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Red Internacional
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Movimiento Obrero. Cresta Roja: un mes de lucha

El miércoles 24 se realizó el 10º corte de los trabajadores de Cresta Roja mientras las dos plantas siguen cerradas, hace 2 semanas largas, el proceso productivo se encuentra totalmente colapsado y millones de pollos mueren por falta de alimentos.

Jueves 26 de noviembre de 2015 07:00

La patronal de los Rassic, que durante el kirchnerismo amasó fortunas con la exportación de pollos a Venezuela y gozando de millonarios subsidios para abastecer el mercado interno, ahora ante la caída del mercado venezolano intenta descargar la crisis sobre los trabajadores. Ya en el mes de julio intentó aplicar un recorte del 30 % del personal y una rebaja similar en los salarios pero los trabajadores, con una semana de bloqueos y cortes, lograron frenar el ataque.

Cresta Roja es un conflicto testigo y pone a prueba el programa a levantar frente a los ataques que también preparan otras patronales. Los dirigentes de la Federación de la Alimentación encabezada por Moran vienen aislando esta importante lucha, solo publicaron una solicitada en el diario Clarín diciendo que “la federación se encuentra en estado de alerta” pero se sigue negando a impulsar un plan de lucha en todo el sector alimenticio.

A la vez que aísla la lucha, su reclamo se limita a exigir los 120 millones en subsidios que el gobierno había comprometido a dar. Pero hoy pelear solo por la deuda de subsidios no da una salida frente al ataque en toda la línea que busca imponer la patronal de los Rassic. La política de la Federación desarma y desgasta la lucha de los trabajadores. Para llevar el conflicto hacia la senda del triunfo, en primer lugar, y como medida de emergencia y de urgencia, hay que exigirle al Gobierno nacional, al gobernador Scioli y al de los municipios donde se encuentran las plantas, Ezeiza y Esteban Echeverría, que el Estado se haga cargo, tal como reclaman los obreros, garantizando la apertura y el funcionamiento de las dos plantas y de las granjas, así como el pago de los salarios y que se mantengan todos los puestos de trabajo y las actuales condiciones laborales.

Tampoco podemos dejar que los fondos que tiene que garantizar el Estado en beneficio de los trabajadores sean manejados por los funcionarios, hace unas semanas atrás el propio Aníbal Fernández reconoció ante una delegación de trabajadores que parte de los 120 millones adeudados desaparecieron. Deben ser los trabajadores a través de una comisión obrera elegida por ellos mismos quienes controlen esos fondos.

La patronal la levantó en pala durante todos estos años y ahora pretende descargar la crisis sobre los trabajadores para salvar sus negocios. Hay que abrir sus libros de contabilidad y expropiarles todos sus bienes y estatizar toda la empresa Rassic. Si funcionara gestionada por sus trabajadores podría garantizar la provisión de pollos baratos y de calidad para el pueblo y abastecer comedores escolares y barriales, hospitales. Hay que unificar a todos los trabajadores de Cresta Roja y rodear de solidaridad su lucha. Que la crisis la paguen las patronales.