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Actualidad. Córdoba: primeras lecciones de una nueva página escrita por el movimiento estudiantil

Con la finalización de la toma del Pabellón Argentina se cierra una etapa de esta enorme lucha del movimiento estudiantil en Córdoba. Aquí van algunas líneas de balance para continuar esta pelea.

Noel Argañaraz Estudiante de la UNC - Legisladora del FIT (MC) en Córdoba

Domingo 30 de septiembre de 2018 23:36

Desde el inicio del paro docente, las primeras asambleas por facultades y la toma del pabellón CePIA de la facultad de Artes han transcurrido siete semanas intensas donde el movimiento estudiantil fue protagonista, una vez más, de la defensa de la educación pública, contra el plan de ajuste de Macri y el FMI. Una de las principales experiencias que hicimos desde el día uno del conflicto fue la organización democrática en asambleas por facultades y coordinando en la Asamblea Interfacultades, que fue el máximo órgano de debate y resolución de las medidas de lucha, con mandatos de base, que desarrolló una gran organización, combinando las medidas de lucha como las tomas de edificios con enormes movilizaciones y una campaña permanente hacia el conjunto de la comunidad universitaria.

Las movilizaciones masivas como la del 22 y 30 de agosto nos permitieron llegar al conjunto de la sociedad con nuestra pelea, nos ganamos el apoyo de enormes sectores de la población y confluimos con decenas de luchas y experiencias. Comenzamos la pelea en apoyo a nuestres compañeres docentes y no docentes, actuamos en común con les trabajadores de Luz y Fuerza apoyando la toma de la planta de Villa Revol, marchamos en común con les trabajadores municipales de Jesús María, nos unimos a les compañeres de Minetti sobre el final del conflicto. Junto a decenas de organizaciones, hicimos nuestra la lucha contra la represión policial y el gatillo fácil. La enorme pelea que dimos las mujeres por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito también atravesó este conflicto, tanto en nuestras reivindicaciones como en el enfrentamiento con la Iglesia. Millones en todo el país vieron con simpatía cuando en la Facultad de Derecho bajamos la imagen de la virgen, que se mantenía como símbolo de atraso, como expresión de los sectores oscurantistas que aún habitan la UNC como el decano de la ultra derecha católica Barrera Buteler. Las banderas y la tradición de la Córdoba de la Reforma contra la Córdoba de las campanas, la de la Córdoba del Cordobazo y la unidad obrera estudiantil contra la Córdoba de las multinacionales atravesaron el conjunto de nuestra lucha. Sólo hacer un breve recorrido de estas semanas no da otra sensación que orgullo de lo que hemos hecho. Pusimos toda nuestra creatividad para luchar, con múltiples intervenciones artísticas y clases públicas, con guardapolvos blancos de les compañeres de Medicina en los semáforos céntricos, con los maquetazos de les estudiantes de Arquitectura, se realizaron congresos educativos, debates sobre los planes de estudio. Es lógico que los medios de comunicación masiva, el rectorado y demás fuerzas conservadoras nos hayan atacado sistemáticamente. Hicieron y seguirán haciendo todo lo posible para que este ejemplo no crezca.

A pesar de las mentiras y difamaciones, a pesar de los ataques permanentes, a pesar de la criminalización, y las amenazas de represión, nuestra lucha contó con múltiples apoyos. Cotidianamente nos llegaban fotos de estudiantes de colegios secundarios sumándose a nuestro reclamo. Algunos de ellos hicieron colectas para bancar las tomas, lo mismo que trabajadores de Minetti, de Luz y Fuerza y de la jabonera Guma en Jesús María. Artistas hicieron muestras y festivales en nuestro apoyo. En la Universidad Provincial también se hicieron asambleas en casi todas las escuelas bajo la consigna “la UPC apoya a la UNC”.

Pero si contamos con toda esta organización, con decenas de formas de difundir y masificar nuestra lucha, del otro lado también lo hicieron. El régimen universitario encabezado por Juri y su pata estudiantil de la Franja Morada recurrieron a la policía para desalojar la Facultad de Derecho para evitar una asamblea. A las Facultades de Exactas y de Lenguas directamente las cerraron, como dignos discípulos del Onganiato. El rectorado, violando los mínimos derechos democráticos y laborales, amenazó con plebiscitar el derecho a huelga de les docentes. Intentaron boicotear una y otra vez las asambleas para impedir que continúen las medidas de lucha, pero no pudieron. Cuando comenzó la campaña abierta en contra de la toma del Pabellón Argentina, mandaron una “patota republicana” encabezada por la Franja y la conducción de la gremial San Martín. Ocurrieron dudosos hechos en los que “civiles” apedrearon las puertas del Pabellón, hicieron circular audios con la intensión de generar “terror” de la misma manera que lo hizo el gobierno municipal de Mestre el año pasado durante el conflicto de les choferes de la UTA. No escatimaron ningún recurso para quebrar nuestra pelea, para desprestigiarnos, para aislarnos del conjunto de les estudiantes. Con el tiempo nos dimos cuenta de que nos enfrentamos a enemigos poderosos, que unen sus filas para derrotar cualquier lucha que surja en la provincia. Entendimos que nuestra organización no puede limitarse a las puertas de la Universidad, por eso la alianza con el pueblo trabajador también se hizo necesaria, porque tenemos los mismos enemigos, los mismos que hoy descargan un brutal ajuste sobre nosotres.

Los funcionales a La Franja y quienes la vieron por las redes

Algunos de los tantos cantos que recorrieron cada marcha y asamblea fue “se va a acabar, se va a morir la burocracia estudiantil”. Con este grito no nos referíamos sólo a La Franja. El primer comunicado de La Bisagra, al día de haberse tomado el pabellón CePIA de la Facultad de Artes, fue en contra de les estudiantes, desconociendo la asamblea y sumándose al coro del rectorado. Cuando el decano de Derecho Barrera Buteler actuó contra la asamblea, votaron todo en común con la Franja. Luego La Bisagra desconoció la segunda Asamblea Interfacultades, que llamó a una movilización de 15.000 personas mientras ellos realizaban sólo un festival con la conducción de ADIUC. Era muy obvio que compartían con la Franja el interés por evitar que surja un movimiento estudiantil autoorganizado que cuestione a las organizaciones tradicionales, a los centros de estudiantes que en el momento de actuar lo hicieron contra la autoorganización estudiantil. Por eso dieron un golpe de timón “apoyando” las tomas de Sociales y Comunicación (mientras intentaban evitarlas en Psicología y Arquitectura). Cuando la conducción del gremio docente levantó el paro contra el mandato mayoritario de la base, La Bisagra volvió a su posición original de actuar en común con La Franja, SUR y Patria Grande en contra de les estudiantes de Sociales y Comunicación. Su objetivo fue levantar todas las medidas de lucha y que se vuelva a la normalidad, mientras el gobierno nacional preparaba un presupuesto de ajuste brutal. En las Facultades como Filosofía, donde no pudieron contra la organización, hicieron una campaña contra la toma, de manera casi coordinada con La Franja. No pusieron energías para acompañar y difundir la lucha, pero llovieron videos, comunicados y flyers para estigmatizar estudiantes. En las últimas semanas, cuando todo el régimen cordobés atacaba la toma del Pabellón, se limitaron a sacar un tibio comunicado muy cercano a la teoría de los dos demonios. Ni siquiera se acercaron para hacer un gesto demagógico de apoyo. Al menos tienen pudor.

Esta experiencia con la burocracia estudiantil va a quedar grabada en miles de compañeres. Miles a partir de hoy van a distinguir quiénes son sus aliados y enemigos. Y quiénes actuaron como aliados de los enemigos. Pero también sabemos quiénes brillaron por su ausencia, como La Mella-Patria Grande. En siete semanas de lucha, en el medio de una furiosa campaña del régimen cordobés, de patoteadas y amenazas, la tríada “anti Franja” de La Bisagra, SUR (incluyendo la decana Altamirano de psicología) y La Mella dejaron en claro una lección importante: que, para enfrentar a la derecha, los “males menores” o las alianzas “anti derecha” son el camino más corto a males mayores. Miles de estudiantes que confiaron en esas fuerzas políticas en anteriores elecciones estudiantiles vieron cómo esas organizaciones se unieron o fueron funcionales a la Franja y se volvieron en contra de la autoorganización y la lucha. La autoorganización tiene que estar acompañada necesariamente de la alianza con el movimiento obrero y sectores populares y ser también independiente de las organizaciones que de una u otra manera son parte de este régimen que combatimos. Estas lecciones las tenemos que grabar a fuego para lo que viene.

La toma del pabellón Argentina y las últimas semanas del conflicto

A lo largo del conflicto fuimos elaborando un conjunto de demandas que tienen el objetivo de que ningune hije de trabajadores, que ningune estudiante que trabaja de manera precarizada (como somos la mayoría) quede fuera de la UNC en el marco de mayor desocupación, pérdida del poder adquisitivo, aumento de alquileres, servicios y materiales de estudio. Junto con esto se incorporaron demandas del movimiento de mujeres y un cuestionamiento al régimen universitario, a la educación y planes de estudio al servicio de los empresarios. La toma del Pabellón Argentina se votó para lograr que las autoridades den respuestas a estas demandas. Sabíamos que el conjunto de las demandas era difícil de concretar en lo inmediato, pero formaron parte de un programa más de conjunto para que la crisis no la paguen les trabajadores y sus hijes, para que la lucha por nuestros derechos como mujeres tengan lugar en la universidad. También sabemos que estas luchas parciales son importantes para que avancemos, para resistir las consecuencias de este ajuste brutal, pero que para transformar la universidad nuestra lucha no puede ir escindida de la del conjunto del pueblo trabajador, cuestionando este sistema. Por eso una de las principales reivindicaciones de esta lucha fue “plata para educación y no para la deuda”, porque sabemos que esos son los intereses que hay que atacar.

Como es de público conocimiento, el rectorado de Juri no dio respuestas a las demandas y la toma del Pabellón Argentina se fue transformando en el centro del ataque de los medios de comunicación y distintos sectores conservadores. Sabían muy bien que allí prácticamente no se dan clases, que les trabajadores de ciencia y técnica pudieron ingresar desde el primer día de la toma. El conjunto de mentiras y calumnias que se vertieron sobre les estudiantes que estuvimos tomando el Pabellón tuvo un claro objetivo político de derrotar y desprestigiar nuestra lucha, de dejar aislada la toma y que este ejemplo no se reproduzca. Sin eufemismos se pidió la represión e imputaciones de estudiantes durante dos semanas, a toda hora y en cualquier medio. Aun así, el apoyo en los cursos siguió siendo masivo, porque junto con apoyar las reivindicaciones planteadas, son miles les estudiantes que vemos necesario organizarnos y luchar contra los ataques del gobierno. Esta lucha y la toma del Pabellón Argentina tal vez como uno de sus símbolos, tuvo de fondo este objetivo, el de desarrollar un movimiento estudiantil protagonista en la realidad política y en la lucha contra el ajuste de Macri y el FMI. El rectorado, La Franja, los medios masivos, los partidos tradicionales como el PJ también lo sabían. Por eso la virulencia para aplastar este proceso de lucha.

Desde la juventud del PTS intervinimos en cada asamblea de Facultad e Interfacultades con el objetivo de extender y masificar los espacios de autoorganización como herramienta central del conflicto, apostando a toda medida de lucha como los cortes, movilizaciones y tomas de pabellones. Sabemos que este tipo de medidas generan desgaste, por eso siempre propusimos que las tomas se combinaran con campañas políticas en los cursos, clases públicas y con acciones masivas que llevaran al conjunto del pueblo trabajador nuestra lucha. Intentamos que las tomas sean un centro de organización y de debate con trabajadores y trabajadoras. Pero también buscamos siempre la forma de que estas medidas pudieran extenderse en el tiempo porque junto con nuestras demandas está en discusión un presupuesto de ajuste que nos tiene que tener de protagonistas. En este marco consideramos que la toma del Pabellón era una forma de darle continuidad al proceso de lucha a la vez que una medida de fuerza para avanzar en nuestras reivindicaciones. Con estos objetivos intentamos que la medida de lucha se mantuviera tanto como dieran las fuerzas. Lejos de proponer levantar sin alternativas, lejos de ser una correa de transmisión de cada amenaza mediática de desalojo, confiamos en el apoyo que siempre vimos en los cursos para continuar. Si bien lo obtenido respecto al pliego de reivindicaciones es sólo un reconocimiento a lo justo de nuestras demandas y una mesa de trabajo para avanzar en estas reivindicaciones, no se puede medir el balance del conflicto sólo desde este punto de vista. Por eso es necesario ver el levantamiento de la toma como el cierre de una etapa dentro del conflicto lleno de lecciones y avances en la organización estudiantil, algo fundamental para enfrentar el saqueo en curso. Tener en claro esto nos parece fundamental porque en estas lecciones está la fuerza para continuar con la organización y un plan de lucha. Mientras tanto, seguiremos peleando por las demandas y el programa resuelto en la asamblea Interfacultades sin ninguna confianza en las autoridades.

¿Cómo seguimos? Esto recién empieza

La autoorganización, la unidad con el pueblo trabajador, la independencia política de las autoridades y las organizaciones estudiantiles del régimen, la disputa por la opinión pública, saber que una salida de fondo a la educación no puede ser una lucha parcial y que tiene que estar unida a una pelea de conjunto contra el ajuste, son algunas de las lecciones que atravesaron este conflicto. Pero como decimos, acá concluyó sólo una etapa, un primer round. El gobierno nacional por dictado del FMI ya pactó con los gobernadores del PJ un presupuesto que va a recortar la salud, los planes de vivienda, la obra pública. Seguirán aumentando las tarifas. Vamos a una profunda recesión que seguirá beneficiando a los empresarios a costa del hambre y peores condiciones de vida del pueblo trabajador. Si luego de esta enorme lucha, de esta gran experiencia volvemos a casa y “el orden” vuelve a reinar en la UNC con los gendarmes de la Franja como garantes, será el mayor triunfo del régimen.

El kirchnerismo y La Bisagra nos dicen que no se puede enfrentar a Macri, que a lo sumo se lo puede desgastar y esperar hasta el 2019 mientras las medidas del gobierno afectan hoy a millones de trabajadores y trabajadoras. Así lo demostró la conducción de ADIUC, que en el momento de mayor fortaleza de la lucha decidió arreglar por migajas en contra de la base docente. A lo mejor La Bisagra se opuso tanto al desarrollo de este conflicto porque es un ejemplo vivo de otra estrategia para enfrentar a Macri y el FMI. Para ellos también es un problema si esto se multiplica. Ellos no quieren que esta lucha continúe para decir “teníamos razón, no se puede luchar. No queda otra que votar el año que viene”. Son la otra cara de la misma moneda. Por eso, si la organización no continúa, también ganan ellos.

Por el contrario, para nosotres este es un punto de partida. Esta gran experiencia, el programa que se discutió y votó en múltiples asambleas, puede ser una base importante para enfrentar el ajuste. A partir de la continuidad de las asambleas se puede avanzar en delegades por cursos para ampliar la organización, se pueden desarrollar grandes campañas con esa fuerza e impulsar espacios permanentes de coordinación con trabajadores en lucha. Espacios democráticos e independientes donde confluya el movimiento estudiantil con el movimiento obrero, donde se pongan en común lecciones y experiencias, donde se pueda fortalecer la lucha de todos los sectores. Ante la entrega de las burocracias estudiantiles y la burocracia estudiantil estos espacios de coordinación pueden extenderse en la ciudad y en la provincia para preparar medidas de lucha en contra del ajuste, para fortalecer una alternativa al interior de la universidad y de los sindicatos. Si toda esta fuerza que hemos conquistado está al servicio de una política de estas características, con un programa que cuestione la entrega y el plan de ajuste del gobierno como lo hemos hecho durante nuestra lucha, la “Córdoba rebelde” dejará de ser un estallido esporádico o sólo un recuerdo. Encontrará una base para estar organizada.

Desde la Juventud PTS apostamos a poner en pie esta coordinación, a darle continuidad a la autoorganización en el movimiento estudiantil a la vez que desarrollamos agrupaciones anticapitalistas en colegios y universidades de todo el país que peleen por un programa de salida a este sistema, que se una al movimiento obrero retomando nuestras mejores tradiciones. Como vimos en este conflicto, ellos se organizan cotidianamente, ponen todos sus recursos para evitar que surja cualquier proceso que los cuestione. Cuentan con la justicia, los medios de comunicación, las fuerzas represivas y el conjunto de los engranajes del sistema están a su favor. Para imponerles una salida de les trabajadores y el pueblo, es necesaria una organización que se le oponga, que esté al servicio de desarrollar una fuerza social capaz de enfrentarlos. Partiendo de las lecciones de este este conflicto, les invitamos a poner en pie fuertes agrupaciones en toda la UNC.