El Estado español lidera los contagios en la segunda ola de la pandemia en Europa. Ante esto el Gobierno de Madrid tomó medidas que despertaron un fuerte rechazo.
Lunes 28 de septiembre de 2020 10:17
De esos temas habló Diego Sacchi en su columna sobre noticias internacionales del programa de radio El Círculo Rojo, que se emite todos los domingos de 21 a 23 hs por Radio Con Vos.
Escuchábamos a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que “explicaba” con un tono racista su medida de cuarentena dura dirigida sobre los barrios populares.
Un breve contexto. El Estado español lidera los contagios en la segunda ola de la pandemia en Europa. Desde el inicio del verano a finales de junio la capital es donde se registra un mayor número. En la última semana se calculan unos 18000 nuevos casos.
Ante esto el Gobierno local decretó el pasado lunes 21 de septiembre “confinamientos selectivos” que impiden a los vecinos salir a la calle salvo por trabajo, razones médicas, ir a comprar o buscar a los hijos en la escuela.
Esta medida afecta a más de un millón de personas y están localizadas en 45 “zonas sanitarias”. El “confinamiento” restringe la movilidad en los barrios obreros más afectados por los contagios, también por la precariedad, el desempleo, la falta de vivienda y la destrucción de la sanidad pública.
La medida del Gobierno del derechista Partido Popular tiene un “clasista”. Se impone la cuarentena a barrios de trabajadores como Vallecas (seguro les suena por el club de fútbol Rayo Vallecano conocido por su hinchada con un perfil “izquierda”), mientras que los barrios más ricos, como Salamanca, todo funciona normalmente.
Es como si los barrios de zona sur de la Ciudad de Buenos Aires estuvieran cerrados, mientras en Recoleta la “gente bien” puede hacer su vida normal.
Pero el problema es que, en la zona rica de Madrid trabajan los que viven en los barrios populares. Según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid: El 86,5 % de las personas trabajadoras “confinadas” en 37 zonas sanitarias de Madrid se desplaza a diario a lugares de la región “no confinados”. La gran mayoría en el Metro, justamente el transporte que fue foco de la expansión de los contagios al inicio de la pandemia.
Esta cuarentena estricta contra los barrios más pobres despertó la bronca contra el Gobierno local y varias manifestaciones. Justamente este domingo hubo una frente a la Asamblea de Madrid (como la legislatura de Buenos Aires).
Escuchábamos Elena Ortega, una activista contra la represión del barrio de Vallecas, el testimonio nos lo enviaron nuestros amigos de Izquierda Diario del Estado español.
Dos cosas importantes de lo que decía Elena. Que el “confinamiento” está dirigido a los barrios donde en realidad lo que falta son recursos en salud pública o planes de viviendas dignas. Por la falta de respuestas a estos problemas reclaman la dimisión de la presidenta Ayuso.
La otra clave, ella pide la dimisión de Fernando Marlaska, el ministro del interior del gobierno central español, y responsable por el accionar policial y la represión. En Madrid pasa algo similar a cuando la policía en la Ciudad de Buenos Aires era la Federal.
Desde el lunes, soldados, guardia civil y policía nacional se sumarán a las tareas para controlar los brotes en la capital enviados por el Presidente español, Pedro Sanchez. El propio Gobierno español evalúa intervenir Madrid ante la crisis.
Mientras el gobierno local del Partido Popular y el nacional del Partido Socialista y Podemos se pasan la pelota, la respuesta a la nueva ola de la pandemia muestra que, como dicen los vecinos del sur de Madrid, “Ni la pandemia ni la miseria se van a solucionar a base de palos y policía”