Este 8 de marzo organizamos una de las marchas más masivas de los últimos años. Miles salimos a marchar por los derechos de la mujer trabajadora.

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)
Martes 12 de abril de 2016
Estudiantes, mapuche, pobladoras, mujeres víctimas de la violencia sexual y de la violencia gineco-obstétrica, trabajadoras del sector privado y del sector público nos hicimos presentes en las calles de distintas ciudades del país.
Marchamos en el marco de la discusión de la ley de aborto por tres causales que impulsó la Nueva Mayoría, ley que alcanza a cubrir un mínimo porcentaje de mujeres que día a día son víctimas de abortos clandestinos. Si bien la ley ya fue aprobada en la Cámara de Diputados contra la voluntad de la derecha y sectores de la Democracia Cristiana, este 8 de marzo demostró que las reformas del gobierno no alcanzan a responder a la realidad que vivimos las mujeres en Chile y son sentidas por amplios sectores como insuficientes.
La ley de aborto por tres causales, aunque progresiva, se configura entonces como un intento fallido de la Nueva Mayoría por contener un descontento cada vez mayor que las mujeres trabajadoras, pobres, estudiantes, mapuche e inmigrantes sentimos respecto a nuestros derechos y donde el aborto es sólo una arista. Cada vez somos más las que nos levantamos, las que nos manifestamos en las calles, en marchas y concentraciones, las que hacemos de nuestras penurias cotidianas una bandera de lucha contra esta sociedad que alimenta con cada vez más privilegios a los empresarios y su casta de parlamentarios corruptos. Porque capitalismo y patriarcado caminan de la mano, esta sociedad requiere de la privación de los derechos a las mujeres para sostener las millonarias ganancias de unos pocos y mantener el sistema de explotación y precarización laboral.
Nuestros tres principales desafíos
En el Chile de la Nueva Mayoría y de la derecha donde las leyes se hacen a la medida de sus propios bolsillos e intereses, las mujeres venimos organizándonos en nuestros lugares de estudio, de trabajo, en organizaciones y colectivos feministas. Tenemos todas el desafío de articularnos para conquistar unidas el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito; salarios que respondan al trabajo que hacemos realmente sin que se vean mermados por nuestro género (a igual trabajo, igual salario); salas cunas gratuitas en los lugares de trabajo y estudio; educación no sexista, entre muchas otras demandas.
Si el primer desafío es la rearticulación del movimiento feminista en Chile, el segundo es su reimpulso. La situación actual no sólo ha generado un activismo mayor, sino que también ha sembrado una sensibilización de amplios sectores de la población respecto a los temas de género y sexualidad, proceso aún en curso donde muchas mujeres si bien no se reconocen como feministas si comienzan a dar pequeñas batallas contra la violencia machista a la que día a día nos vemos enfrentadas.
Sin buscar llevar nuestras reivindicaciones a la gran mayoría que vive cotidianamente las penurias a las que nos arrastra el capitalismo y el patriarcado, con su machismo y explotación laboral, no podremos conquistar nuestras ansiadas demandas. Para esto debemos partir organizándonos desde nuestros lugares de estudio y trabajo, con comisiones de mujeres en los sindicatos como lo hicieron las compañeras del sindicato de trabajadores Gabriela Mistral para el 8 de marzo, y secretarías de género en las universidades y liceos como lo venimos haciendo en la Universidad de Chile decenas de estudiantes a través de la SESEGEN FECh, en el Pedagógico con la SEGESEX Peda, en Valparaíso con la Codymu UPLA o la vocalía de género y sexualidad en la FEUV, en Temuco con la Secretaria de Género y Sexualidades FEUCT.
Finalmente, un tercer desafío es la necesidad de levantar un feminismo clasista en Chile, que se proponga luchar por los derechos de la mujer trabajadora a la par que es capaz de proponer una estrategia para acabar con la sociedad de clases e imponer un gobierno de los trabajadores.
El encuentro nacional de mujeres que venimos impulsando desde Pan y Rosas Teresa Flores pretende aportar en estas tareas y desafíos abriendo un espacio de discusión y reflexión sobre cómo conquistar nuestras demandas. Te invitamos a participar y, con iniciativa, a organizarte para levantar un gran encuentro nacional de mujeres en Chile.