×
×
Red Internacional
lid bot

FRANCIA INTELECTUALES REACCIONARIOS. “Con Nuit Debout el islam radical desaparece, el enemigo vuelve a ser el capitalismo”

Hay síntomas de que algo está comenzando a cambiar después de seis años de retroceso social en Francia. El enfrentamiento social con el gobierno “socialista” de Hollande y el odio a la policía.

Jueves 5 de mayo de 2016

El punto central no es aún la magnitud del ascenso obrero, donde la vanguardia determinada que se ha venido movilizando y lo siguió haciendo el pasado jueves 28 o el mismo 1 de mayo, no logra arrastrar a los millones de trabajadores que se oponen a la reforma laboral o que ya la sufren como los precarios. Lo más revulsivo potencialmente para el régimen y sus acólitos es que está comenzando a surgir otro relato, en especial para el “peuple de gauche” (“pueblo de izquierda”). Este conglomerado de sectores sociales está compuesto en su mayor parte por sectores pequeñoburgueses y profesionales progres, trabajadores públicos y una parte de los asalariados, en especial docentes y trabajadores de servicios como los de la industria cultural, que comparten toda una serie de símbolos herederos de una mezcla de valores de la vieja izquierda reformista y del republicanismo francés, como la laicidad y la libertad de expresión.

Hasta hace poco, aunque se venía desgajando, este sector constituía la base social del PS y por esa vía le daban estabilidad por izquierda al régimen reaccionario y bonapartista de la V República. La fallida reforma constitucional sobre el estado de emergencia que incluía la pérdida de la nacionalidad para los condenados por terrorismo (una medida solamente aplicada en Francia durante la Republica de Vichy, es decir la Francia colaboracionista con Hitler en una parte del territorio nacional durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra mundial) y, sobre todo, la reforma laboral, fueron la gota que colmó el vaso.

La ruptura con el hollandismo se ha consumado: por primera vez después de 1981 y el ascenso de Miterrand a la presidencia, un gobierno autodenominado de “izquierda” se ve confrontado a una lucha de masas proveniente de su propia base electoral y social. Es este enfrentamiento inédito el que está comenzando a generar fenómenos ideológicos que pueden tener consecuencias peligrosas para la dominación de la burguesía, aunque evidentemente como ya dijimos en mi último artículo el resultado de la lucha contra la reforma laboral puede acelerar o retardar esta cristalización política.

Y es éste peligro potencial lo que molesta a los editorialistas y a los filósofos acólitos del régimen que están nerviosos y con los pelos de punta. El último ejemplo es Alain Finkielkraut, un filósofo reaccionario renegado de 1968, que hace unos días fue echado de "Nuit debout" y tratado de “facho" por los ocupantes de la Plaza de la República, lo que desató una campaña histérica en su apoyo de todos los periódicos del régimen -desde el derechista Le Figaro hasta el izquierdista Liberation-.

En una entrevista radial en Europe 1 este miércoles explica el motivo de su descontento, juzgando que ese movimiento “esta acá para matar el espíritu del 11 de enero”. Con esa fecha de comienzos de 2015, hace referencia a la marcha de millones en Paris y toda Francia encabezada por Hollande y una enorme cantidad de dirigentes europeos y mundiales que utilizaron el repudio de la población a los atentados de Charlie Hebdo y la toma de rehenes en un supermercado judío para reforzar de forma reaccionaria la Republica imperialista. Y agrega: “En 2015, una Francia atónita descubrió la realidad de un terrible enemigo: el Islam radical. (...) Una brecha se abrió en la antigua visión progresista de la historia. Y Nuit Debout tapa la brecha: el Islam radical desaparece, el enemigo, vuelve a ser la dominación, la burguesía, el capitalismo y el estado policial”.

Efectivamente, el clima político e ideológico está cambiando. Nada es más visible en este cambio que la actitud hacia los CRS, el escuadrón especial de la policía encargado de lidiar con los conflictos sociales. Una de las cosas más novedosas del 11 de enero de 2015, fue que el “peuple de gauche” que compartía de forma cada vez más simbólica los valores del ‘68 (como muestra la crisis del antirracismo o el feminismo frente al problema musulmán, a la se refiere Finkielkraut cuando habla de la antigua visión progresista de la historia) aplaudió en las calles a los CRS, los robocops represivos que en el mayo era considerados como nazis (CRS=SS fue uno de sus grandes slogans de este movimiento).

Hoy, al igual que desde hace décadas los sectores de la banlieues que odian a los flics (ratis franceses) por la represión y discriminación a la que son sometidos por su sola apariencia física o racial, los CRS comienzan a ser odiados por el “peuple de gauche” que asiste atónito a un nivel de represión y provocación policial sistemática en especial contra juventud estudiantil y secundaria inédita.

“Todo el mundo detesta a la policía” es de más en más un canto popular en las marchas. Tan pronunciado comienza a ser el odio contra la policía en sectores de la población que un sindicato policial, Alliance, llama a manifestar el 18 para decir «stop à la haine antiflic» (“Basta al odio antipolicial”). El sindicato policial Alliance “se indigna por esta obstinación imprudente de querer hacer creer que la policía son unos brutos salvajes que golpean indiscriminadamente a la juventud" y denuncian "esta demagogia ideológica que predica el odio y la violencia contra la policía republicana".

Difícil que sea escuchado su mensaje reaccionario en el “peuple de gauche” después de la cantidad de detenciones, prisiones preventivas, toneladas de gases lacrimógenos desparramados, golpes, fracturas y hasta la pérdida de un ojo de un manifestante que son el escenario habitual de ahora en más de cualquier marcha en Francia.

Esta pérdida del respeto a la autoridad policial es otro gran legado del movimiento actual, que tiene consecuencias estratégicas para los futuros combates de clase.


Juan Chingo

Integrante del Comité de Redacción de Révolution Permanente (Francia) y de la Revista Estrategia Internacional. Autor de múltiples artículos y ensayos sobre problemas de economía internacional, geopolítica y luchas sociales desde la teoría marxista. Es coautor junto con Emmanuel Barot del ensayo La clase obrera en Francia: mitos y realidades. Por una cartografía objetiva y subjetiva de las fuerzas proletarias contemporáneas (2014) y autor del libro Gilets jaunes. Le soulèvement (Communard e.s, 2019).