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Venezuela. Contra el “estado de excepción” y contra la derecha opositora

¡Plan de Emergencia obrero y popular y Asamblea Constituyente Libre y Soberana!.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Ángel Arias

Ángel Arias Sociólogo y trabajador del MinTrabajo @angelariaslts

Jueves 19 de mayo de 2016 16:19

El Presidente Maduro firmó un decreto por el cual se dicta el “estado de excepción y emergencia económica” que le confiere a sí mismo extensas atribuciones por otros 60 días, ampliando los alcances del que caducó pocos días atrás. También anunció la realización de maniobras militares el próximo fin de semana.

Como era de esperar, la Asamblea Nacional lo va a rechazar, el gobierno apelará al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que inmediatamente validará la medida. Hasta aquí, la rutina del “conflicto de poderes”. Sin embargo, estos hechos marcan un nuevo pico de extrema tensión política en la pugna entre gobierno y oposición de derecha alrededor del proceso de revocatorio, en el marco de la extrema crisis económica, social y política que atraviesa el país.

El Decreto busca fortalecer los aspectos más bonapartistas, es decir autoritarios, del gobierno, algo opuesto a los intereses de los trabajadores y el pueblo, y así debe ser denunciado.

La incorporación de la figura de “estado de excepción”, aunque se haga con el pretexto de un supuesto “golpe de Estado”, condiciona las libertades públicas y amplía las atribuciones de las fuerzas de seguridad, apunta a reforzar el control social ante el enorme malestar popular que puede estallar en saqueos y bloqueos, así como contra los paros y luchas de los trabajadores, justificando una mayor “militarización” de las zonas populares, la “criminalización de la protesta obrera y popular” y, eventualmente la represión.

La “emergencia económica” ha servido para aplicar una política económica que descarga el fardo más pesado sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo, combinando inflación y medidas de ajuste. Un Decreto más de este tipo no sirve para combatir el desabastecimiento ni detener las maniobras de los empresarios que fugan capitales, especulan o paralizan la producción, porque está al servicio de justificar la desastrosa orientación actual y buscar un pacto con la burguesía en nombre del “nuevo modelo productivo”.

El revocatorio en cuestión

El objetivo político inmediato del Decreto es apuntalar a Maduro en un momento de extrema debilidad, frente al proceso de referéndum revocatorio que el gobierno pone sobre la mesa para imponer sus términos: “no se hará el referéndum este año”. En esto parece tener el apoyo de las Fuerzas Armadas. Pero ¿el presidente está tanteando para avanzar más e impedir directamente la consulta? Es que el gobierno ha perdido apoyo popular por sus medidas en medio de la aguda crisis económica y social y sabe que es muy probable que pierda el referéndum.
La MUD es una oposición empresarial ligada al imperialismo, tiene tras de sí una larga tradición golpista que incluye el golpe de Carmona y los militares en 2002. Hoy encuentra en la vía del referéndum, impulsada inicialmente por Capriles, la forma de retomar la iniciativa política, adueñarse del argumento democrático y poner a Maduro en jaque, ante la perspectiva de enfrentar una compulsa en las urnas. (...)
Que el referéndum sea habilitado, pero que se lleve a cabo recién el año próximo, es lo que facilitaría un entendimiento, dejando en manos de un sucesor surgido del propio chavismo la dirección de la “transición” hasta 2019. ¿Se impondrá una salida de este tipo?

Negar la habilitación del referéndum utilizando el “estado de excepción” sería un paso bonapartista que debe ser rechazado. Es un derecho que está en la Constitución. No hay justificativo para que el gobierno decida permitirlo sólo cuando está seguro de ganar. afirmamos esto, al tiempo que denunciamos que la derecha aprovecha un instrumento como el revocatorio para sus objetivos antiobreros, privatistas y proimperialistas.

Por una Asamblea Constituyente libre y soberana

Los socialistas revolucionarios defendemos y pretendemos profundizar todo aquello que permita conquistar mayores libertades para el pueblo trabajador, rechazamos las restricciones a la libertad de expresión, manifestación o prensa, y las figuras de “estado de excepción” o “de emergencia” que permiten suspender derechos y reprimir empleando al Ejército.

Una respuesta independiente, que cuestione de raíz ambos proyectos solo puede surgir del pueblo trabajador, peleando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para debatir los grandes problemas políticos, sociales y económicos del país. Que discuta la resolución efectiva de todas las demandas económicas, democráticas y sociales del pueblo trabajador, con representantes que ganen el salario de un obrero calificado y sean revocables en cualquier momento.
Una Asamblea así sólo se puede conquistar mediante la movilización, ligándola al conjunto de las demandas obreras y populares para responder a la crisis. En el camino de esa lucha, enfrentando también los ajustes que buscan imponerse y su bonapartización, los propios trabajadores harán su experiencia con cualquier ilusión que puedan tener que con esta democracia, que de “participativa y protagónica” como dice el gobierno o “representativa”, como dice la oposición, no tiene nada, lo que facilitará el surgimiento de organismos de autodeterminación. De esta manera podrán avanzar construyendo sus organismos de poder hacia la lucha por un gobierno de los trabajadores.

Control obrero colectivo (no de los burócratas del gobierno). Control popular del abastecimiento

El presidente Maduro reiteró en su discurso del sábado frases sobre control obrero y toma de fábricas. Pero no se necesitan más “poderes especiales” para Maduro, sino aplicar una norma muy sencilla: que toda empresa que especule, paralice actividades o despida, sea nacionalizada inmediatamente, sin pago y bajo gestión obrera colectiva.

Son los propios trabajadores los que pueden poner orden en este estado de cosas. Deben comenzar por tomar en sus manos la lucha contra el sabotaje y la especulación empresariales, por la defensa de sus fuentes de trabajo y el salario, haciendo efectivo el control obrero colectivo y acabando con el sistema de funcionarios puestos a dedo, burócratas ineptos y corruptos que abundan en las empresas estatales. Por eso, también en todas las empresas públicas y del “sector socialista”, corresponde imponer la gestión por los trabajadores, y su coordinación a nivel de cada rama y nacionalmente.

Otra gran tarea urgente es enfrentar la especulación y el desabastecimiento. Comités de Abastecimiento populares, democráticamente constituidos, debe ser la respuesta. Estos comités, junto con el control obrero de la producción, además de un digno salario mínimo vital y móvil y el reparto de las horas de trabajo sin pérdida de salario, son las primeras tareas de un Plan de Emergencia obrero y popular, con que responder a la catástrofe que nos amenaza.