Haciendo eje en la vivienda, en los planes de ajuste y en la impunidad de los poderosos, el Frente de Izquierda lanza una primera serie de spots para las elecciones presidenciales de octubre. Del Caño y Bregman apuntan a Scioli, Macri y Massa.
Viernes 25 de septiembre de 2015
Vivienda
Dos hombres conversan sentados en lujosos sillones de una lujosa casa.
Irrumpe en escena la fórmula presidencial del Frente de Izquierda.
Ajuste
Un empresario habla por teléfono mirando por al horizonte por un lujoso ventanal.
Nuevamente Del Caño y Bregman cortan la escena.
Impunidad
Una abuela y su nieto conversan mientras lavan los platos.
Tras ellos, los candidatos del FIT.
“Necesitamos tu apoyo para dar fuerza a la lucha de los trabajadores, las mujeres y la juventud; en el Congreso y en las calles”, define Nicolás del Caño en otro pasaje de los nuevos spots.
Estas producciones audiovisuales a cargo de los realizadores del Frente de Izquierda ocuparán en breve los espacios gratuitos de los canales de televisión de todo el país, en el marco de la campaña electoral de cara a las presidenciales 25 de octubre.
Sus ejes están pensados para interpelar a millones de trabajadores, mujeres y jóvenes, en contraposición a las “propuestas” de los candidatos del Frente Para la Victoria, de Cambiemos (PRO y radicales) y del Frente Renovador.
Como se plantea en la nota editorial de la edición de ayer de La Izquierda Diario, “la campaña del Frente de Izquierda logra cada vez más eco entre los trabajadores, las mujeres y la juventud. Nos proponemos hacer una gran elección para darle un mensaje a los poderosos de que no estamos dispuestos a pagar el ajuste, y conquistar nuevos diputados que fortalezcan las luchas que se vienen”.
Es que “Scioli, Massa y Macri se pelean por ser los mejores gerentes de los empresarios, banqueros y terratenientes, los verdaderos dueños del poder”. Eso denuncian los nuevos spots del Frente de Izquierda. Con creatividad, con calidad de realización y con un mensaje concreto y contundente, denunciando la impunidad de los políticos de los partidos patronales y mostrando que la única clase con las manos limpias para gobernar es la que nunca ha gobernado, la clase trabajadora.