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Red Internacional
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RECORTES. Crece en un 28 % la lista de espera del SERGAS en Galicia para consulta de especialidades

El Servizo Galego de Saúde (SERGAS) ha visto reducida su calidad en los últimos años debido a sus políticas de externalización y privatización, como la que ocurrió en el hospital de gestión privada del Álvaro Cunqueiro en Vigo, que enfrentó la fuerte resistencia de sus trabajadores y usuarios.

Jacobo A. García

Jacobo A. García @Jacobscarface

Miércoles 1ro de febrero de 2017

Un total de 170.461 pacientes están en Galicia en lista de espera para acceder a la consulta de especialidades hospitalarias, según los datos hechos públicos recientemente por el SERGAS. La cifra muestra una evidente tendencia al alza en los dos últimos años, desde los 133.302 que se registraban en diciembre del 2014 y los 163.272 de Diciembre de 2015. Un incremento del 27,88%.

En relación al número total de pacientes en espera, las áreas sanitarias de Compostela, Ourense y Vigo registran los mayores incrementos, de un 48 %, 42 % y 28 % respectivamente, aunque estos incrementos se producen en todas las zonas.

En lo que respecta a los pacientes que pasan más de tres meses en la lista de espera, en diciembre de 2016 sumaban 21.470, casi 5 mil más que en diciembre de 2014. Destacan Vigo (8.450), A Coruña (6.368) y Ferrol (4.038).

Esta es una evidencia más de los nefastos resultados de la gestión sanitaria de un gobierno, el gallego, que pese a su afamada reputación de cinismo, falsedades y manipulación, es incapaz de ocultar lo que salta a la vista. Un gobierno que hasta fue acusado de homicidio imprudente por negar la asistencia a los enfermos de Hepatitis C. La falta de medios y personal en los hospitales se hace cada vez más visible. Por una parte los trabajadores (sobre todo los jóvenes) sufren contratos basura que se renuevan a cada semana y vulneran la libertad de asociación y lucha sindical, así como la existencia de una gran carga de trabajo y recortes de personal. Por otra parte, Los usuarios sufren las consecuencias, lo que al final repercute en la degradación de la salud a nivel general.

Mientras tanto, hospitales privados como POVISA en Vigo reciben subvenciones millonarias del Estado y numerosos pacientes al año derivados de los hospitales públicos. Un paulatino proceso de privatización y externalización que ya fue aplicado con éxito hace 20 años en el Reino Unido, y que de tener uno de los mejores sistemas sanitarios públicos ha pasado a tener hospitales poco más que de beneficencia gratuitos y un claro predominio del sector privado.

La estrategia es la misma, encarecer el coste de la financiación sanitaria pagando los beneficios de las empresas concesionarias de la construcción de hospitales, así como de las gestoras privadas de los hospitales, con la excusa de que la gestión pública no es rentable.

Una vez se ha hecho, el servicio se deteriora y las condiciones laborales también. El siguiente paso es hacer una campaña de propaganda diciendo que el sistema sanitario gratuito es insostenible e introducir copagos.

Todo esto con el único propósito de llenar de dinero las manos de los grupos capitalistas, en muchos casos estadounidenses, que ante la crisis mundial, ven en el saqueo de los servicios sociales de Europa una oportunidad única para recuperar sus pérdidas o aumentar considerablemente sus ganancias.

La respuesta social al ajuste

En concreto, la ciudad de Vigo fue testigo de numerosas luchas y movilizaciones por la sanidad pública y contra el nuevo hospital de gestión público-privada Alvaro Cunqueiro. Desde la histórica manifestación del 3 de Septiembre del 2015, con más de 200.000 personas, así como otras muchas manifestaciones de decenas de miles, pasando por la heroica lucha de los celadores del Cunqueiro (que consiguieron una victoria), hasta luchas como la de la limpieza, o la aún persistente lucha contra el desmantelamiento del Hospital Meixoeiro , donde los trabajadores de la asociación SOS Meixoeiro tuvieron un especial protagonismo.

Actualmente la lucha ha tenido un bajón en el número y magnitud de las movilizaciones. Esta baja moral se ha producido principalmente por la falta de grandes victorias. Además, una cierta ilusión electoralista de que los problemas se acabarían cuando la izquierda llegara al poder en Galicia, se vio frustrada al volver el PP a ganar las elecciones. Sin embargo no podemos decir que todo esté perdido, ni que esta lucha haya sido definitivamente derrotada.

Los trabajadores y usuarios de la sanidad pública en Granada han conseguido una primera victoria con el compromiso de la Junta de Andalucía de paralizar la fusión hospitalaria y dimitir a los principales responsables de la misma. Su profunda combatividad y organización independiente de las corruptas cúpulas de los sindicatos mayoritarios, les ha permitido arrancarle de las manos una concesión, a un gobierno, el del PSOE de Susana Díaz en Andalucía, que se ve acosado por fracturas internas y malestar social por sus políticas de duros recortes.

Desde Vigo y Galicia debemos tomar ejemplo. Es necesaria una mayor unificación de todos los sectores en lucha. Desde las luchas vecinales en Coia y otros barrios obreros, hasta la lucha estudiantil o las distintas luchas obreras, pasando por la lucha de las pensiones. La Sanidad Pública, como servicio esencial y derecho universal precisa del apoyo de la sociedad en su conjunto.

Además, sólo mediante los métodos de la lucha de clases y la movilización en las calles va a ser posible parar la privatización y revertir esta situación de deterioro de la calidad asistencial. No debemos confiar en las promesas electorales ni en la música de eterna negociación de la burocracia sindical. Mantenerse firmes hasta conseguir nuestros objetivos, con todos los sectores populares al frente es lo único que nos dará la victoria, en este y otros grandes problemas que afectan a nuestra sociedad.