Dirigentes de la Coordinadora Penco-Lirquén presentaron el día de hoy un recurso administrativo para poner fin a la evaluación ambiental del proyecto minero “Tierras Raras”. Denuncian las escasas instancias de diálogo y de información respecto a las implicancias que podría tener el proyecto en la región del Bío-Bío levantado por la empresa Biolantánidos. Con este proyecto, Chile entraría en el selecto grupo de países que exportarían Tierras Raras al mundo.
Martes 5 de febrero de 2019
El Proyecto de Tierras Raras, nombre que recibe por un grupo de 17 elementos químicos del grupo Lantánidos, considerados como indispensables para el desarrollo de nuevas tecnologías, es impulsado por la empresa Biolantánidos. Ubicado en las cercanías del Fundo el Cabrito en Penco, “Tierras Raras” pretende la extracción de metales utilizados para la construcción de automóviles y de artículos de alta gama.
“El concentrado que saldrá de Penco contiene toda la gama de tierras raras, pero es excepcionalmente rica en las variedades más pesadas. Se trata de minerales como el Europio, el Terbio y el Disprosio, que se usan para manufacturar baterías y pantallas de teléfonos inteligentes, así como para fabricar motores de autos eléctricos más livianos, justo los que necesita este tipo de vehículos.”, según lo señalado por Minera Chilena. Hasta hoy, el 95% de la extracción de Tierras Raras, correspondería a China.
La oposición de la comunidad de Penco
“Este es un proyecto que viene del 2012. Es la cuarta vez que la empresa presenta este proyecto, pero es la primera vez que lo presenta mediante Estudio de Impacto Ambiental. Las 3 anteriores las presentó mediante Declaración de Impacto Ambiental, tratando de evadir la evaluación ambiental completa. Este proyecto fue ingresado a mediados del año pasado y el proceso de conversación con la comunidad no existe más allá de la casa abierta.”, cuenta Francisco Astorga, Abogado de la ONG Defensoría Ambiental.
En palabras de Carolina Arriagada, vocera de la Coordinadora Penco-Lirquén “la Coordinadora reclama que a pesar de todas las resoluciones presentadas, el Sistema de Evaluación Ambiental no las acogió y hoy día se desconoce el verdadero daño que podría provocar el proyecto”. El recurso fue presentado por la “falta de información de los alcances que tendría la intervención en la zona respecto a la extracción de agua y el manejo de residuos”.
La comunidad de Penco-Lirquén no es la primera en realizar esta denuncia. Conocidos son los casos de Freirina, Hidroaysén y el Valle del Huasco respecto a la oposición a proyectos que sin consulta, se instalan en territorios muchas veces protegidos, y las movilizaciones para ponerles freno. Hoy la región del Bío-Bío se encuentra en alerta. ¿Estaremos frente a otro Freirina u otro Hidroaysén?