Ante inminente cierre de Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana (Sistecozome), subrogatarios ofrecen comprar la empresa y hacerse cargo de las 58 rutas que se administran en el sistema.
Miércoles 9 de agosto de 2017
Alrededor de 2,500 particulares ofrecen comprar la empresa encargada del transporte de la zona metropolitana de Guadalajara. Se propone convertir al Organismo Público Descentralizado en Sociedad Mercantil, según el vocero de subrogatarios Luis Alberto Chávez Ruiz.
En julio pasado el congreso aprobó la sentencia del gobernador Aristóteles Sandoval de desaparecer a la paraestatal debido a su endeudamiento poniendo en riesgo el trabajo de sus empleados como explicamos acá.
Tras la sentencia del gobernador, trabajadores del transporte, administrativos y mecánicos expresaron su repudio ante esta medida y pedían a los diputados del congreso que se opusieran a la medida, lo cual no sucedió.
Pedro Kumamoto, el diputado independiente por el municipio de Zapopan, llamó a realizar un dialogo entre funcionarios de la secretaria de movilidad, trabajadores y diputados antes de aprobar el cierre, lo cual también fue ignorado por todos y cada uno de los partidos del régimen.
Mientras tanto, no existe ninguna garantía de que se respeten los derechos de los trabajadores y menos se podría esperar que mejoren sus condiciones de la mano de este gobierno. Ya desde años anteriores los trabajadores venían denunciando las deplorables condiciones y ritmos de trabajo a los que son sometidos.
La privatización de los servicios públicos no implica mejora en su calidad, ni que sean más accesibles para el pueblo pobre y trabajador. Para muestra sobran ejemplos, como el caso de Teléfonos de México, o como sucedió con la energía eléctrica y el gas, producto de la reforma energética.
¿Cómo se puede resolver la crisis del transporte?
Los concesionarios, al ser empresarios (pequeños o medianos), ven el transporte público como un negocio, no como un servicio de primera
necesidad.
Por eso, ante la crisis del transporte público –que se da no sólo en la zona metropolitana de Guadalajara, sino también en otras urbes, como la Ciudad de México- son las y los trabajadores del transporte, junto con comités de usuarios quienes pueden dar una salida progresiva.
Contra el cierre de Sistecozome, el transporte público debe ser municipalizado bajo control de trabajadores y usuarios. Y las condiciones laborales de quienes laboran en este servicio deberán contemplar seguridad social, salarios equivalentes al costo de la canasta básica y ajustada según la inflación, así como la reducción de la jornada laboral por tratarse de un trabajo con riesgos para la salud. A su vez, esto permitirá crear nuevos puestos de trabajo con condiciones dignas.
Respecto a la calidad del servicio del Sistecozome, que ha sido cuestionado, se puede mejorar cualitativamente con la reparación y mantenimiento adecuado de todas las unidades para incrementar las frecuencias y así poder erradicar el hacinamiento en el transporte. También aumentar y ofertar rutas para escuelas donde el transporte escasea, como el CU Tonalá.
Y, mientras tanto, trabajadores y usuarios podrán diseñar la ampliación y mejoramiento del sistema de transporte público no contaminante.
Dentro de este plan, el establecimiento de la gratuidad del transporte para estudiantes, maestros, trabajadores y adultos mayores también ocupa un lugar muy importante.
Es necesaria la más amplia solidaridad para con los trabajadores del transporte, los sindicatos y centrales que se reivindican opositoras y democráticas deben llamar a tomar acciones contra la privatización del transporte público, impulsando asambleas por cada centro de trabajo para discutir un plan de lucha para lograr frenar este ataque al conjunto del pueblo trabajador.