Una escuela de modelos convoca a niñas de entre 5 y 10 años a un casting de “talento y moda” para el show “Zárate se viste de moda”.

Brenda Reymundo La Marrón. Secretaria de Actas de SUTEBA Tigre
Ana Ott Psicopedagoga
Sábado 20 de agosto de 2016
Una escuela de modelos de Zarate organizó un “casting” que apunta a que niñas de entre 5 y 10 años compitan para ser una “Miss”. En su página oficial, la escuela difunde “books” y videos para incitar a los padres a anotar a sus hijas.
La convocatoria, difundida en los medios locales, se presenta como un “concurso de belleza, moda y talento”. De esta forma, sigue los pasos del tradicional concurso “Miss Zárate” auspiciado por el Municipio que dirige Osvaldo Cáffaro, en el que participan cientos de jóvenes de entre 16 y 18 años cada año en la ciudad.
Cuando hablamos de estos concursos, nos topamos con niñas que son hipersexualizadas y sobre las que recaen los fuertes estereotipos de belleza femenina que rigen en la sociedad, fomentados por la industria y el mercado de la moda.
Estos tipos de concursos y castings son espacios de socialización en los que prima la competencia, abunda la auto exigencia y el “esfuerzo individual”. Todo esto, para acercarse a mandatos impuestos de belleza. Así, a una edad tan temprana como los 5 años, las niñas son bombardeadas con modelos de éxito social y con la idea de que “se triunfa en la vida” por tener aquellos atributos físicos que el mercado impone, como lo expresa y reproduce el concurso en cuestión.
No dejamos de pensar en la industria de conjunto que, a través de diferentes juegos, juguetes, productos y personajes, imponen y reafirman roles y estereotipos sexistas: las niñas deben jugar con maquillajes, vestidos, coronas y zapatos de princesa; los varones con autitos, pelotas y camiones.
Si bien ya existía, en los últimos años vemos el florecimiento de un mercado dirigido a los niños que busca establecer “lo femenino” y un camino para “ser bella”. Así lo demuestra el caso de la estadounidense Alana Thompson.
Alana, apodada “Honey Boo Boo”, es una niña que se convirtió en la “estrella del momento” de la televisión mundial como protagonista del reality show “Princesitas”. Luego, con 8 años, la cadena TLC comenzó a filmar un nuevo programa que la tenía como ¿estrella? donde se ridiculizaba su intimidad familiar.
En nuestro país, concursos como el que inspiraron este artículo, transitan ese mismo camino, transformando los estereotipos en espectáculo; y descargando sobre las niñas Inseguridades, angustias, frustraciones y depresiones.
No se trata de un juego "del como si" -al decir de Piaget- sino de una vulneración de la infancia en donde las reglas las impone el mercado y se impone una competencia por “gustar”, como primer antesala a una adolescencia digitada por los cánones de belleza impuestos.