Con el mar de fondo de la crisis política la semana estuvo cargada de hechos políticos, con un denominador común: el intento de los guardianes del orden de cerrar filas.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Domingo 4 de septiembre de 2016
Las señales de la crisis
Tras la encuesta CEP, la encuesta Adimark la refleja: solo 19% de aprobación a Bachelet, apenas el 13% aprueba al Gobierno. Otro record en la baja aprobación desde que se realiza.
Aunque en reflujo, la rabia entre la juventud estudiantil se mantiene: ante las expulsiones y suspensiones masivas, nunca vistas, alcanzando a 300 estudiantes movilizados de una sola casa de estudios, la Universidad Alberto Hurtado (UAH), se realizaron asambleas y movilizaciones internas que culminaron en el ingreso a la oficina del Rector para que revierta sus represivas medidas.
La fuerza de las masivas movilizaciones contra el sistema privado de pensiones, obligó al Gobierno, aunque es un abrazo del oso, a tener que reunirse con representantes de la Coordinadora por NO+AFP
En las elecciones CUT, además del fraude denunciado, bajó el universo de votantes, como castigo a la política seguida por la dirigencia cupular de hacer de vocera del oficialismo, encarnada principalmente, aunque no únicamente, por su presidenta del PC Bárbara Figueroa.
Es decir, hay rabia en la juventud, hay disposición a movilizarse como contra las AFP, hay repudio al Gobierno y los partidos del régimen, y lo hay a sus agentes en el movimiento sindical.
Cerrar filas
Ante esta persistencia, y ante el fracaso de la Nueva Mayoría de calmar las aguas con sus promesas de reformas, los guardianes del régimen se disponen a cerrar filas.
En las elecciones CUT, con fraudes para afirmar a los agentes del régimen en su interior, aunque rotando sus figuras, y buscando cerrar el paso a las listas que hablaban de un sindicalismo de base, combativo, democrático y clasista.
Las represivas sanciones en la UAH, inusuales por su masividad y dureza, además de permitir la ocupación por Carabineros de su sede con la más fuerte represión, trascienden sus muros: son un mensaje al conjunto del movimiento estudiantil. Y obtuvo el apoyo de un verdadero frente único anti-estudiantil: todos los Rectores de 25 Universidades privadas, los Rectores del CRUCH, el Gobierno a través de la Ministra de Educación PPDD Adriana Delpiano, la alcaldesa de Santiago PPD Carolina Toha, los medios de prensa empresariales.
Lagos lanzó su candidatura finalmente, su mensaje fue claro: lo hace para responder a “cómo enfrentamos este crisis".
Los empresarios deciden activarse en el debate público: Andrónico Luksic en una entrevista llamó al empresariado a “dar su opinión”, porque "el país se está cayendo y entre todos debemos levantarlo", porque “hoy está en juego cuál es el país que le vamos a entregar a nuestros hijos y nietos, a las nuevas generaciones”.
Cierran filas para vallar al régimen, para la defensa de su “modelo”, para intentar impedir el creciente cuestionamiento a todas las herencias de la dictadura, con malestar y con movilizaciones, que ahora, también, comienzan a buscar expresión política, como los reagrupamientos sindicales y de la izquierda reflejan, en un debate en su interior que se renueva y comienza a ganar fuerza.
Un debate indispensable, pero que ha de estar probándose ante las pruebas de la lucha de clases. En los mismos días que se atacó al movimiento estudiantil a través de las sanciones a los estudiantes de la UAH, el diputad Gabriel Boric declaró que “las movilizaciones no son un fin en sí mismo, sino que tienen que estar en función de un objetivo político, y cuando en una toma hay destrucción de un establecimiento, evidentemente esa toma dejó de tener sentido”, agregando que condena la violencia irracional de algunas movilizaciones. Pero, ¿es que no tienen “objetivo político” las movilizaciones, no es empujada la rabia por la represión e intransigencia del régimen? Ante el intento de cerrar filas de los guardianes del régimen, y los debates que se reabren en la izquierda, el camino de una izquierda con independencia política de la clase trabajadora, basada en los principios de la lucha de clases y la auto-organización, vuelve a ponerse a la orden del día.