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Ciudad de México. Crisis del transporte: dejarán de circular microbuses con la excusa de la contaminación

Una nueva medida improvisada e interesada para responder a la crisis ambiental. Si ahora 60% de los traslados en la capital se realiza en pesero, ¿sin peseros cómo se harán?

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Jueves 9 de junio de 2016

Se trata de una medida impulsada por Miguel Ángel Mancera, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, para resolver el problema de la contaminación ambiental en la capital del país. En lo que va del año, ya se declararon seis contingencias ambientales por altos niveles de ozono en el aire. Esto se suma a partículas y gases tóxicos que a diario se respiran en las calles de la ciudad.

Pero el 60% de los viajes en la capital se realizan en peseros, según Manuel Suárez Lastra investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.

¿Hacia dónde vamos? Pues hacia nuevos negocios de los grandes empresarios del transporte, los concesionarios favoritos de Mancera. Porque es innegable que con microbuses o sin ellos, trabajadores, estudiantes, adultos mayores, profesionistas, deberán transportarse de un lado a otro de la ciudad y muchas veces ni el metro ni el metrobus son una opción.

Declaró Mancera que sólo se darán concesiones a “empresas que operen vehículos ecológicamente sustentables”. Seguramente con tarifas de transporte más altas que las actuales.

Los problemas de los microbuses

Hoy el transporte en estos vehículos es riesgoso, tanto para los pasajeros como para los operadores y sus ayudantes. La mayoría de las unidades están en pésimas condiciones y han sobrepasado largamente su vida útil, ya que tienen 20 años o más en circulación.

¿Contaminan? Sí, pero no encabezan el ranking. Los vehículos más nocivos en lo que a contaminación ambiental se refieren, siguen siendo los vehículos particulares.
Pero lo que no se menciona es la situación laboral de los operadores de microbuses. Según el estudio de Carlos León Salazar, publicado en la compilación Trabajo no clásico, organización y acción colectiva, UAM-Plaza y Valdés Editores, no tienen seguridad social, están bajo amenaza de despido, la mayoría trabajan entre 48 a 93 horas por semana, alrededor de 80% de los trabajadores reciben ingresos “por comisión” a partir de la entrega de un monto fijo y tampoco firman contratos laborales.

En los grandes medios sí describen el mal humor y las conductas riesgosas de los operadores. Con las duras condiciones de vida que enfrentan, ¿podría ser de otra manera?

A su vez, un estudio de investigadores del Instituto Politécnico Nacional, demostró que los operadores, al estar expuestos constantemente a la contaminación ambiental, sufren deterioro de su aparato respiratorio. A mayor antigüedad en esta ocupación, más graves son las afectaciones. Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), fibrosis y problemas de ventilación son algunas de las enfermedades laborales que afectan a los trabajadores del transporte público.
¿Qué pasará con estos trabajadores y sus familias con la eliminación de los microbuses? Pues quedarán sin trabajo y muy probablemente, no tendrán indemnización alguna.

La salida para la crisis del transporte

Transporte y contaminación son dos graves problemas que afectan la capital. El primero, porque el sistema de transporte público es insuficiente y está muy lejos de satisfacer las necesidades de la clase trabajadora y los sectores populares que lo usan a diario. El segundo porque la contaminación afecta la salud de los capitalinos: según la Organización Mundial de la Salud, por año 14,000 personas mueren en la Ciudad de México por problemas de salud vinculados con la contaminación.

Sí es necesario dar una salida de fondo a estos problemas estructurales de una de las ciudades más grandes del mundo. ¿Pero la puede dar Miguel Ángel Mancera, el campeón de la privatización del espacio público y la represión? ¿O la pueden dar alguno de los partidos que legislan y gobiernan al servicio de los empresarios? Categóricamente no, porque para todos ellos el transporte público no es un servicio de primera necesidad sino un gran negocio.

Son las y los trabajadores del transporte, junto con comités de usuarios quienes pueden resolver la crisis del transporte en la capital. En primer lugar, cancelando las concesiones a empresas privadas que lo único que les interesa es el lucro. Todo el transporte de la ciudad debe ser municipalizado bajo control de trabajadores y usuarios. Y las condiciones laborales de quienes laboran en este servicio deberán contemplar seguridad social, salarios equivalentes al costo de la canasta básica y ajustados según la inflación, así como la reducción de la jornada laboral por tratarse de un trabajo insalubre. Y esto también permitirá crear nuevos puestos de trabajo con condiciones dignas.

A su vez, debe establecerse la gratuidad para estudiantes, maestros, trabajadores y adultos mayores. Esta medida debe ir de la mano con la reparación y puesta a punto de todas las unidades para incrementar las frecuencias y así poder erradicar el hacinamiento en el transporte. Y, mientras tanto, trabajadores y usuarios podrán diseñar la ampliación y mejoramiento del sistema de transporte público no contaminante.