La Organización Internacional del Trabajo estimó una reducción de las horas de trabajo en todo el mundo para el segundo trimestre de 2020 del 6,7 %. El informe afirma que es la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial.
Martes 7 de abril de 2020 23:18
La crisis económica acelerada por los efectos de la pandemia a nivel global provocará graves consecuencias que aún se desconoce los plazos y la profundidad, pero que muchos analistas afirman que será peor que la recesión de 2008.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un informe que advierte que la pandemia se aceleró y amplió su alcance a nivel mundial y que la paralización total o parcial ya afectan a casi 2.700 millones de trabajadores, que representan alrededor del 81 % de la fuerza de trabajo mundial.
El documento alertó que hay un alto riesgo de que el incremento del número de desempleados en el mundo a finales de 2020 sea mucho mayor a la proyección inicial (25 millones) publicada en el primer comunicado de la OIT. “Es la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial”, advirtió el informe.
Ante la crisis las patronales en varios países decidieron despedir, suspender y recortar salarios. La OIT señaló que ya comenzó una caída del “empleo a gran escala (en muchos casos, sin precedentes)”. La OIT utilizó la variación de las horas de trabajo, que refleja tanto los despidos como otras disminuciones temporales del tiempo de trabajo. Con este método a partir del primero de abril de 2020, estimaron que en el segundo trimestre de 2020 habrá un desplome del empleo de alrededor del 6,7 %, el equivalente a 195 millones de trabajadores a tiempo completo (considerando una jornada de 48 horas semanales). También se realizó el cálculo sobre 40 horas semanales y la pérdida de empleo alcanzaría a 230 millones de empleos a jornada completa.
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El documento afirmó que “muchos de estos trabajadores deberán afrontar una pérdida de ingresos y más pobreza, incluso en caso de encontrar otras actividades (por ejemplo, volver a la agricultura en las zonas rurales)”.
La mayor parte de las pérdidas de empleo y la reducción de las horas de trabajo se producirán en los sectores más afectados. La OIT calculó que 1250 millones de trabajadores, que equivale, al 38 % de la población activa mundial, están empleados en sectores que en la actualidad tienen una baja de la producción y un alto riesgo de desplazamiento de la fuerza de trabajo. Entre estos sectores se encuentran el comercio al por menor, los servicios de alojamiento y de servicio de comidas y las industrias manufactureras.
Según las proyecciones de la OIT, en Europa habría una caída del 7,8 % sobre las horas trabajadas, el equivalente a 15 millones de empleos a jornada completa si se considera una jornada semanal de 40 horas; en los Estados árabes, la caída será del 8,1 %, y en la región de Asia y el Pacífico, 7,2 %; y América , 6,3 %.
La maldita informalidad
Los trabajadores precarios son los más afectados en esta crisis. La OIT estimó que alrededor de 2.000 millones de personas trabajan de manera informal (incluyen asalariados sin protección social u otros acuerdos formales en empresas del sector informal y formal, a los trabajadores por cuenta propia como los vendedores ambulantes y a las trabajadoras domésticas), y la mayoría de ellas se concentra en los países dependientes y semicoloniales.
El documento sostuvo que “los trabajadores de este ámbito carecen de la protección básica que los empleos del sector formal suelen ofrecer, e incluso de cobertura de seguridad social. Su situación es desfavorecida también en cuanto al acceso a los servicios de atención de la salud; en caso de enfermedad, carecen de sustitución de los ingresos. En las zonas urbanas, muchos trabajadores del sector informal trabajan en sectores de la economía muy expuestos a la infección por el virus, y otros se ven afectados directamente por las medidas de confinamiento, como los recicladores de desechos, los vendedores ambulantes y los camareros, los obreros de la construcción, los trabajadores del transporte y las trabajadoras y trabajadores domésticos”.
La OIT indicó que en la India, donde casi el 90 % de la población trabaja en la economía informal, alrededor de 400 millones de esos trabajadores corren riesgo de ver agravada su situación de pobreza durante la crisis.
En varios países los trabajadores informales y precarios son los que tienen que seguir trabajando exponiendo su vida porque no tienen licencias pagas, ni cobertura de salud a cambio de bajos salarios.
Que la historia no se repita
El director general de la OIT, Guy Ryder, en la presentación del informe sostuvo que las medidas que están realizando los gobiernos para proteger los puestos de trabajo amortiguará el impacto. Sin embargo, los Estados están anunciando medidas que buscan salvar al gran capital en esta crisis como ya sucedió en 2008.
En Estados Unidos se aprobó un paquete de dos billones de dólares, donde dos tercios se destinarán directamente a efectivo y préstamos para las empresas y solo un tercio para ayudar a los millones de trabajadores.
Las medidas en Reino Unido y en Europa también priorizan salvar los negocios de los empresarios.
Las medidas que son urgente en esta crisis ante la pérdida de empleo son las licencias pagas con goce de sueldo al 100 % (a cargo de las empresas y del estado), que incluya a los trabajadores informales y precarios, la prohibición de despidos y suspensiones con reducción salarial, toma y puesta a resguardo de toda empresa que cierre o despida masivamente, entre otras.
Ante la catástrofe que nos amenaza es necesaria una salida de otra clase para que los trabajadores y los sectores populares no paguen los costos de esta crisis.
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