El plenario del Congreso brasilero aprobó la propuesta de revisión de la meta fiscal de 2015. El proyecto permite al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff alcanzar un déficit de hasta 2% del Producto Interno Bruto (PBI) sin incurrir en crimen de responsabilidad fiscal. La sesión se inició antes (y terminó poco después) de la decisión del presidente de la cámara de diputados, Eduardo Cunha (PMDB de Rio de Janeiro) de acatar el pedido de impeachment (destitución) a Dilma. Con la revisión de la meta fiscal, el gobierno y sectores del empresariado nacional buscan mantener mayor estabilidad para sus planes de ajuste y ataques a los trabajadores.
Viernes 4 de diciembre de 2015
La propuesta le permite a la Unión, a los Estados y a los municipios presentar este año un déficit de hasta 119,9 mil millones de reales. Fija también que hasta 57 mil millones de ese total pueden ser compensados de la meta con el pago de las llamadas “bicicletas fiscales”.
Luego de siete horas, el cierre de la votación ocurrió momentos después de que el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha haya anunciado la apertura de un proceso de impeachment contra Dilma. La oposición hasta intentó en plenario interrumpir la apreciación de la propuesta, pero el presidente del Congreso, senador Renan Calheiros (PMDB de Alagoas) decidió mantener la sesión hasta el final.
El texto libera al Ejecutivo para desbloquear la partida de contingencia de 12,2 mil millones realizado el lunes (30) a través de un decreto para cumplir la recomendación del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU). El recorte temporario de recursos impedía al gobierno, desde comienzo de la semana, pagar gastos no obligatorios, incluso los gastos más prosaicos, como facturas de agua, luz y teléfono. Los otros poderes –judicial y legislativo – también gestionaron recortes, que ahora quedaron sin efecto. Este es el segundo año consecutivo que Dilma pidió el aval del Congreso para cmabiar la meta y cerrar el año con déficit.
La aprobación de la medida significa que a pesar de la inestabilidad política generada con la decisión de Eduardo Cunha, en el último período también fueron siendo “tejidas” medidas para garantizar mejores condiciones para una salida unificada de los más distintos partidos políticos de los ricos, PT, PMDB, PSDB, etc. Es decir, mientras las disputas políticas siguen, entre los principales agentes de estabilidad y gobernabilidad (contra los trabajadores) se encuentra el propio PMDB de Eduardo Cunha, con el objetivo de atacar a los trabajadores y el pueblo para que paguen la crisis generada por los empresarios y los gobiernos que los representan.