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Red Internacional
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IGLESIA CATÓLICA. Con “Ramos y Mantas” el Estado laico chileno anuncia visita del Papa Francisco

La máxima autoridad eclesiástica estará en Chile entre el 15 y el 18 de enero, recorrerá Santiago, Temuco e Iquique, en el marco de su visita organizada a Sudamérica, donde también visitará Perú.

Viernes 23 de junio de 2017

Este lunes, el presidente de la Conferencia Episcopal, Santiago Silva, junto al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, anunciaron la visita de la máxima autoridad del Vaticano; el Papa Francisco. Ambas autoridades de la Iglesia Católica en Chile, señalaron que esta visita es fruto del lazo permanente en el tiempo que se ha levantado entre el país y Roma, la cual se desarrollará en enero próximo.

El portavoz del Vaticano, Greg Burke, señaló que "acogiendo la invitación de los respectivos jefes de Estado y obispos, su santidad el Papa Francisco realizará un viaje apostólico a Chile del 15 al 18 de enero de 2018". La presidenta Michelle Bachellet vía twitter manifestó su alegría por la situación, señalando que ambas autoridades coinciden en la importancia de “avanzar hacia mayor justicia social”. Por otro lado, el candidato a la presidencia de la derecha, Sebastián Piñera, manifestó que el pueblo chileno lo espera con “unidad y esperanza”.

Respecto a las expectativas que tienen de su visita, diversos personajes también se han manifestado; desde la secretaría general de Gobierno, Paula Narváez, y también el canciller en la OEA, Heraldo Muñoz, enfatizando en la importancia e impacto que puede tener la visita del jefe de Estado del Vaticano al país y cómo puede afectar positivamente a la población.

¿Qué dirá el Santo Padre?

La visita se realizará en un contexto político convulso para el gobierno y para el régimen en su conjunto. El cuestionamiento a los partidos políticos tradicionales debido a la corrupción entre sus filas, ha sido la tónica de los últimos años; todo esto mientras la situación política en la Araucanía se vuelve más violenta a manos de las fuerzas represoras del Estado, atacando en el último tiempo incluso a escuelas del territorio mapuche con niños dentro.

Por otro lado, el gobierno impulsa una reforma educacional que consagra la educación de mercado dentro de los planteles y que busca hacer retroceder los avances en democracia universitaria y precarizar las condiciones laborales de los funcionarios.

El anuncio de la visita del pontífice solo viene a poner trapos fríos sobre la múltiples críticas que se han levantado contra el gobierno y el régimen; buscan traer al Papa para calmar el descontento de la población que ya no haya respuesta a sus demandas más sentidas en los representantes del régimen. Según información de las encuestas Adimark, el 75% de la población desaprueba el desempeño del Senado, mientras un 77% desaprueba la Cámara Alta. Por otro lado, solo el 27% de la población aprueba la gestión de la presidenta Bachelet, según la encuesta Cadem.

Para lavarse las manos, contradictoriamente el Estado “laico” de Chile pone sus esperanzas en la Iglesia Católica, manteniendo su alianza con dicha institución y, además, teniendo que ser costeado su viaje el propio Estado, debido a su calidad de "Jefe de Estado". Como si no bastara con esto, el gobierno nombró como coordinador de la visita a Benito Baranda, presidente de América Solidaria y ex director nacional del Hogar de Cristo, quien se encargará de gestionar la visita y todos los gastos del líder del Vaticano.

Situaciones como esta cuestionan el verdadero carácter del Estado chileno, más en un marco donde el movimiento de mujeres ha salido fuertemente a las calles ha exigir sus derechos, a cuestionar el machismo en la sociedad y en sus instituciones, denunciando que gracias al silencio cómplice del gobierno, siguen muriendo mujeres por violencia machista y por abortos clandestinos. Esta realidad también es totalmente avalada por la Iglesia, que condena públicamente a la mujer y a la diversidad sexual por exigir sus derechos en sus espacios de estudio y trabajo. El peor gesto que puede realizar el gobierno es lavarle la cara a la institución eclesiástica, trayendo al país a su máxima autoridad.

El anuncio oficial de la visita del Papa Francisco solo devela la alianza entre la casta política chilena, los empresarios y la Iglesia, que frente a la adversidad de la protesta la “unidad y la esperanza” son su mejor arma; mientras por abajo reprimen violentamente al pueblo mapuche, a mujeres y estudiantes por exigir sus demandas en las calles.