Mientras ya se avanza con los pliegos de los jueces de la Corte propuestos por Macri, se negocia la ampliación del máximo tribunal a siete integrantes.
Sábado 13 de febrero de 2016
El jueves se dio la primera sesión en el Senado de la Nación bajo la era Macri. Como ya se informó en este medio, no duró ni media hora. No hacía falta más. Como ocurre siempre los verdaderos acuerdos ya están sellados de antemano. Así se avanzó en que se retiren los pliegos de los jueces que había propuesto el anterior gobierno y se reciban los de Horacio Rosatti y de Carlos Rosenkrantz, jueces que intentó imponer Mauricio Macri por decreto hace poco más de un mes, pero tuvo que retroceder ante las críticas de propios y ajenos.
Los pliegos de Rosatti y de Rosenkrantz están ya formalmente en curso. El mecanismo para su designación incluye una audiencia pública que será el próximo 3 de marzo, de acuerdo a la decisión de la comisión de Acuerdos del Senado.
A partir de este jueves, cuando ingresaron de manera formal los pliegos, empiezan a correr los plazos que establece el decreto 222/03 para la designación. Es preciso recordar que en el período previo ya se habían presentado múltiples críticas contra ambos magistrados. Como se reflejó en La Izquierda Diario, el CELS había sido uno de los organismos más críticos.
Rosca en curso
Las negociaciones entre el gobierno y el peronismo no kirchnerista, como ya se ha señalado en estas semanas, no incluyen solo la “contraprestación” de fondos nacionales hacia las provincias, sino también la ampliación de la cantidad de integrantes de la Corte Suprema, desde 5 a 7 integrantes.
La negociación implicaría que esos dos cortesanos más se alineen con el peronismo. Uno de los nombres que suena para esos lugares es el del mismo Miguel Pichetto.
Este viernes fue una de las espadas del nuevo gobierno en el Senado, quien pareció dar el visto bueno a esa negociación. Federico Pinedo afirmó que "es un tema que se discute hace tiempo porque se bajó mucho de nueve a cinco miembros". En el mismo sentido, la vicepresidenta de la Nación y titular del mismo cuerpo, Gabriela Michetti, señaló que “hay conversaciones informales que surgen de proyectos que se han presentado hace mucho tiempo en el Senado”.
La Corte y el poder
La ampliación del número de integrantes de la Corte Suprema no supone ninguna modificación realmente progresiva en relación a la vida de las amplias capas de la población trabajadora.
La Corte Suprema actúa como una suerte de “arbitro” de la vida política nacional, decidiendo sobre cuestiones de toda índole. Se trata de una minoría que goza de amplios poderes pero además también de enormes privilegios como la intangibilidad de sus enormes ingresos y el carácter vitalicio de sus cargos. Que esa casta pase de 5 a 7 miembros no altera el carácter profundamente antipopular de la misma.
Una verdadera democratización del sistema judicial debería empezar, entre otras medidas, por la elección de los jueces por sufragio universal y que estos sean revocables, además de cobrar el mismo salario que un trabajador medio. Nada de todo esto se encuentra en los planes que negocian peronistas y macristas.