Luego de superar una moción de confianza la semana pasada, May concurrirá hoy a la Cámara de los Comunes, donde afirmará, como ya dio a conocer la prensa, que otro referéndum provocaría un “sentimiento de traición” entre los británicos.
Lunes 17 de diciembre de 2018 11:47
Theresa May reafirmó su oposición a realizar un segundo referéndum sobre la Unión Europea, ya que para ella otro plebiscito causará un "daño irreparable a la integridad de nuestra política".
May hará este lunes una declaración en la Cámara de los Comunes, cuyo contenido ha sido adelantado a la prensa, en que manifestará su rechazo a otra consulta, después de que varios políticos defendiesen en los últimos días otro referéndum para romper el punto muerto en que se encuentra el "brexit" por el rechazo de numerosos diputados de distintos partidos al acuerdo que el Gobierno negoció con Bruselas.
Ante la falta de avances sobre el "brexit" cuando faltan apenas tres meses para la retirada del Reino Unido de la UE, May cree que otra consulta "no nos llevará adelante" y que los británicos perderán la fe en la política, según algunos de los extractos de su intervención adelantados por los medios.
"Otro voto podría causar un daño irreparable a la integridad de nuestra política porque diría a millones (de personas) que confiaron en la democracia, que nuestra democracia no cumple", según May.
La semana pasada, la "premier" suspendió la votación que iba a celebrarse el día 11 en los Comunes sobre su pacto del "brexit" y al día siguiente superó una moción de confianza presentada por diputados conservadores descontentos con su liderazgo.
Por su parte, el exministro de Exteriores Boris Johnson, partidario de una salida "dura" de la UE (sin acceso al mercado común ni a la unión aduanera) dijo que otro referéndum provocaría un "sentimiento de traición" que sería "instantáneo y profundo".
El viernes, May señaló que los líderes comunitarios se muestran a favor de aportar una "clarificación" sobre los asuntos que inquietan a los diputados, en concreto la "salvaguarda" pensada para evitar una frontera física entre las dos Irlandas.
Esa "garantía" prevé que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del mercado único, hasta que se establezca una nueva relación comercial entre ambas partes, negociada en el periodo de transición -entre el 29 de marzo de 2019 y finales de 2020-.