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Red Internacional
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Devastación minera. Comunidades zapatistas manifestaron su apoyo al pueblo alemán de Lützerath

Bajo la consigna de Lützerath bleibt (Lützerath se queda), cientos de activistas medioambientalistas en todo el mundo exigen frenar el desalojo y la desaparición del pueblo. ¿Cómo puede triunfar esta lucha?

Maestra Teresa Aguilar Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 30 de enero de 2023

La energética RWE, operadora de la mina de lignito (carbón fósil) a cielo abierto de Garzweiler, pretende ampliar su zona de extracción hasta Lüzerath para aumentar su producción.

Una de las organizaciones que apoya al movimiento contra la RWE, es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) cuya Junta de Buen Gobierno del Caracol 11 manifestó su solidaridad, desde Chiapas, a través de un video el pasado 4 de enero.

Ese día, la policía local, dirigida por Dirk Weinspach, amenazó con desalojar a pobladores y activistas que defienden al pueblo. El jefe de la policía milita en el partido Los verdes (aliado del gobierno actual) quien, irónicamente, se ha manifestado en defensa del clima.

Por ello, la activista Greta Thunberg del movimiento Fridays For Future, señaló que el desalojo muestra los verdaderos intereses de dicho partido a favor de las ganancias empresariales.

Las empresas de combustibles fósiles son las más contaminantes del mundo, se estima que, alrededor de 100 de estas mineras, producen el 71 % del carbono, que causa el efecto invernadero; lo que ha provocado el calentamiento global que derrite los polos.

Lakshmi Thevasagayam, portavoz de los colectivos ecologistas de Lützerath, en entrevista para El Independiente dijo que “Alemania no está haciendo nada para luchar contra el cambio climático, no hacen más que mentir, es la gente la que se tiene que organizar para cambiar este sistema que antepone las ganancias a las vidas humanas”.

Organizarnos y unirnos es la clave

Como menciona Lakshmi Thevasagayam, son las propias comunidades organizadas, para que todos sus miembros puedan deliberar sobre sus necesidades y participar en la toma de decisiones, quienes logren frenar el despojo, al ser las más interesadas en defender su territorio y recursos.
Este ejemplo muestra, que no se puede confiar en los funcionarios ni representantes de los partidos que, aunque se dicen progresistas o ecologistas, terminan siempre anteponiendo los intereses de los empresarios.

Incluso, hay que mencionar que no se trata solo de resistir al despojo y la devastación ambiental, si queremos vencer en esta lucha, es necesaria una estrategia anticapitalista e independiente del Estado para enfrentar a nuestros enemigos comunes: las grandes empresas, los gobiernos y partidos que les sirven, pues son quienes defienden al sistema capitalista que les beneficia.

¿’Autonomía’ o unidad de los trabajadores y el pueblo para enfrentar a quienes nos despojan y explotan?

Las y los socialistas reivindicamos el derecho de los pueblos y comunidades a su autodeterminación, sus luchas en defensa de sus territorios y recursos o por mejores condiciones de vida, pero pensamos que no puede limitarse a ejercer su “autonomía” en los territorios que ocupan, renunciando en los hechos a aliarse con los demás trabajadores del campo y la ciudad para enfrentar al poder político; estrategia que sostiene el EZLN en México, en sintonía con los planteamientos teórico-políticos del llamado autonomismo.

En Chiapas, el Ejército de Liberación Nacional (EZLN) ha logrado mantener la organización comunitaria en territorios que se reivindican autónomos, donde han establecido sus propias formas de gobierno y servicios sociales para satisfacer sus necesidades básicas, al margen de las instituciones estatales.

No obstante, estas comunidades siguen marginadas y cercadas por las fuerzas armadas, a pesar de la trascendencia política y el respaldo que han logrado, esto no las exime de las constantes agresiones de caciques, guardias blancas y gobiernos. Mientras la mayoría de los pueblos originarios en el resto del país son exterminados y sobreviven en extrema pobreza.

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Por otro lado, la autoorganización y la unidad obrera y popular se desarrolla con los trabajadores al frente, a escala nacional e internacional, para enfrentar el poder de los estados capitalistas y, así, lograr que la relación de fuerzas cambie a favor de todos los oprimidos y explotados. Esto implica enfrentar a las burocracias sindicales y de los movimientos sociales, que buscarán evitar el desarrollo de esta perspectiva.

De acuerdo con Ezra Brain, "No es porque los trabajadores sean fundamentalmente más avanzados o revolucionarios que, por ejemplo, los desempleados [los pueblos originarios, la lucha feminista, la lucha antiracista, etc.], sino porque tienen una posición estratégica mucho más fuerte", ya que, con su trabajo, echan a andar los resortes fundamentales de la economía capitalista; por lo que, tienen el potencial para articular las demás luchas y lograr sus demandas.

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Una muestra del potencial de la clase obrera, aunque sea por un día, la vimos recientemente con la huelga general en Francia contra el intento del gobierno de aumentar la edad de jubilación.

Si en Lüzerath las y los trabajadores de la minera Garzweiler paran, no habrá forma de que el gobierno y la empresa desaparezca este pueblo; incluso, si logran triunfar, pondrá a los luchadores medioambientales en mejores condiciones para su causa, pero hará falta más para impedir que el gobierno busque otros lugares para explotar y saquear.

La lucha contra la crisis climática, la devastación ambiental y en defensa de los territorios de los pueblos y comunidades, requiere que la clase trabajadora se ponga al frente con un programa anticapitalista y revolucionario. Por esta perspectiva luchamos desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas.