Desde la coordinadora 8M en Antofagasta se levanta he llamado a una gran asamblea que reuna a diversos organismos sindicales y estudiantiles y diversas organizaciones para una organizar desde las bases un 8M que golpee a los empresarios.

Patricia Romo Profesora del Liceo Domingo Herrera B-13. Integrante de la Agrupación Nuestra Clase Antofagasta.
Viernes 15 de febrero de 2019
Frente al llamado internacional a huelga por parte del movimiento de mujeres, en nuestro país -con el empuje de sectores que han venido luchando los últimos años-, grandes centrales sindicales y estudiantiles como la CUT, Colegio de Profesores, ANEF y la CONFECH, han ido tomando postura y asumiendo el llamado a la movilización para este 8M. Por ejemplo, tras meses de indecisión en la dirección del CdP– con Mario Aguilar (FA) a la cabeza – y en respuesta a discusiones que hemos impulsado en las asambleas nacionales, el magisterio ha decidido convocar a paro total para la jornada del 8 de marzo, enviando instructivos a las filiales.
Pero, ¿cuál es el llamado necesario para este 8M?
Ciertamente son muchas las propuestas de manifestación para ese día desde paros, concentraciones, marchas, hasta “huelga de cuidados y trabajo domésticos”, lo cual es bastante irreal para la mayoría de las madres trabajadoras y dueñas de casa. Lo cierto es que la huelga está planteada a nivel internacional, y realmente la única forma de afectar a este sistema responsable de perpetuar el machismo y la desigualdad, es a través del paro productivo. Para ello, se hace imprescindible, que las direcciones de todas estas grandes sindicales – en manos principalmente del PC y el Frente Amplio – no sólo convoquen a través de comunicados, sino que efectivamente levanten la organización del 8M desde las bases.
Como mujeres, muchas somos las que nos encontramos difundiendo el llamado al 8 hacia nuestras compañeras, amigas, vecinas y familiares. Pero debemos ir más allá del uno a uno. Se hace necesario levantar asambleas en cada lugar de trabajo y estudio, donde las mujeres podamos tomar esta instancia en nuestras manos, y conseguir que nuestros compañeros luchen codo a codo junto a nosotras, ya que sin ellos tampoco conseguiremos un paro efectivo. Y de mayor importancia aún, que la grandes sindicales y federaciones estudiantiles hagan llamados a asambleas de base en cada lugar, para que las trabajadoras que sufren los trabajos más precarios, o donde reina la inestabilidad laboral – y por lo tanto el temor -, puedan tomar postura y votar acciones unificadas, que permitan que cada mujer pueda irse constituyendo en un sujeto con voz propia al calor de esta lucha.
En Antofagasta, desde la Coordinadora 8M, se acordó levantar una gran asamblea de base, desde todos los organismos sindicales y políticos que convocan a la huelga, para hacer confluir las luchas que llevamos como mujeres y desde los distintos frentes en un paro activo, que le de cara como nunca a este sistema y a este gobierno que profundiza la desigualdad, la opresión, la explotación y que nos reprime.
Los desafíos del movimiento de mujeres
Sin esta efectiva organización, la huelga sólo será un hito testimonial al comienzo de este 2019, momento en que la realidad nos exige actuar y movilizarnos en las calles, frente al inminente ascenso de la extrema derecha en toda Latinoamérica.
Con un misógino Bolsonaro en Brasil, que pone al Ministerio de la Mujer en manos de la evangélica y retrógrada Damares Alves, que quiere volver a imponer estereotipos de género, como el “azul para niños y rosa para niñas”. O un Macri que quiere aplicar ajustes de miseria a trabajadores y jubilados en Argentina, en base a su servilismo con el capital internacional y el FMI.
Un Piñera, que en nuestro país perpetúa un sistema de AFP que precariza y empobrece a las mujeres de más edad, y además quiere imponer las reformas tributaria y laboral en beneficio de la clase empresarial, proponiendo incluso la insólita la idea de rebajar a la mitad la indemnización por años de servicio, medida que afectaría sobretodo a las mujeres, que somos las que más vivimos los costos de la flexibilidad laboral a lo largo de nuestra vida. Un gobierno que nos reprime y asesina en las calles con total impunidad: tal es el caso de Camilo Catrillanca, Macarena Valdés, Alejandro Castro, Alex Muñoz y Marcelo Vega.
Para terminar de comprobar este ascenso de la derecha, se nos aparece la brutal injerencia de Trump y Estados Unidos en nuestro lado del continente, imponiendo a su representante Guaidó en Venezuela, fomentando un golpe de estado que esconde sus verdaderos intereses para disfrazarse de “salida democrática” a la crisis de Maduro, y terminar de arrebatar aún más derechos al pueblo trabajador.