La renuncia de Margarita Zavala al PAN para intentar una candidatura independiente a la presidencia del país profundiza la crisis de ese partido que es parte clave en el régimen político mexicano, y plantea varias interrogantes respecto al escenario electoral rumbo al 2018.
Sábado 7 de octubre de 2017

La ruptura de Zavala es una escalada importante de la crisis de este partido cuyas tendencia centrífugas vienen expresándose hace años.
Pero también expresa los costos políticos del desdibujamiento del proyecto del PAN, que permitió el surgimiento de grupos políticos con intereses propios, lo cual rompió la unidad doctrinaria conservadora y clerical que dio origen a este partido fundado por Manuel Gómez Morín en 1939.
Fundación del PAN
Un desdibujamiento que empezó con las concertasiones con el gobierno de Salinas de Gortari -encabezadas por Luis H. Álvarez y Diego Fernández de Cevallos- que le permitieron el PRI imponerse con el fraude de 1988.
A cambio, el PRI aceptó dejarle al PAN la gubernatura de Baja California bajo Ernesto Ruffo en 1989, y la de Guanajuato al panista Carlos Medina Plascencia en 1991.
El choque con los sectores más tradicionales del panismo que defendían su carácter opositor provocó en los noventas la ruptura de una camada de cuadros dirigentes que cuestionaban la nueva relación de la dirigencia con el gobierno, lo que sentó las base para la crisis que se empezó a encubar.
La Zavala no tenía de otra. Anaya, no renunció a la presidencia de su partido para fortalecer su posible designación como candidato, la fue acorralando al manejar los tiempos para definir la candidatura que el PAN impulsaría dentro del Frente Ciudadano, ante los tiempos legales que se agotaban para optar por la candidatura independiente. Y es que era una “piedra en el zapato” de los planes de Anaya.
De pronto, el autoritarismo y métodos antidemocráticos a los que recurrían Felipe Calderón y su círculo más cercano, era usado en su contra.
Más allá del llamado “unitario” del presidente del PAN a Zavala en la televisión, Anaya apostaba a la renuncia de Zavala al blanquiazul, con lo que debilita al grupo calderonista y se quitaba de encima una adversaria que tiene aceptación hacia afuera en sectores de derecha y centroderecha. Y que son a los que apuesta ganar la eventual candidatura independiente de la ex “primera dama” del país.
Así, la renuncia de Margarita Zavala muestra la debilidad del calderonismo ante Anaya, quien ya antes había desplazado de la dirección a Gustavo Madero -con el que hizo alianza para enfrentar y golpeara al grupo del expresidente Calderón.
Y es que el calderonismo venía perdiendo posiciones dentro del partido, como lo muestra el avance de Anaya y sus aliados en la elección del último Consejo Nacional donde Anaya se impuso con casi el 90 por ciento de los consejeros.
La guerra panista que viene
La magnitud de la crisis se puede medir también por cuánta fuerza militante se lleva Zavala y qué sectores, aunque parece más una pugna de aparato, y no que exprese discusiones en la base.
La renuncia pareciera una táctica para golpear mediáticamente a Anaya, causando la impresión ante la opinión pública (votantes), de que la suya es una medida inevitable ante una dirección antidemocrática, personalista, corrupta y autoritaria.
Pero también con la intención de golpear internamente a Anaya mediante el sector calderonista que se queda dentro (Cordero, Lozano, Lavalle, Roberto Gil, etc.), y cuyo objetivo sería desatar una guerra de desgaste de gran intensidad de aquí al 2018.
En esta crisis el principal ganador es el PRI-gobierno -que ha caído al tercer lugar de las preferencias electorales- pues una candidatura independiente de Zavala, al ampliar el arco de votantes de derecha o centro derecha, debilitaría al Frente Ciudadano y al PAN directamente le restaría votos.
Por última, los sectores panistas adversarios de Anaya que rechazan el mecanismo de designación de la candidatura del Frente (están por encuesta pública, donde efectivamente podría meter la mano el PRI), podría votar por el PRI como castigo al PAN.
No podemos descartar que haya habido un acuerdo entre Calderón y Peña Nieto, previo a la renuncia de Zavala.
En un segundo lugar, la renuncia de Zavala beneficiaría al Morena que enfrentaría a un Frente Ciudadano menos homogéneo y menos fuerte. Aunque difícilmente el voto de derecha y centro derecha se inclinaría por López Obrador con el que no tiene mucha afinidad, pese a los rasgos conservadores de AMLO, como su indefinición sobre el derecho al aborto y al matrimonio igualitario.
Perspectivas de la candidatura independiente de Margarita
Decimos que era una salida obligada -en condiciones desfavorables-, dada la evidente relación de fuerzas desventajosa de los Calderón dentro de la dirección del PAN, y a la falta de cohesión del grupo calderonista en torno a la decisión de Zavala.
La única posibilidad de que Margarita expresara una candidatura fuerte, estaba en contar con el aparato del PAN al cual ya renunció. Y donde la táctica de retardar el anunció de su renuncia apuntaba a sumar fuerzas para presionar al sector que encabeza Anaya. Lo cual no resultó.
Juntar las firmas para la candidatura independiente, y después competir contra el Frente, el Morena y los otros independientes (Bronco, Ríos Piter, etc.), es una empresa que por sí sola difícilmente puede superar, pues Zavala no tiene fuerza propia para una batalla de esta envergadura -aunque es probable que podrían ayudarle el PRI y el gobierno.
Por lo que la táctica clave de los Calderón y amigos puede ser desprestigiar a Anaya para cambiar la intención de voto que hubiera su favor
Habrá que ver si el debilitado calderonismo se pega ahora más al gobierno para fortalecerse ante Anaya. La elección de Cordero para la Mesa Directiva del Senado con el apoyo principalmente del PRI, apunta en ese sentido. No hay ninguna diferencia programática que lo impida.
De ser así, podríamos estar ante una crisis histórica del panismo a partir de una gran división de los azules, que marcarían como muy ruda esta campaña electoral.

Mario Caballero
Nació en Veracruz, en 1949. Es fundador del Movimiento de Trabajadores Socialistas de México.