Mucho se está discutiendo acerca de los métodos para combatir al coronavirus. ¿Por qué no se están realizando test masivos? ¿Qué tipo de test existen y cuánto cuestan? ¿Son realmente tan caros de producir con la infraestructura del Estado español?

Carlos Muro @muro_87
Jaime Castán @JaimeCastanCRT
Martes 21 de abril de 2020
El Gobierno del PSOE-Unidas Podemos ha aplicado el “estado de alarma” y ha sacado a las fuerzas represivas a las calles para resolver lo que empezó por una crisis sanitaria, pero sigue sin testear de forma masiva como recomendó hace más de un mes la OMS, cuando existen recursos suficientes para producir test, mascarillas guantes y el resto de necesidades sanitarias en masa. Por temor a la crisis económica, social y política que pueda abrirse en el futuro escenario “post-coronavirus”, en pocos días decretó que iba a inyectar 100.000 millones a las empresas, hasta el punto de acercar el paquete de la UE que traerá condiciones draconianas para el pueblo trabajador. Pero se ha mostrado incapaz de implementar un plan sanitario coherente, empezando por un plan de testeo masivo de la población. Así, a más de un mes del estallido de la crisis, la gestión del gobierno está siendo un desastre.
Poco se conoce sobre la adquisición hace unos días de 5 millones de test rápidos de detección de coronavirus, salvo que un millón de ellos fueron ya distribuidos por la Comunidades Autónomas. Aún hoy no se conoce con exactitud el plan del Gobierno. Hasta este momento no ha habido un testeo masivo por ciudades o focos regionales con mayor número de contagios o incluso el testeo por empresas o sectores productivos.
Las medidas han sido claramente insuficientes y las que llegan vienen con semanas de retraso. Las residencias han sido abandonadas a su suerte con el terrible resultado de más de 12.000 muertes de un total reconocido que roza las 22.000. No olvidemos que el 75% de estas residencias está en manos de multinacionales, fondos buitres y la iglesia católica cuando privadas y concertadas deberían ser parte de una única red pública gratuita
¿En qué consisten los test “rápidos” y “PCR”?
Los test rápidos son de tipo serológico y se realizan a través de una prueba de sangre, cuyos resultados son rápidos, detectando a su vez los anticuerpos y por tanto a los casos que ya son inmunes, con un coste que se ha calculado entre los 6 y 13 euros. Los test de antígeno, por su parte, como los que se adquirieron hace unas semanas de China a la distribuidora Bioeasy, han sido descartados definitivamente por su escasa fiabilidad y su poca utilidad a estas alturas de la pandemia. Recordemos que el recambio de esos 640.000 test defectuosos nuevamente han resultado no ser válidos, por lo que ahora el Gobierno está tratando de recuperar el dinero.
Los test rápidos serológicos, como dijimos, son una forma de detección útil, rápida y a bajo coste. Sin embargo, no son del todo fiables. Son los test PCR -“Reacción en Cadena de la Polimerasa” por sus siglas en inglés- los que cuentan con las mayores garantías de fiabilidad. Aunque su precio es mayor, ronda los 40-60 euros por unidad, y precisan materiales de laboratorio y personal especializado. Así, los test rápidos pueden hacer diagnósticos de forma precoz y menos costosa en términos económicos y de tiempo, pero sólo como complemento a los test PCR, que siguen siendo el asunto central.
En centros de investigación vascos se está llevando a cabo una nueva prueba PCR que reduce los costes a 15 euros y el plazo estimado para determinar el resultado a 4 horas. Esta prueba ya ha sido aprobada por el Instituto de Salud Carlos III, el organismo que está validando los laboratorios y los protocolos de testeo.
Estas iniciativas permiten la fabricación y realización de test PCR de forma autónoma, masiva y alternativa a los kits adquiridos en el mercado internacional; sin embargo, no están siendo tomadas ni desarrolladas por el Gobierno, que sigue sin plantear la política de realizar test masivos, sino tan sólo hacer un uso selectivo de los test, en hospitales y residencias de personas ancianas.
¿Es posible hacer test para toda la población?
Por lo general, es difícil encontrar información sobre cuál es el estado del mercado sanitario, qué en su mayoría está monopolizado por un grupo reducido de empresas. En el recuadro de abajo hemos establecido de forma básica el coste directo de los test.
Como estamos viendo, los costes de realizar test no son altos, e incluso se reducen día tras día con el avance de las investigaciones. En cualquier caso, si tomamos los precios de 60 euros de coste de los kits PCR que se están manejando en los laboratorios de los centros hospitalarios que mencionábamos, vemos que testear a toda la población española, 47 millones de habitantes, costaría 2.820 millones de euros. ¿De dónde podrían salir los fondos para pagar esta mega operación sanitaria? Arriesguemos algunas ideas.
Con sólo el 2,9% del patrimonio total de las 10 empresas españolas más ricas podría sufragarse la realización de test PCR para toda la población. Si en cambio el gobierno decidiera hacer test “rápidos” para toda la población, tan solo le costaría 611 millones y podría sufragarse con el 30,55% del patrimonio (2.000 millones en total) del Rey Emérito Juan Carlos I.
Pero supongamos que queremos realizar test rápidos tan solo a un sector determinado de la población asalariada, por ejemplo, a 10 millones (la misma cantidad de mascarillas que repartió el gobierno el día de la vuelta al trabajo) con un coste de 600 millones tan solo costaría el 16,25% del gasto total de las misiones militares en el extranjero.
Es decir, el coste no es un problema real, máxime cuando es una cuestión de prioridad absoluta. Incluso con el 5,2% del patrimonio total de las 7 familias más ricas del estado podríamos contar con 20 millones de test rápidos a un coste de 260 millones. Bajo estos sencillos cálculos aproximativos nos podemos hacer una idea de que los costes sanitarios quien lo estamos pagando no son las principales familias y empresas de este país, sino lo está sufragando los millones de impuestos que toda la población trabajadora pagamos fruto de nuestro trabajo.
¿Hay capacidad suficiente para la producción en masa?
Si, una enorme capacidad. Conocíamos el pasado martes 14 de abril que el gobierno va a intervenir los laboratorios privados que han tenido capacidad para testear y, de hecho, han realizado test como negocio durante semanas. La propia patronal de las biotecnológicas ha señalado que "no es verdad que en España no haya desarrolladores ni capacidad de producción”. Sencillamente no se ha querido cuestionar el negocio privado ni en plena situación de pandemia con más de 20.000 muertes.
Se están desaprovechando los recursos e infraestructuras disponibles para atajar la crisis sanitaria y realizar test de forma masiva, como la propia comunidad científica está señalando. La coordinación está siendo mal llevada y se señalan muchos problemas y trabas burocráticas. Como apuntaba el investigador Xosé Bustelo, en el diario El País: “creo que es una pena que a los científicos se nos haya encerrado en casa en vez de, pese a todas nuestras peticiones y actividad productiva, emplearnos para afrontar de la mejor manera posible esta crisis”.
Del mismo modo, María Sánchez Jiménez, la catedrática que justamente introdujo la técnica PCR en la Facultad de Ciencias de Málaga apuntó estos días: “no concibo este desperdicio de recursos”. Y añadía: “la Universidad de Málaga cuenta con bastantes equipos de PCR, varios de ellos muy potentes, que habrían sido capaces de analizar más de 100.000 muestras de presuntos pacientes de COVID-19 en estas últimas dos semanas”.
Es decir, desde el primer día el Gobierno ni siquiera utilizó todas las infraestructuras universitarias públicas y privadas y al conjunto de estudiantes de medicina de último año (obviamente siendo remunerados) para comenzar la producción en masa. Como mínimo, se podría haber comenzado la producción de manera manual en la mayoría de los laboratorios y centros universitarios. Pero esto se quedaría corto cuando la industria y los laboratorios españoles tienen capacidad para crear robots que permitan mayor rapidez, como los creados recientemente por cinco investigadores. Estas denuncias de la comunidad científica cuestionan que a estas alturas no se haya realizado una reconversión general del personal con capacidades técnicas de trabajo en laboratorio para ser aplicado a las tareas y análisis de testeo.
La importancia de hacer test masivos
Hemos visto la dramática situación que se ha vivido en Italia en la región de Bérgamo, donde por anteponer de forma criminal los intereses empresariales el resultado ha sido catastrófico. Aquí en el Estado español, del mismo modo, se trató de mantener la producción de sectores no esenciales, con la oposición y protesta de las propias trabajadoras y trabajadores. De esta forma, se perdió un tiempo valioso en enfrentar de forma contundente la pandemia.
La lógica aquí no ha sido test masivos y confinamiento selectivo, sino confinamiento masivo y militarización Un confinamiento masivo del todo arbitrario ya que durante semanas muchas trabajadoras estuvieron acudiendo a sus puestos de trabajo no esenciales y que estos días han reanudado otra vez, sin ningún control exhaustivo sobre las personas confinadas y las que, en cambio, tienen que salir a sus puestos de trabajo. La gestión del gobierno PSOE-UP y de los gobiernos occidentales está siendo desastrosa, no sólo por no tomar medidas preventivas, sino porque gobiernan en interés de los grandes capitales frente al interés general.

Carlos Muro
Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.