Las últimas declaraciones del ex gerente general de SQM, Patricio Contesse, reafirman los objetivos que tienen los empresarios frente al financiamiento de las campañas políticas.

Camilo Jofré Profesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase.
Viernes 20 de abril de 2018
“Mi propósito fue hacer ayudas políticas. Porque estimé que era necesario apoyar la actividad política bajo cierto marco que iba más allá del Servel, porque el tiempo del Servel para la actividad política es claramente insuficiente en términos de realidad de esta actividad, la cual permite campañas de solo tres meses y financiamiento durante estos solo tres meses, lo que no se condice con la necesidad y realidad de la actividad”, fue una de las respuestas que dio Patricio Contesse el 29 y 30 de enero ante fiscalía.
Esto nos retrotrae a los últimos casos de financiamiento irregular a las campañas políticas, y al financiamiento que obtuvieron de los grandes empresarios.
¿Caridad empresarial o intereses de por medio?
Difícil es pensar que el financiamiento a diversos partidos tradicionales de la Derecha y la ex Nueva Mayoría hayan sido por voluntad propia. Lejos del “favor a la política”, el cual saca a relucir Contesse, se esconden los intereses de toda la clase empresarial. El solo hecho de que salgan a la luz proyectos elaborados por estos mismos empresarios y presentados por los políticos que financian dan cuenta de la casta empresarial de políticos corruptos, cuyos sueldos llegan a superar más de 40 veces el sueldo mínimo de un trabajador.
La defensa acérrima de los intereses empresariales va directamente en detrimento de los intereses de los trabajadores y los sectores más precarizados de la sociedad. Esta trae consigo el fortalecimiento de la mercantilización de la salud, la educación, la vivienda, etc. Es decir, un sistema que a sus anchas les da un abanico de posibilidades para hacer de la política un negocio.
Con todos estos antecedentes detrás, Contesse intenta bajarle el perfil a sus actos afirmando que “No solo SQM efectuó aportes a la política de esta forma, sino que muchas otras empresas de nuestro país también lo hicieron. Mis abogados me han señalado que, a lo menos, hay 45 otras empresas que están en esta misma situación”, como si todo esto fuese un argumento que validase la corrupción.
A propósito de ME-O, ¿Quién financio su campaña?
En las mismas declaraciones presentadas frente a fiscalía a fines de enero, Contesse se refiere al apoyo financiero que otorgó a Marco Enríquez Ominami, diciendo que “Yo lo recibí, y él me solicitó apoyo financiero para su candidatura presidencial del año 2009. Yo accedí a lo solicitado. Marco me solicitó una cantidad determinada y negociamos el monto”. Frente a estos dichos ME-O, a través de su cuenta de twitter, se refirió al caso afirmando que: “Contesse miente. Exijo un juicio para probar mi inocencia. Quiere salvarles el pellejo a sus amigos. Les aseguro que pretenden cerrar el caso y que todos queden libres de polvo y paja. Exijo ir a un juicio”.
Todo esto forma parte del gran embrollo sobre los casos de corrupción en Chile, que muy lejos están de resolverse mientras siga existiendo toda una amalgama de privilegios para los legisladores en el parlamento.
Por esta misma razón, la discusión de que cada político gane como un trabajador promedio es cada día más necesaria. Y no solo eso, también es necesaria la revocabilidad de los cargos públicos, no solo para los casos de corrupción que se presenten, sino para toda la demagogia que hacen diversos parlamentarios en medio de sus campañas.
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