Los estatales se enteraron por los medios que se negoció un bono de entre $ 2.000 y $ 3.500. Afuera quedan los precarizados del Estado nacional y los estatales provinciales y municipales.

Leandro Sorribas Editor La Izquierda Diario CABA @Leo_espartaco
Jueves 17 de noviembre de 2016
Que el salario no alcanza lo saben todos los trabajadores y en especial los estatales. El salario estatal es uno de los más bajos de quienes están convencionados y sin contar que el Estado es el principal empleador en negro del país dejando afuera a miles de trabajadores de los acuerdos paritarios.
Según los cálculos realizados por la Dirección de Estadísticas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, una familia tipo con dos hijos y con vivienda propia -algo que muy pocos estatales poseen- debería cobrar, para no ser pobre, $ 13.334 por mes. Algo que pocos estatales logran cobrar todos los meses.
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Este panorama da cuenta de trabajadores pobres en la administración pública nacional, además de la falta de estabilidad laboral que sufren los precarizados, sin coberturas sociales, ni vacaciones, ni siquiera ART.
Este panorama es el trasfondo de la bronca que los estatales venían acumulando contra el gobierno de Macri y que Andrés Rodríguez de UPCN intenta apaciguar con un mísero bono de fin de año, luego de una paritaria que ni siquiera alcanzó la pérdida del poder adquisitivo de años anteriores.
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El bono de fin de año no contempla a todos los trabajadores estatales, y oscila según la categoría. Los aumentos serán de $ 3.500 para los empleados de la categoría más bajas F y E; de $ 3.300 para los de nivel D; $ 3.000 para el nivel C, y $ 2.000 para los niveles B y A. Como siempre UPCN deja afuera a los peor pagos y marginados: a los precarizados y tercerizados que pueblan las oficinas del Estado, como si ellos no fueran trabajadores.
Este acuerdo entre el gobierno de Macri y la directiva de UPCN no cae del cielo. Es la consumación de una dirección gremial que se acomoda ante cada Gobierno en contra de los intereses de los trabajadores. Ya pudimos ver a comienzo del gobierno de Macri, como Andrés Rodríguez dejó pasar los miles de despidos en total complicidad con el plan macrista y como parte de la CGT viene siendo parte de la tregua que la misma mantiene con el gobierno dejando pasar la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores a expensas de la inflación y los tarifazos.
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UPCN es un sindicato nacional, sin embargo solo acordó con el gobierno nacional dejando afuera y a tirados a su suerte a los estatales provinciales y municipales. En momentos donde la mayoría de los gobernadores sean de Cambiemos, UCR o incluso del FpV-PJ, vienen anunciando que sus arcas públicas no les alcanzan y no habrá siquiera este misero bono. Parafraseando a la justicia, una vez más a la dirigencia de UPCN, se la podría acusar de abandono de persona. UPCN a las claras viene siendo un sindicato a la medida de los gobiernos de turno, permitiendo bajos salarios, precarización laboral e incluso despidos masivos. Todos los gobiernos, hoy el de Cambiemos pero también ayer el del FpV, beneficiaron a esta conducción gremial y la fortalecieron con la caja de las obras sociales o incluso la apoyaron en sus actos y sus prebendas como burocracia.
Por eso no es casual que UPCN venga perdiendo afiliados, como por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, donde ATE pasó a ser el gremio mayoritario.
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Por su parte desde la directiva de ATE se venía exigiendo la reapertura de las paritarias, aunque lamentablemente no se haya podido articular una pelea común, unificada y nacional por esta demanda tan sentida por los trabajadores. Es que las disputas en el seno de la directiva de ATE entre los afines al secretario general nacional Cachorro Godoy de la Verde y las seccionales conducidas por kirchneristas de la Verde y Blanca -como Capital, Neuquén, Santa Fé, Jujuy, entre otras- vienen enfrentándose por el poder y la caja dentro del gremio más que por las reivindicaciones de los estatales. Es así que bajo la misma consigna de apertura de paritarias venían convocando a paros y movilizaciones en distintos días.
Por eso, ante la entregada de UPCN, más que nunca se refuerza la postura que los sectores combativos, clasistas y antiburocráticas, como la Agrupación Marrón Clasista, venían levantando: exigir a las conducciones de ATE un Congreso de delegados de Base nacional y unificado que logre sortear las disputas entre las directivas y poner en pie un plan de lucha para reabrir las paritarias por una salario acorde a la canasta familiar para los trabajadores de planta y para los precarizados e imponer el pase a planta permanente de todos.
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