus reformas y ataques.