El 01 de mayo se llevó a cabo el primer debate presidencial de la segunda vuelta entre Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori, y el profesor Pedro Castillo de la agrupación Perú Libre. Este evento, que se llevó a cabo en la provincia cajamarquina de Chota, fue utilizado por la Fujimori para reafirmar su compromiso con las políticas neoliberales y la mano dura para sostener la constitución de 1993.
José Rojas Militante de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores "CST" de Perú
Domingo 2 de mayo de 2021
En todo momento del debate, Keiko Fujimori trato de relacionar a Pedro Castillo con la cuestionada gestión de Vladimir Cerrón al frente del gobierno regional de Junín quien, como se sabe, está sancionado por actos irregulares, sin embargo, esto no evito que el docente y dirigente sindical ponga en evidencia los profundos vínculos de Keiko y su familia con la corrupción de Odebrecht y lo concerniente a las privatizaciones que se dieron durante los diez años del gobierno de Alberto Fujimori.
“Yo he solicitado licencia de mi trabajo, otros para estar aquí (refiriéndose a Keiko) han pedido permiso al Poder Judicial”, menciono Castillo, con lo cual ponía en evidencia que Keiko Fujimori, quien es investigada por presunto lavado de activos por el Caso Odebrecht, para salir de Lima y realizar su campaña electoral tuvo que recibir la autorización del juez Víctor Zúñiga. En un momento del debate, Castillo también le recordó a Keiko que ella y su familia eran propietarios de empresas mineras a lo cual la Fujimori solo atinó a decir que “el comunismo tiene como política mentir”.
Keiko, poniendo en evidencia su arraigado centralismo y su desprecio por las provincias del interior del país, durante diferentes momentos del debate repitió la frase “yo he tenido que venir hasta aquí”, refiriéndose a la provincia alto andina de Chota de donde es Pedro Castillo, como si con ello le estaría haciendo un grueso favor a la población de esta región que es una de las más golpeadas por la crisis económica que hoy se vive en el Perú como consecuencia de la aplicación por más de 30 años de las políticas neoliberales que se empezaron a implementar durante el gobierno de Alberto Fujimori en la década de 1990.
En materia económica, Keiko se reafirmó en la mantención del modelo y en la defensa de la constitución de 1993 que, como se sabe, fue promulgada de manera fraudulenta por el gobierno de su padre. Esta constitución, que es la base jurídica del actual régimen político, se ha convertido en la herramienta más importante de la cual se valen los grandes empresarios nacionales y extranjeros para saquear los recursos económicos del país y para implementar regímenes de sobre explotación contra la clase obrera.
En ese entender, Keiko volvió a mencionar que, en un probable gobierno suyo, ella estaría dispuesta a aplicar mano dura para hacer respetar estas leyes de saqueo y explotación, para de esa manera preservar el respeto por la institucionalidad y las reglas de juego.
Sobre este punto, Pedro Castillo dijo que, de ganar, convocaría a un referéndum nacional para cambiar la Constitución de 1993 a través de una asamblea constituyente, así mismo, responsabilizo al modelo neoliberal de la crisis socio sanitaria que se vive en el país, “la pandemia de COVID-19 en el Perú no solo es un problema sanitario, sino social, producto de la implementación del actual modelo económico neoliberal que ha determinado que la salud no sea un derecho en la Constitución”, menciono en una de sus intervenciones.
Para reactivar la economía, Castillo dijo que en un eventual gobierno suyo se “revisara los contratos con las empresas transnacionales para que el 70% de sus ganancias se queden en el Perú, se reactivara el turismo de manera inmediata, el Banco de la Nación comprara las deudas de los microempresarios, se concretara una segunda reforma agraria y se sustituirá las importaciones de productos locales”. En otro momento menciono que “recuperaría el gas de Camisea y que ampliaría el programa Pensión 65 (implementado por Ollanta Humala) y que este pasaría a beneficiar a los adultos mayores a partir de 60 años en situación de extrema pobreza”.
Sobre los derechos de los migrantes, las mujeres y la disidencia sexual, así como sobre la seguridad interna, los dos candidatos tuvieron coincidencias ya que desde diferentes ángulos plantearon que sus probables gobiernos serian severos con los migrantes venezolanos, enfrentarían la denominada ideología de género (Keiko) y promoverían el respeto a la familia tradicional (Castillo), así mismo, se comprometieron a fortalecer la institución policial, la cual está muy cuestionada por las violaciones y asesinatos de mujeres y de los jóvenes estudiantes en las movilizaciones de noviembre del 2020 y de los obreros agrarios en las ultimas huelgas de diciembre y enero de este año, además de los numerosos casos de corrupción que pesan sobre los altos mandos policiales y sobre el conjunto de los miembros de esta institución.
A pesar de estas coincidencias, Castillo y Keiko representan a dos sectores diferentes de la sociedad peruana. Keiko, quien se manifiesta como defensora a ultranza del modelo y del régimen, representa a los grandes empresarios nacionales y extranjeros y a la derecha más rancia del país, por eso, personajes como Vargas Llosa, López Aliaga o Lourdes Flores Nano han salido a respaldar su candidatura y los grandes medios de comunicación todos los días arremeten contra Castillo tratando de endilgarle el “san benito” de comunista, extremista y terrorista.
Pedro Castillo, a pesar de los límites de su programa y de su estrategia política, los cuales lo llevan a plantear tímidas reformas y ha no romper con los capitalistas ni acabar definitivamente con el régimen del 93 sosteniéndose en la movilización y la auto organización obrera y popular, es un trabajador docente y se ha convertido en el candidato de las grandes mayorías explotadas y oprimidas las cuales son las más afectadas por las consecuencias de la presente crisis socio sanitaria, y es a eso a lo que más le teme un sector de la burguesía, por eso no duda en cerrar filas con Keiko Fujimori a pesar de todo lo que esta significa.