En Colombia hay decenas de muertos a manos del ejército y la policía. Como su amigo Piñera, Duque intenta frenar la rebelión con represión y luego llama al "diálogo". Viva la movilización, las huelgas y luchas de la clase trabajadora y el pueblo colombiano. Fuera Duque, Fuera Piñera.
Miércoles 5 de mayo de 2021
Este miércoles 5 de mayo Colombia cumple ocho días de protestas consecutivas y celebra una jornada nacional de paralización y movilizaciones, convocada por las centrales sindicales, que conforman el Comité Nacional de Paro, presionadas por la permanencia de las manifestaciones en todo el país.
A pesar de que el Gobierno de Duque retiró la reforma tributaria y renunció el odiado ministro de Hacienda, las manifestaciones continuaron porque las exigencias son mucho más profundas y incluyen problemas estructurales como la pobreza, la salud (y el desastre de la gestión de Duque ante la pandemia), el hambre, la represión y paramilitarización, la precarización laboral, entre otros aspectos. Las protestas se mantuvieron en las principales ciudades, enfrentando una brutal represión de parte de la Policía y el Ejército, que ya se cobró la vida de una veintena de manifestantes, convirtiéndose Cali en el centro de la resistencia.
Ante este escenario el Gobierno de Duque hizo un llamado a una mesa de diálogo, con el objetivo de buscar descomprimir la situación social, negociando con las direcciones sindicales, sociales y política, cómo ya lo había hecho durante las jornadas de fin de 2019. Este llamado a la trampa del diálogo va acompañado de un discurso de criminalización de los manifestantes, llamándolos "vándalos" y "terroristas", para intentar aislar a los sectores que resisten en las calles y justificar la represión.
Al cumplirse 8 días de manifestaciones en toda Colombia, este 5 de mayo está convocada una jornada nacional de paro. Mientras que en las principales ciudades las protestas no frenaron y se enfrentan a una brutal represión de la Policía y el Ejército, el debilitado Gobierno de Iván Duque llamó a una mesa de diálogo con el objetivo de descomprimir la situación.
Según los últimos reportes oficiales, las protestas han dejado a 19 personas fallecidas, más de 800 lesionados y 89 desaparecidos. Sin embargo varias ONG cifran en más de 30 las víctimas fatales.
Consultado esta mañana sobre la situación del pueblo colombiano, el ministro del gobierno Jaime Bellolio respondió que el gobierno de Piñera cree “en el valor universal de los DD.HH. y su protección”. “Por eso, ante cualquier falta o violación, debe ser la justicia la que actúe y esas acciones deben ser perseguidas sin matices, respetando siempre la institucionalidad y el estado de derecho que existe, que es lo que diferencia a las democracias de las dictaduras”. “Nuestra convicción es que debe haber respeto, protección y promoción de los DD.HH. Eso no sólo se restringe para nuestro país, sino vale para todos los países, sin ningún tipo de doble estándar”, concluyó.
Una hipocresía total. Por varias razones. Piñera es un amigo de Duque, ha sido aliado de su gobierno, y juntos han intentado construir una agenda neoliberal para América Latina, de la mano de Donald Trump en su momento, y del propio Bolsonaro en Brasil. Ambos, han intentado arremeter contra sus pueblos no solo con medidas neoliberales y descargando la crisis económica y sanitaria sobre las mayorías trabajadoras, sino con una brutal represión policial y militar, dejando decenas de muertos y heridos, torturados y abusados, ambos.
En la rebelión popular chilena el gobierno fue responsable de más de 30 muertes, cerca de 500 mutilaciones oculares, hecho denunciado por la prensa internacional, miles de heridos, cientos de denuncias de torturas y abusos sexuales. Y han quedado en una brutal impunidad. Piñera, su gobierno y ministros, responsables políticos principales de la represión, siguen libre de polvo y paja, mientras cientos de jóvenes están encarcelados en las cárceles del Estado bajo “prisión preventiva” como presos políticos de la rebelión.
Un descaro total. En Colombia en las calles, se juega la misma lucha que en Chile, para terminar con el saqueo, la explotación y opresión de los gobiernos capitalistas. Solo la lucha y movilización en la perspectiva de la huelga general puede terminar con Duque y con Piñera.