Las zonas de sacrificio y la repercusion de la contaminación en la salud de la población es un debate abierto. ¿Que tenemos para decir las y los trabajadores de la salud?

Néstor Vera Médico.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Sábado 15 de septiembre de 2018
La grave situación de intoxicación ocurrida en Quintero secundaria a la contaminación industrial, no solo provocó la importante movilización de la población que apuntó a los empresarios y al gobierno como responsables, sino que también reactivó la discusión sobre los efectos de las zonas de sacrificio en la salud de la población.
Tal fue el caso del Colegio Médico, que por medio del secretario de medio ambiente, responsabilizó a las empresas de la profunda crisis sanitaria que vive, planteando incluso que debían costear la evacuación de toda la población y los gastos médicos provocados, incluso los que pudieran manifestarse en un futuro. Además, denunció al gobierno por el mal manejo de la situación, que evidencia la defensa irrestricta al “derecho” de los grupos económicos por mantener sus ganancias por sobre los derechos del pueblo trabajador.
Misma reacción por parte del gremio médico se ha desarrollado en Antofagasta, lugar donde recientemente se iniciaron movilizaciones contra la contaminación en la comuna de Mejillones, y donde se ha vuelto a poner en la palestra pública la contaminación del galpón en el puerto ATI (perteneciente al grupo Luksic), luego de que el Colegio Médico hiciera un reclamo al Tribunal Ambiental por el nuevo tipo de transporte de concentrado de cobre al puerto, ubicado en pleno centro de la ciudad. Junto a esto, dieron a conocer las altas cifras de cáncer de pulmón que se manejan en la ciudad arrojadas por las investigaciones del Centro Oncológico de Antofagasta (COA), mostrando la amplia distribución geográfica del cáncer, que en la ciudad además de tener cifras altísimas, es diagnosticado en etapas muy avanzadas.
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Las movilizaciones de la población contra la contaminación, así como los estudios y declaración de los trabajadores de la salud, permiten apuntar a un mismo responsable: los empresarios. Quienes con tal de mantener sus ganancias son capaces de sacrificar territorios completos y a su población, y esto en total complicidad con los gobiernos quienes ponen a disposición la institucionalidad del Estado para que manejen estos negocios con total impunidad.
Esta misma alianza de empresarios y gobierno, es la que actúa contra los trabajadores y sus derechos. Claro está con la serie de cierre de fábricas, prácticas antisindicales y despidos en el sector público y privado. Cuestión que los trabajadores de FCAB vienen enfrentando, exigiendo al grupo Luksic su reubicación en el ferrocarril. El mismo grupo económico responsable de la contaminación en la ciudad.
El problema está planteado y los responsables también, pero frente a esto queda aún planteado cómo enfrentarlo. Algunos sectores, como la directiva del Colegio Médico o dirigentes del Frente Amplio, se han abocado a buscar multas o sanciones dentro de los marcos legales. Medidas que si bien son necesarias, son también insuficientes. Se trata uno de los grupos económicos más importantes del país y con mayor presencia e influencia en la región, que además financia tanto a políticos de la derecha como de la centroizquierda. No basta con medidas administrativas o judiciales, y eso lo saben muy bien los pobladores de Quintero, Mejillones y los trabajadores despedidos de FCAB.
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Las y los profesionales de la salud debemos involucrarnos en este debate aportando con nuestro conocimiento pero también forjando una unidad de accion en las calles, porque si queremos acabar con la contaminación y sus nocivos efectos en la salud de la población, implica necesariamente chocar con intereses empresariales. Para vencer a magnates negociadores de nuestras vidas como Luksic, nuestras fuerzas deben destinarse a impulsar la movilización y la organización de trabajadores y el pueblo.
Tal como lo que vienen impulsado los mismo trabajadores el FCAB, que además de buscar recuperar sus puestos de trabajo, denuncian la contaminación del grupo Luksic planteando la reconversión de la industria y el control de esta por los trabajadores en conjunto con la comunidad, que ponga por delante las necesidades de la amplias mayorías de la sociedad por sobre el enriquecimiento de una pequeño grupo de empresarios.