La jornada laboral ha sido parte del debate del último año. Piñera ha propuesto modernizar la jornada laboral, sin embargo, no plantea reducirla.

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Jueves 15 de febrero de 2018

La campaña electoral a la presidencia de Sebastián Piñera propone en su programa económico una agenda laboral pro empleo y pro mejores salarios para el siglo XXI. Pero, ¿sus medidas favorecen realmente a los trabajadores y trabajadoras?
Algunas de sus medidas es “modernizar la legislación en materia de jornada laboral y permitir que las partes pacten bolsas de permiso”. Con ello no queda claro a qué se refieren con modernizar, ya que ello incluso puede significar mayor flexibilidad laboral, multifuncionalidad o trabajar más por menos salario. Es decir, nada claro. No plantean reducir la jornada laboral, que es uno de los debates actuales.
A diferencia de esta ambigüedad, los trabajadores de la industria de explosivos Orica Chile, quienes trabajan seis días a la semana, ocho horas diarias, con turnos rotativos de mañana, tarde y noche, han planteado frente a las exigencias agotadoras de la industria comenzar una pelea por reducir la jornada laboral a cinco días a la semana y seis horas diarias de trabajo, sin rebaja de sueldo, para así tener tiempo para sus familias, la cultura, el deporte, es decir, para vivir.
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Otro de los debates a los que respondió la agenda laboral de Piñera es sobre aumentar los días feriados de 15 a 20 días hábiles, que tuvo su polémica, debido a que parlamentarios ya estaban cursando el proyecto en la cámara.
También es parte de su programa posibilitar los pactos individuales de adaptabilidad laboral y, perfeccionar los vacíos y problemas de la reforma laboral (grupos negociadores y definición de servicios mínimos). De conjunto, son medidas que irán en contra de la organización sindical, pues las empresas estarán en ventaja al momento de tratar con un sólo trabajador, aumentando la fragmentación y la desunión de los trabajadores, ya sea obre situaciones cotidianas como en días de huelga.
Entre otro de los proyectos ambiguos, pues no queda claro sus términos, es la creación de un contrato especial de trabajo a distancia, modernizar la Dirección del Trabajo, reformular el sistema de capacitación, crear un sistema de reconversión e intermediación laboral y sala cuna gratuita para madres trabajadoras y padres con tuición de hijos menores de dos años.
Como se observa en el programa de gobierno, no se habla de las demandas estructurales que exigimos como trabajadoras y trabajadores. Además de exigir la rebaja de la jornada laboral, hay otras demandas muy importantes el fin del subcontrato, el derecho real y efectivo a la huelga, el fin del artículo 161 que permite los despidos por "necesidades de la empresa", un sueldo mínimo de 450 mil pesos como base, igual trabajo e igual salario en el caso de las mujeres trabajadoras, el fin del Código Laboral heredado de la dictadura, entre otras reivindicaciones.