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Red Internacional
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Cultura. Crisis en el Teatro Municipal de Santiago: 59 despidos por gestión de Chambert y Alessandri

Con el argumento de “potenciar los ingresos y reducir los gastos del Teatro”, la actual administración de Frédéric Chambert anunció un plan de “excelencia” para reducir la deuda contraída en su gestión, a costa de los trabajadores de la cultura.

Sábado 20 de julio de 2019

Si bien el teatro Municipal de Santiago -espacio emblema de la cultura de élite-, ha tenido desde hace mucho un desfalco, no es sino hace tres años que la deuda ha crecido a la impresionante suma de más de 6 mil millones de pesos. Deuda que están queriendo que paguen los trabajadores, puesto que sin anuncio y por “necesidades de la empresa” fueron despedidos 59 trabajadores el pasado Miércoles 17 de Julio, afectando a cantantes, directores de escenas, bailarines y del taller de realizaciones, además de que el sueldo de 500 trabajadores fue entregado con una semana de retraso o lagunas en sus cotizaciones.

Trabajadores vienen advirtiendo hace mucho la crisis financiera que acusan se debe a la mala administración de Chambert y de la Corporación Cultural de Santiago, ya que los recursos existen, pero son mal utilizados en almuerzos con la élite política y empresarial, o con artistas millonarios del extranjero. Crisis que está lejos de ser superada.

Situación que no es ajena al alcalde de derecha, Felipe Alessandri, quien preside la Corporación Cultural de Santiago, y que suspendió tres veces una reunión con los representantes de los sindicatos afectados. Alessandri, mismo alcalde que ha perseguido a los estudiantes del Instituto Nacional gastando millones en represión y cámaras de vigilancia, muestra la verdadera cara de la derecha: gobernar para los empresarios reduciendo la cultura a empresa de mercado.

Video de Prensa Opal, con la manifestación de los trabajadores luego de los despidos.

Apoyo de diversos sectores

La situación, que los trabajadores han dado a conocer, no ha sido ajena para los distintos artistas y trabajadores de renombre que han pasado por el Teatro, entre directores de escena, trabajadores del Teatro Colón en Buenos Aires, asociaciones de cantantes líricos y el público en general, dan cuenta del aprecio que tiene la gente por la cultura, que aunque elitizada y completamente ajena al pueblo pobre y trabajador, es expresión potente y bellísima de cultura y sensibilidad humana.

En este sentido pensar y llevar a cabo una nueva cultura, democrática y al servicio del pueblo trabajador, pasa por conseguir que los trabajadores de la cultura administren las instituciones, con financiamiento estatal directo y permanente, para que así la cultura sea un espacio de desarrollo y esparcimiento para toda la población.