El pasado domingo se ocupó un edificio público en el barrio madrileño de Chamberí, aunque fue desalojado ese mismo día por la policía. Hablamos con la asamblea detrás de este proyecto sobre el desalojo, su trabajo, el papel de las instituciones en el ataque al movimiento okupa y el reducto fascista autodenominado “Hogar Social Madrid” (HSM).

Lucía Nistal @Lucia_Nistal
Martes 14 de junio de 2016
¿Qué es La Osa Morada y qué ocurrió el pasado domingo en el barrio de Chamberí?
La Osa Morada es un espacio de organización y autogestión vecinal basado en los principios de respeto, horizontalidad, no discriminación, antifascista, anticapitalista, feminista y solidario donde poder crear tejido social al margen de intereses partidistas y especulativos. Por ello el pasado domingo intentamos liberar un edificio en la calle Donoso Cortes, del que lamentablemente fuimos desalojados.
Elegimos un edificio público porque estábamos hartas de ver como el patrimonio que pertenece a todas es condenado al abandono, cuando no se utiliza para especular con él o para hacerse favores entre los políticos de turno y empresarios.
Sabíamos que arriesgábamos mucho con esta apuesta (ya que los desalojos de sitios públicos se pueden producir de manera inmediata, sin mediación judicial), pero creemos que ya es hora de presionar a las administraciones.
Se okupó con intención de permanecer en el edificio y abrirlo como centro social para el barrio. Pero la cantidad de antidisturbios que acudieron nos triplicaba en número a las personas que estábamos allí, por lo que tuvimos que ceder para evitar que se produjeran en el barrio más detenciones políticas.
Detrás de este proyecto estáis, entre otros, miembros del antiguo CSOA La Morada, surgida al calor del 15M, ¿cuál es vuestra relación con el centro?
La Osa Morada NO es La Morada, no ha salido de su asamblea, es un proyecto nuevo. En este nuevo proyecto confluyen personas de diferentes ámbitos: individualidades y colectivos provenientes de centros sociales (entre ellos el CSOA La Morada), pasando por asambleas 15M de los barrios y vecinas que se han empoderado ante la actual necesidad de espacios en el centro de Madrid para poder organizarse y desempeñar las labores sociales que tanto el Ayuntamiento, como la Comunidad de Madrid, como el Estado ignoran sistemáticamente.
El hecho de llamarnos Osa “Morada” es por un lado un guiño al centro que ha sido desalojado recientemente de manera brutal e ilícita en Chamberí. Por otro lado reivindicamos el color morado como espacio feminista y por ello también convertimos el símbolo de Madrid (el oso) en una osa okupa que acoge y cuida.
¿Qué actividades queréis desempeñar en los espacios liberados?
Las actividades que pretendemos desempeñar en el barrio son todas aquellas que, cumpliendo con los principios anteriormente mencionados, las vecinas quieran organizar. Suponemos que serán muchas de las que ya se venían realizando en el CSOA La Morada como el cine de verano, la despensa solidaria, grupos de consumo, las asambleas de los diferentes colectivos como Antirracistas Chamberí, No Somos Delito… así como talleres de cuerdas, músicas andinas, tango, salsa, swing, yoga…
¿Cuáles son ahora vuestros planes y proyectos después del desalojo?
Nuestro Proyecto sigue siendo el mismo, la apertura de un centro social donde poder desarrollar actividades junto a nuestras vecinas.
Las instituciones están llevando a cabo un ataque al movimiento okupa en Madrid. Ejemplos de ello son vuestro propio caso o la amenaza de desalojo que pende sobre el ESOA La Dragona. ¿A qué creéis que se debe esta ofensiva?
Creemos que ha quedado demostrado que son las Okupas las que sostienen el tejido social de los barrios dotando a las asambleas de un espacio donde poder reunirse, creando cultura popular, fomentando la lucha contra el racismo y la LGTB-fobia, autoorganizando despensas solidarias y denunciando el proceso de gentrificación y especulación inmobiliaria… Por esto al poder le molestan las Okupas.
¿Cuál es el papel del Ayuntamiento con respecto a los centros sociales como el vuestro?
Es difícil de definir, pero se encuentra entre el desinterés absoluto, el olvido y las voluntades políticas fallidas, ya que no ha cambiado nada con el cambio de gobierno. Prueba de esto es la situación de otros espacios como el ESOA La Dragona, el SPA Maravillas, CSA La Enredadera, que están sufriendo presiones directas del Ayuntamiento para que abandonen los espacios sociales ante el rechazo a participar en su “Tratado de Uso del Espacio”, que pretende controlar y regular las luchas vecinales y populares.
¿Cómo veis la presencia de nazis en Madrid y el doble rasero de las instituciones con el HSM y con vosotras?
Se percibe una vinculación directa entre la presencia de “Hogar Social” y el número de agresiones y delitos de odio en barrios como Tetuán, Prosperidad, Chamberí, Malasaña… La presencia de estos fascistas en nuestros barrios supone una amenaza para la convivencia vecinal y un riesgo para muchas de nuestras vecinas y compañeras que por motivos ideológicos, de género u origen puedan ser atacadas.
“Hogar Social” no deja de ser un intento de copia de un proyecto que ya tiene más de 30 años de historia e innumerables experiencias, una copia que no respeta los principios básicos de la Okupación: horizontalidad, autonomía, solidaridad, igualdad, pensamiento y análisis crítico…
Los espacios autónomos okupados están evitando que avance su discurso xenófobo y fascista en nuestros barrios.
Está muy claro a quienes beneficia su presencia, a los mismos que nos desalojaron. De ahí la diferencia entre la represión que sufrimos y la impunidad de la que ellos gozan. Aguantamos poco más de 2 horas en un edificio público ante un despliegue policial desmesurado. Mientras tanto, el centro neonazi “Hogar Social” permanece tranquilo por más de un año en un edificio propiedad del Estado, un Estado que les protege y ampara.
¿Cómo pensáis hacer frente al ataque al movimiento okupa del que hablamos?
En una palabra: Okupando.

Lucía Nistal
Madrileña, nacida en 1989. Teórica literaria y comparatista, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid. Milita en Pan y Rosas y en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT).