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México-EE.UU.. Continúa militarización dictada desde la Casa Blanca

Peña Nieto ha sostenido que el narcotráfico se mantiene producto del tráfico de armas y dinero que vienen de Estados Unidos.

Joss Espinosa

Joss Espinosa @Joss_font

Viernes 3 de febrero de 2017

El vocero de la presidencia Eduardo Sánchez Hernández, sostuvo en conferencia de prensa que Peña Nieto dijo a Trump en la reciente llamada telefónica, que los grupos de narcotráfico que operan en México son alimentados por el tráfico de armas y dinero de Estados Unidos a México.

En declaraciones hechas por el vocero de la presidencia, sostiene que esta condición del país ha obligado a que el gobierno “combata” al narcotráfico con las fuerzas armadas, lo que ha dejado bajas en los militares y marinos. Sin embargo oculta las cifras de las “víctimas y daños colaterales”, que azotan y tienen sus principales efectos -como el desplazamiento forzado, la ola de violencia del narcótrafico, el feminicidio y cientos de fosas clandestinas en todo el país, en cientos de miles de jóvenes, mujeres y trabajadores de los estratos más precarizados.

Ante esto, se habla de incrementar la colaboración entre ambos países para atender los temas de seguridad, en ambos lados de la frontera.

Sin embargo, en los últimos años, se han destapado varios escándalos de complicidad del Estado con las redes de narcotráfico y delincuencia organizada, cada vez es más visible, no solo los nexos entre estos sino la responsabilidad del gobierno de la situación de violencia en la que está sumido México. Ayotzinapa es el más claro ejemplo, mientras el gobierno de Peña Nieto continúa en funciones con total impunidad.

Recordemos que la política de militarización que fue implementada desde el 2006 en el mandato de Felipe Calderón, es dictada desde la Casa Blanca, como una política de represión y criminalización de la juventud, que ha dejado cifras escandalosas en desapariciones, asesinatos y feminicidios; dejando claro que la guerra no es contra los grupos del narcotráfico sino contra el pueblo pobre y trabajador.

Las renegociaciones entre ambos países no sólo se darán en términos económicos, sino también se verán reflejados en otros aspectos; como el tema de seguridad, en el que muy probablemente Peña Nieto pretenda, no solamente continuar con la militarización del país, sino incrementarla.

Ante las alianzas entre ambos presidentes que pretenden, no sólo profundizar las pésimas condiciones laborales y recortar nuestros derechos, sino aumentar las políticas de represión y criminalizacion, es necesaria la unidad de trabajadores mujeres y jóvenes en ambos lado de la frontera, para combatir el avance en las medidas reaccionarias de Peña Nieto y Trump.