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Red Internacional
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ENTREVISTA TRABAJADORES. La precariedad en el cuerpo, voces de trabajadores de cuidados

Entrevistamos a Alfons y a Fina, trabajadores de Servicios Sociales dedicados al cuidado a domicilio de personas dependientes. Nos hablan de la precariedad que sufren tras el gran esfuerzo físico que implica su trabajo, llevando dolores en el cuerpo de por vida.

Cynthia Lub

Cynthia Lub Barcelona | @LubCynthia

Martes 16 de febrero de 2016

Foto: Facebook

Nos encontramos con Alfons, quien lleva un bastón para poder sostener sus dolores tras graves lesiones en su espalda y una hernia de disco, producto de haber cuidado un señor mayor con obesidad durante años. También con Fina, quien sufrió lesiones en los brazos. Ambos tuvieron que luchar y lo siguen haciendo para que les reconozcan sus lesiones como accidentes laborales.

Esguinces, tendinitis, contracturas y todo tipo de enfermedades de huesos y lesiones musculares ante semejante esfuerzo físico. Son los más de 4.000 empleados en todo Barcelona y el 95% son mujeres. Son los que cuidan a personas dependientes en sus domicilios, sin derecho al descanso o al desayuno. Y sin que las empresas subcontratadas por el Ayuntamiento cuide ni reconozca sus derechos, ni siquiera que esos dolores son producto de "lesiones o accidentes laborales", aunque queden en sus cuerpos de por vida.

ID.es: ¿Cómo funciona este precario sistema de contratación?

Alfons: El sistema de contratación es a través de empresas subcontratas, llamadas por el Ayuntamiento a través del concurso público. Algunas como Eulen, ABD, Clece, SARDOmus. Son las que se reparten el pastel entre toda Barcelona. Sólo en nuestra actual empresa ABD, somos 1900 y el primero de marzo nos subrogarán a otra empresa.

Fina: Somos 4.000 trabajadores en todo Barcelona repartidos entre estas empresas. Las contrataciones son las que llevan a la precariedad laboral, con contratos que pueden ser de 20, 25 ó de 30 horas. Todos los trabajadores piden aumento de contratación porque al cabo de un tiempo tendrían que tener 37 horas que es el máximo que se puede trabajar en estos servicios, establecido por la ley. Pero la mayoría de los trabajadores tienen contratos muy bajos de horas, con lo cual los sueldos no llegan ni a mil euros.

Alfons: Estamos hablando de un 80% de trabajadores que no llegan tener contratos con esta cantidad de horas. Por eso, una de las reivindicaciones que tenemos en la actualidad es que los horarios de cada jornada vayan rondando las 35 ó 37 horas. Eso prácticamente es una utopía, pero en eso estamos.

¿Cómo afectan las condiciones precarias de trabajo?

Fina: Una de las condiciones de precariedad es la salud laboral. Pues estamos trabajando con personas con discapacidad mental, con problemas mentales muy graves. Hay domicilios donde hay mucha suciedad y no se puede hacer un buen trabajo. A veces estamos obligados a movilizar a personas con poca o nula movilidad, estando solos. Y pues, las lesiones son muchísimas.

Tenemos derecho a desayuno sólo si cumplimos una jornada de 6 horas seguidas ¿Y qué hacen?, si tú tienes un contrato de 35 horas, en muchos casos te ponen la mayor cantidad de horas en unos determinados días para que tú esos días a lo mejor puedas hacer 7 u 8 horas, pero los demás días no te llega a esa cantidad, con lo cual te quitan el tiempo de desayuno de los días que no llegas a 6 horas. Todas trampas legales de las empresas para su propio beneficio.

Otra cosa es el tiempo del recorrido de un usuario a otro, que tampoco te lo dan. O tienes que ir corriendo por la calle, o tienes que llegar tarde al domicilio. Hay un tiempo de 10 minutos para llegar tarde, pero nosotros no consideramos que eso sea bueno, porque se lo están quitando al usuario. Baja la calidad del servicio.

Alfons: Y el usuario lo primero que hace es decirnos "Hoy has llegado diez minutos más tarde, te irás diez minutos más tarde". Pues no, no puede ser. Porque además después tenemos otro servicio, al que también llegaremos tarde. Es todo un tiempo que la empresa nos roba. Tenemos 4 ó 5 usuario, depende de la cantidad de horas de cada uno.

Fina: Otra cuestión es que se aprovechan de los trabajadores y sobre todo de las mujeres trabajadoras, muchas de ellas inmigrantes. El 95% del colectivo laboral de este sector somos trabajadoras. Es muy poco el porcentaje de hombres. Y muchas de ellas inmigrantes, les dan muy pocas horas para trabajar, ubicadas en cualquier momento del día. Esto no te permite planificar nada de tu vida. Tal vez tengas que trabajar una hora por la mañana, y luego una o dos por la tarde. Por lo que es imposible compatibilizar , por ejemplo, con otros trabajos para poder llegar a fin de mes.

¿Cómo afectan las condiciones de precariedad en vuestra salud?

Fina: Yo al principio trabajaba mejor, pero desde unos años se ha bajado mucho la calidad del servicio y de las condiciones laborales. Debido a la movilización de personas empezó a dolerme el brazo, primero uno. Tuve que cogerme una baja, me fui a la mutua, que no se hizo cargo porque decía que era una cosa producida por artrosis que yo tengo. Pero salió en una de las pruebas que me hicieron que tengo uno de los nervios lesionados. Al cabo de un tiempo me ocurrió en el otro brazo exactamente lo mismo. Al final logré la baja, porque me puse muy fuerte para ello. Lo que puedo decir que en la revisión médica me dijeron que esta lesión era muy común entre los trabajadores familiares, y sobre todo en las mujeres. Mi lesión es común en este grupo de trabajo, hay personas operadas de lo mismo que yo, con tramitaciones de bajas.

Alfons: En mi caso, fue debido a un usuario con obesidad, residente en una calle de Barcelona con bastante inclinación. Iba tres veces por semana y el servicio era de dos horas. Esta persona vivía sola y entonces tenía que llevarlo en su silla de ruedas a pasear. Así subía y bajaba. Cuando subía tenía que aguantar la silla de ruedas y cuando bajaba debía empujar. Entonces esto poco a poco me fue minando la espalda y acabé en una fuerte lesión que aún tengo. Un año y pico haciendo este trabajo, solicité varias veces a la empresa que me lo cambiara y me contestaban: "No, que no entran servicios nuevos". Y así pues, siguieron hasta que al coger yo las vacaciones, coincidió en que mi usuario se iba a operar. Al final de la operación se fue a vivir fuera de Barcelona y ya no necesitaba el servicio. Mi espalda ya estaba muy mal, con una baja de un año. La mutua no la quiere reconocer ni como accidente ni como enfermedad laboral. Ahora lo tengo en trámite para que me lo reconozcan como enfermedad laboral. Además, soy susceptible de una operación de una hernia discal que me ha producido el esfuerzo de este trabajo.

¿Cómo se organizan como colectivo?

Fina: Luchamos por nuestras reivindicaciones, por un convenio digno y por una atención de calidad. Porque hemos perdido mucho, ya no tenemos nada que perder. Estamos organizados en una "Plataforma de Atención Domiciliaria en Lucha", integrada por sectores de trabajadores de limpieza y de cuidados TF (Trabajo Familiar). Luchamos por mejores condiciones laborales, contra la precariedad laboral. Somos asamblearios y cada vez somos más quienes buscamos organizarnos, con todos los colectivos.

No los vemos en tiendas, ni en hoteles, tampoco en los bares. Pero son muchos los que tienen que correr para llegar a las casas de las personas dependientes, cuidarlas o limpiar sus casas. La precariedad laboral la llevan en el cuerpo de por vida. Pero también la fuerza y voluntad de luchar contra las condiciones de precariedad laboral.


Cynthia Lub

Doctora en Historia en la Universidad de Barcelona (UB), especializada en clase trabajadora durante el franquismo y la Transición, también en estudios sobre género y clase, feminización del trabajo y precariedad. Docente de educación secundaria pública.

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