Según la última medición de Cadem, solamente el 2% lo asocia al líder del Partido Republicano con "buenas ideas". Un revés para el derechista Jose Antonio Kast.
Lunes 14 de octubre de 2019
Lo llamativo de la edición especial es que preguntan dudas sobre la política. Y una está ligada especialmente al apellido Kast. A los encuestados le preguntaron "¿Qué nombre, concepto o ideas se le vienen a la cabeza cuando piensa en "Kast"?, y los resultados se asocian a conceptos ligados a José Antonio.
El 15% menciona las palabras “ultra o extrema derecha”, 7% “odio e intolerancia, racista, clasista”, 6% “no le gusta, no llama la atención”, 6% “conservador, antiguo, retrógrado”, 5% “orden, mano dura”, 2% “violencia”, 2% “diputado”, 2% “Felipe Kast”, 2% “crecimiento económico”, 2% “buenas ideas”, 2% “creativo”, 2% “José Antonio Kast” y 2% “dictadura, autoritarismo”.
El origen nazi de la familia Kast
El periodista Javier Rebolledo, autor de libros sobre los servicios de inteligencia de Pinochet, en su obra A la sombra de los cuervos, investigación que apunta a la participación de civiles en dictadura. La mitad del libro está dedicada a la familia Kast, desde que el ex oficial nazi, Michael Kast, se arraigara en Chile terminada la Segunda Guerra. La participación de sus hijos Christian, en interrogatorios, y Miguel, en asesorías a la DINA y en una cooperativa mientras era ministro de Odeplan, son parte de la historia no contada de una de las familias más visibles de la política chilena.
Los orígenes de la familia Kast se pueden conocer por el libro Misión de amor, volumen que se encuentra en las tiendas Mahringer, vinculadas al movimiento católico Shoenstatt. Allí se lee es el testimonio de Olga Rist, viuda de Michael Kast y a quien no pareció incomodarle documentar el pasado nazi del patriarca de la familia. Olga Rist se refiere al rápido ascenso a la oficialidad que su marido -con quien tendría 10 hijos- logró a fines de 1942. Su experiencia en el ejército de Hitler incluyó, según el libro, la invasión a Rusia, su escape de Crimea por el repunte de la milicia soviética, su ascensión a cabo en Austria y luego a subteniente, antes de partir al norte de Italia, donde fue detenido por el ejército estadounidense.
El propio Kast contó en un artículo en la revista Hacer Familia, que “mi salvación fue haber sido destinado a Italia”. Cuando la guerra aún no concluía, Kast obtuvo documentos de la Cruz Roja. “Un amigo lo convenció de que destruyera su carné de oficial del ejército y se quedara con uno nuevo como oficial de la Cruz Roja. Presionado por la incertidumbre y el temor de ese momento, Michael quemó sus papeles y aceptó los nuevos”, continúa su viuda. Luego lo contactó con Erik Wünsch, un ex oficial del ejército nazi que había emigrado a Chile tras la guerra, quien le ayudó a conseguir las visas.
En noviembre de 1950, comenzó el éxodo definitivo Miguel Kast, “una especie de santo para la UDI”, dice. Fallecido tempranamente en 1983, el hijo mayor de Michael y Olga, llegó a Chile a los 2 años de edad. Luego de estudiar en el colegio Hispano Americano y Administración de Empresas en la Universidad Católica, sus excelentes calificaciones le valieron, en 1971, una beca de la Fundación Ford para seguir un postgrado en el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago. Cercano a Jaime Guzmán, desde que fue presidente del Centro de Alumnos y luego secretario general de la FEUC, volvió a Chile en noviembre de 1973 para integrarse al Departamento de Estudios de la Oficina de Planificación Nacional (Odeplan), cuyo ministro era el capitán de navío en retiro Roberto Kelly Vásquez. Ese fue el ministerio donde se pensaron gran parte de las que serían las reformas económicas de la dictadura. Pero según Rebolledo, aparte del cargo en Odeplan, Kast asumió tareas en algunos de los aparatos secretos del mundo militar.
Específicamente a Paine, la comuna con mayor cantidad de víctimas a nivel nacional en proporción a la densidad de su población, y donde al menos uno de los integrantes del clan Kast no habría sido un cómplice pasivo. En 1963, la familia Vargas Barrientos encontró trabajo en el Bavaria. En 1973, uno de los hijos del matrimonio, Pedro Vargas, militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Según testimonio de su hermana, Pedro “descubrió que los Kast no estaban pagando a sus trabajadores un porcentaje de las ventas, su obligación legal. Organizó un sindicato y don Miguel lo castigó, bajándolo a rondín de vigilancia en la fábrica de cecinas, pero renunció. Alcanzó a trabajar durante tres años en el Bavaria”. Cuando llegó el Golpe de Estado, sigue el libro, Pedro Vargas se presentó en la subcomisaría de Carabineros de Paine para preguntar si existía algún cargo en su contra.
El capitán Nelson Bravo le dijo que todo estaba en orden. Pero el 13 de septiembre, Pedro fue detenido en la calle por el carabinero Jorge Enrique González y los civiles Claudio Oregón Tudela, Hugo y Fernando Aguilera y Carlos Escobedo, quien lo identificó. Sylvia y su padre, comprobaron que Pedro estaba detenido en la subcomisaría. Embarazada, Sylvia decidió caminar de vuelta a Buin para pedir ayuda a su patrón Michael Kast.
Tras el tongo derechista
La semana pasada vimos a la derecha de Jose Antonio Kast salir en defensa de la estudiante Pollet Urrutia en una clara campaña de instalar un clima de inseguridad y asi justificar medidas represivas dentro de los planteles universitarios. Un verdadero tongo. Todo esto en el marco en que la creciente represión a las afueras del instituto nacional es un hecho inegable de represion que expone a los personeros de la derecha.
La encuesta cadem expresa un subterraneo cuestionamiento a esta imagen del Bolsonaro Chileno, que es fiel expresion de la elite y de la defensa férrea del modelo instaurado en dictadura. Para hacerle frente a sus políticas es necesario fortalecer una izquierda, anti capitalista de las y los trabajadores para hacerle frente a los “antiguos, conservadores y retrogrados”

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile