En un contexto donde las empresas distribuidoras de energía eléctrica generan grandes utilidades la clase trabajadora sigue siendo golpeada por el deficiente servicio que estas otorgan.
Sábado 1ro de junio de 2019
El frente climático que paso esta semana por la región metropolitana generó cortes en el suministro eléctrico de varias comunas siendo afectado un número importante de hogares. Así entre los días miércoles 29, jueves 30 y viernes 31 un poco más de 300 mil hogares, según lo informo la intendencia metropolitana principalmente de las comunas de Santiago, Providencia, Las Condes, Maipú, San Bernardo, Puente Alto, Conchalí, Huechuraba, Ñuñoa, Lo Prado, Lo Barnechea, El Bosque, La Florida, Pudahuel, Peñalolén vieron interrumpido el suministro eléctrico por largas horas llegando en algunos casos a las 48 hrs. Enel informó a través de su cuenta de Twitter que los cortes de energía fueron producto de los fuertes vientos y rayos que afectaron a la región lo que genero fallas en los alimentadores de electricidad.
Debemos preguntarnos ¿Es Enel, encargada del suministro eléctrico de toda la región metropolitana, la responsable de estas fallas en el abastecimiento eléctrico, si la situación es gatillada por un fenómeno de la naturaleza? Para contestar a esta interrogante hablamos con Beatriz Bravo delegada sindical de la planta CTP de Correos de Chile y nos plantea que la necesidad de lucro que ha guiado a este tipo de trasnacionales ha hecho que se preocupen más de sus utilidades que de mejorar sustancialmente la mantención de los tendidos eléctricos un ejemplo concreto es la cantidad de cables en desuso que hay hoy en la región metropolitana (cerca de 6 mil kilómetros de cable). Cabe señalar que Enel el año pasado obtuvo ganancias aseguradas por ley de cerca de 205 millones de euros según el presidente de su sindicato Maximiliano Benito.
Este tipo de fenómenos, señala la dirigenta sindical, no son nuevos en nuestra región por lo que la empresa es la responsable de prever estos eventos y de proporcionar trabajadores capacitados en terreno, bajo la figura de equipos de emergencia que puedan dar solución rápidamente a estas situaciones pero con la figura de la subcontratación que además de precarizar las condiciones laborales los contratos se reducen y muchas de estas empresas contratistas no se sienten atraídas por trabajar atendiendo fallas si existen otros contratos más rentables. Esta realidad expone una falta de coordinación más centralizada del suministro eléctrico y es por esto que como PTR vemos la necesidad de una empresa nacional de electricidad que sea dirigida por sus trabajadores con una jornada laboral reducida de 30 horas semanales en 5 días y que no exceda las 6 horas diarias, para que todas y todos tengamos trabajo en un contexto donde los índices de cesantía llegan según cifras oficiales al 7% de la población, sin reducir el salario y que no sea menor al costo de una canasta básica familiar de $450.000, y para que el interés que prime sea el público y no el privado porque hoy lo es y existe toda una variedad de empresas que distribuyen la electricidad por el país (saesa, chilquinta energía, CGE, empresa eléctrica puente alto, entre muchas otras) obteniendo ganancias exorbitantes a costa de reducir sus gastos, con falta de infraestructura, equipamiento y trabajadores, y en muchos casos traspasando los gastos a los usuarios como lo desean hacer con el nuevo medidor eléctrico.