De cara a la votación de la reforma a la educación superior, un sector mayoritario de la Confech comienza a cuestionarce la eficacia de las marchas para el movimiento estudiantil, planteando que esperan focalizarse en torno a la problemática del CAE, como si estas fueran contraproducentes.
Sábado 15 de julio de 2017
Este sábado 15 la Confech realizará una plenaria de cara a la votación de la reforma a la educación superior, en donde se procederá a analizar la agenda para este segundo semestre en el movimiento estudiantil. Los temas que marcarán el calendario serán el desgaste del movimiento estudiantil, la efectividad de las marchas y las demandas estudiantiles respecto al CAE.
Al respecto, Natalia Silva, presidenta de la Federación de Estudiantes de la U. Diego Portales y militante de las Juventudes Comunistas, afirmó: “creemos que la marcha ha tenido un desgaste. No hemos logrado establecer un objetivo político claro ni transmitirlo a todos para que salgan a manifestarse”.
Una perspectiva anticapitalista
Bárbara Brito, integrante de la Confech, disidente de la política de disminuir las marchas y movilizaciones y militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios, plantea una situación distinta: “La reforma es estructuralmente regresiva y neoliberal y no responde a los intereses históricos del movimiento estudiantil, como la educación gratuita universal, ni de los trabajadores de las instituciones de educación superior, como el paso a planta y el fin a la precarización.”
Por su parte, el dirigente estudiantil y candidato a Diputado por el Distrito 10, Dauno Tótoro afirma que: “Será necesario enfrentar a los empresarios de la educación para arrancarles nuestras demandas. Debemos plantearnos una transformación estructural y profunda de la sociedad. Para eso, apostamos por la renacionalización del cobre, bajo gestión de sus trabajadores, para financiar la educación gratuita y universal, como la vía para terminar con el mercado educativo.”
A lo que añade: “Quienes rechazamos la reforma debemos organizarnos, para que en lo que queda del año seamos capaces de cohesionar una fuerte oposición política y social a la reforma de la Nueva Mayoría, y donde estudiantes, funcionarios/as, académicos/as seamos un actor que imponga por la fuerza de la movilización el cumplimiento de nuestras demandas.”
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