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Red Internacional
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Represión. Cómplices y responsables del “gatillo fácil” policial en la FES Acatlán

Los disparos hace unos días fuera de la FES Acatlán no son un hecho aislado de policías excedidos en funciones. Los uniformados respondían a un operativo, probablemente solicitado por autoridades de la UNAM para disolver una protesta estudiantil.

Viernes 19 de agosto de 2016

Foto: Facebook Radio Zapote

En octubre de 2013, Ornan Gaspar Viel se graduaba como policía de Naucalpan, en una ceremonia dirigida por el priista David Sánchez Guevara, entonces Presidente Municipal. Sánchez anunció un nuevo proyecto de seguridad ciudadana y la creación de un Grupo Especial de Reacción Inmediata, que según él abriría una nueva etapa de “un gobierno ciudadano con sentido humano”.

En 34 meses Ornan realizaría varios de los disparos al aire que disolverían una protesta estudiantil en la UNAM, frente a la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Mientras el expresidente que le dio la bienvenida junto a 231 policías, está preso por desvío de recursos públicos.

Tras el escandaloso operativo, sólo un policía fue suspendido, de entre al menos una docena que participaron en esta represión. En tanto, autoridades universitarias y directivos policiales buscan “desdibujar” un operativo dirigido contra la protesta social y poner los hechos como un exceso policial.

¿Quién ordenó el operativo contra estudiantes?

El Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, y el presidente municipal de Naucalpan, el panista Armando Olvera Higuera, omiten hablar del escándalo protagonizado por sus policías el 15 de agosto pasado.

La Dirección General de Seguridad Ciudadana y Tránsito de Naucalpan difundió el nombre de Gaspar Viel y comunicó que su comisión de “honor y justicia” investigará los hechos, donde el policía “incumplió el protocolo de actuación” y puso en riesgo a ciudadanos.

Así, evaden responsabilidades por una operación con participaron de varias patrullas y un Grupo de Operaciones Especiales, enviados al plantel a disolver la protesta de un grupo de activistas. Ahora dicen que actuaron motivados por las imágenes (de la protesta), captadas por las cámaras del C-4 y supuestos llamados de auxilio de estudiantes de la FES Acatlán.

¿Quién ordenó este operativo?, ¿quién decidió que una docena de policías debían ir con armas largas a disolver una protesta estudiantil?, ¿por qué se esconden los funcionarios responsables? y ¿quiénes son el resto de los policías que dispararon fuera de la universidad?

Las preguntas están en el aire, pero es necesario que miles de voces exijan una respuesta, pues mientras avanza la criminalización contra el activismo, los culpables de esta represión siguen armados en las calles de Naucalpan.

Autoridades de la UNAM alientan la impunidad

La Rectoría de la UNAM reprobó los hechos y exigió una investigación a fondo. En un comunicado le llama “desproporcionada” a la acción policial, causada por “actitudes personales de algunos elementos de la fuerza pública”.

Preocupan las coincidencias entre la Rectoría de la UNAM y la policía de Naucalpan, más si sabemos que existe un acuerdo, desde enero de 2016, entre autoridades de la FES Acatlán y la policía municipal, para “brindar seguridad” fuera y en las inmediaciones del plantel.

No sería la primera vez que autoridades de la UNAM impulsan a conveniencia intimidaciones policiales o violaciones a la autonomía universitaria. La FES Acatlán tiene una larga historia de acuerdos entre directivos y mandos policiales, desde el uso de las instalaciones para capacitar policías, hasta la entrega de datos y fotografías producto del espionaje universitario contra académicos y estudiantes, para fincar cargos penales a activistas en tiempos de lucha (como pasó en la huelga de 1999-2000).

Tampoco es nueva la complicidad entre policías de Naucalpan y grupos porriles o priistas de la FES Acatlán y del CCH Naucalpan.

Por eso, nos cuesta trabajo creer que autoridades de Acatlán no tuvieron nada que ver en la llegada de un operativo policial a la FES, al contrario, nos lleva a imaginar que pudieron ser las propias autoridades quienes solicitaron dicho operativo.

Ni recorte a la matrícula, ni “gatillo fácil” de la policía

En días pasados, Acatlán vivió un proceso de lucha por el recorte a la matrícula universitaria en carreras de humanidades. Surgieron asambleas democráticas que exigieron la recuperación de lugares como un derecho de los jóvenes aceptados en la UNAM. La lucha frenó en parte el recorte.

Debemos sacar lección de esto e ir por más. Los estudiantes, apoyados de los académicos y los trabajadores, deben plantearse nuevos retos en beneficio de la comunidad y reafirmar la organización independiente, unitaria y democrática, sin ninguna confianza en las autoridades y sus maniobras.

Frente a las acciones criminales de la policía de Naucalpan, exijamos castigo a los responsables del “gatillo fácil”, el cese inmediato de todos los policías que participaron en el operativo y sus superiores.

Los estudiantes de la Juventud del Movimiento de los Trabajadores Socialistas, hemos impulsado y participado junto a muchos compañeros, las asambleas y resoluciones por la apertura de la matrícula y por la reorganización del movimiento estudiantil en Acatlán.

Hemos visto que en redes sociales, además del repudio a la represión, al que nos sumamos, se expresan algunas voces que condenan al grupo de activistas que protestaron cubiertos, llegando a justificar la acción policial en su contra. Esto es un error, aunque no compartimos las formas de lucha de los compañeros que protestaban fuera del plantel, mientras transcurría la asamblea, condenamos la represión policial.

Estamos convencidos de que si tocan a uno, mañana lo harán con otro miembro de nuestra comunidad. Por ello llamamos a toda la comunidad a impulsar una campaña contra la represión y por el respeto a nuestra autonomía universitaria.