El secretario general de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP), Pablo López Figueroa, denunció que pese a los 6 mil despidos registrados en la industria petrolera, vendrán por lo menos 12 mil 500 despidos más para este año.
Camilo Cruz México
Martes 27 de junio de 2017
Los despidos masivos azotan las ciudades petroleras como Coatzacoalcos, Veracruz, o Ciudad del Carmen, Campeche, donde López Figueroa comenta que “se observa gente deambulando, esperando una oportunidad de empleo”.
Figueroa dijo que recientemente se anunció el despido de por lo menos 12 mil 500 trabajadores en la industria petrolera para los próximos tres meses y comentó que los despidos se concentrarán en las áreas de operación y de mantenimiento, exceptuando las subdirecciones, direcciones y gerencias.
Mario Díaz Ortega, dirigente de la Coordinadora por la Defensa de Petróleos Mexicanos, opina lo mismo que Figueroa, “los despidos masivos seguirán en lo que resta del año”. Señala que solo en Villa Cuichapa, Veracruz, “se perderán 350 puestos de trabajo por la entrada de empresas trasnacionales”.
Díaz comenta además que van ya 15 mil trabajadores liquidados o jubilados a la fuerza en el sur de Veracruz y Campeche. Reveló que en el complejo petroquímico de Cangrejera a las afueras de Coatzacoalcos hay instalaciones sin operar como el tren de etileno, lo que inevitablemente llevará al cierre de más plazas. Recordó que hasta la fecha, Clorados III sigue fuera de operaciones desde la explosión que dejara decenas de petroleros muertos, explosión responsabilidad de Mexichem que ahora, al adquirir instalaciones en Coatzacoalcos, deja a cientos de familias en la calle.
La gerencia de Pemex habría previsto un total de 20 mil despidos contando desde 2015 hasta finalizar 2017, miles de familias petroleras quedan en la calle mientras la reforma energética avanza y Pemex es desmantelada y rematada a las grandes trasnacionales petroleras.
A cinco años del pacto por México, que garantizó la aprobación del conjunto de las reformas estructurales, las consecuencias de las mismas golpean de forma directa a los trabajadores y sus familias. La reforma energética tiene como principal objetivo la entrega de los recursos energéticos a las trasnacionales imperialistas, mientras la paraestatal y la burocracia sindical garantizan los masivos despidos para la entrada de empresas trasnacionales y capital privado.