La semana pasada se aprobó un proyecto que obliga a los trabajadores independientes a cotizar. La excusa es la protección social, pero claro, que salga de los bolsillos de los trabajadores más precarios.
Martes 8 de enero de 2019
Sala cuna y pensiones: chantajes contra los trabajadores más precarios
“El parlamento dio una demostración de responsabilidad”. Así se refirió el Ministro de Trabajo, Nicolás Monckeberg, este lunes en una entrevista para EMOL, sobre la mayoría de parlamentarios, incluyendo la oposición, que aprobaron el proyecto que obliga a los trabajadores independientes a cotizar, con la excusa de la protección social. Esto, en el marco de que el gobierno busca retomar la agenda, con tres reformas urgentes: Tributaria, Trabajo y Pensiones.
La ley apunta a que “todos los trabajadores con contratos e independientes tengan protección social” aseguró el jefe de la cartera de Trabajo, dando cuenta de que actualmente estos trabajadores no cuentan con derechos básicos como acceso a seguro de accidentes, de invalidez, derecho a la Ley Sana, cobertura de salud ni mucho menos garantizadas sus pensiones.
La nueva ley los obligará a cotizar por el total de forma gradual, gradualidad que inicialmente descontará de la devolución de impuestos un 2%, dirigido a pagar las cotizaciones del año siguiente.
“Queremos que exista el derecho universal de sala cuna…que tenga un financiamiento” señaló Monckeberg. El gobierno se viste de pro igualdad de género, justificando esta obligación de cotizar con la necesidad de salas cunas. Es decir, lo que debe ser un derecho universal también será financiado por un ataque que pasará sobre el conjunto de los trabajadores independientes, los más expuestos a la precariedad, con menos derechos laborales y sociales. En particular, con la cotización de la mayoría de mujeres, que prácticamente no gozan de ningún derecho maternal.
La derecha pasa a la ofensiva con estas medidas, pero con un discurso que dialoga con las demandas instaladas desde las calles, como la necesidad de aumentar las pensiones. Así prepara un batería de proyectos que aseguran una mejor tasa de ganancias para los empresarios y menos obligaciones en materia de derechos laborales y sociales, así atraer la inversión.
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Sus planes: generar un círculo virtuoso para los grandes capitales
La derecha siente la seguridad de que llegarán a un acuerdo con la oposición en materia de pensiones, aunque incluso la DC da cuenta de que el proyecto que presentó el gobierno no le toca un pelo a las detestadas AFPs , que implementó el hermano del presidente, Jose Piñera en dictadura.
En esa línea, el ministro Monckerberg señaló que “estamos haciendo cambios en el sistema de administración de pensiones para que nuevos actores, no sólo las AFP, de distinta naturaleza puedan participar de estos fondos, sacar la máxima rentabilidad”, así se supone que van a mejorar las pensiones.
Gracias al neoliberalismo impuesto con la dictadura, este puñado capitalistas pueden invertir las cotizaciones de millones de trabajadores y pagar pensiones de hambre, pero ahora además sus políticos prometen más rentabilidad con los fondos de pensiones; atraer inversiones y generar empleo, pero la letra chica es que será más flexible y precario, perfeccionando el código de trabajo instalado en dictadura que divide y aísla al movimiento obrero y sindical, atacando doblemente a mujeres y la juventud; y, por supuesto, buscarán pagar menos impuestos.
Es la misión de este gobierno de derecha, asegurar un nuevo periodo de suculentas ganancias, planes que concretarán sólo pasando por encima de las condiciones de vida de las mayorías trabajadoras. Pero deben responder a la agenda instalada en las calles. La tregua que le ha dado la oposición, les da tiempo para cerrar el cuestionamiento al régimen que no cesa de expresarse en la encuestas y que sigue siendo una amenaza a la estabilidad política.
¿Sus planes o nuestros derechos?
En tanto, la misión de la izquierda revolucionaria será denunciar cada ataque contra la clase trabajadora y buscar unir estas experiencias de resistencia que no dejan de estallar frente a la impunidad patronal. Pero también será levantar una alternativa política de los trabajadores, que organice y coordine esas luchas de forma independiente del gobierno, los empresarios y sus políticos. Denunciar las maniobras de las burocracias sindicales que han mantenido fuera a las bases de estos debates que afectarán directamente sus condiciones de vida.
El gobierno siente confianza de las indicaciones y los votos de la oposición para su nueva era de estabilidad política y de legitimidad de las instituciones, con la diligencia de la DC, la conciliación de clases y subordinación del PC y el Frente Amplio. Empresarios como Jaime Munita, gerente general de AFP Capital, sancionado por irregularidades en CorpBanca Colombia, presionan al gobierno para poner urgencia a estas reformas. Así, sepultar a los movimientos sociales como NO+AFP, a las experiencias de luchas obreras como los portuarios y a la juventud que intenta patear el tablero. Porque la entrada en escena de los movimientos sociales representa la posibilidad de que se articule en las calles una verdadera oposición a sus planes radicalmente contrarios a los intereses de la clase trabajadora.
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